Crisis de pagos en salud ya afecta bancos de sangre y deja hospitales de Antioquia al límite
La deuda de las EPS no solo golpea las finanzas: transfusiones en riesgo, servicios cerrados y pacientes sin tratamiento marcan el nuevo punto crítico del sistema.

Cortesía: Gobernación de Antioquia
Antioquia
La crisis financiera del sistema de salud en Antioquia alcanzó esta semana un punto de inflexión.
Lo que durante meses fue una alerta sobre cartera vencida y falta de liquidez hoy se traduce en dificultades para garantizar transfusiones de sangre, hospitales operando con insumos mínimos y pacientes sin acceso oportuno a tratamientos esenciales.
Según la Secretaría de Salud e Inclusión Social de Antioquia, la deuda acumulada de las EPS con la red hospitalaria pública y privada del departamento asciende a 8 billones de pesos, una cifra que, de acuerdo con las autoridades departamentales, creció en 3 billones tras la intervención de varias aseguradoras por parte del Gobierno Nacional.
El mayor peso de la cartera está concentrado en Nueva EPS, Savia Salud y Coosalud, que atienden a cerca de 3 millones de afiliados en el territorio.
El impacto más reciente y sensible se registra en los bancos de sangre. Laura Piedrahita, directora del Banco de Sangre del Hospital San Juan de Dios de Rionegro y vocera de los 12 bancos de sangre de Antioquia, advirtió que la combinación entre menor donación voluntaria y falta de recursos para operar está obligando a priorizar pacientes.
“Cuando solo hay una unidad disponible, debe asignarse al paciente más grave, lo que genera listas de espera y prolonga las estancias hospitalarias”, explicó.
Los bancos de sangre enfrentan una cartera cercana a los 26 mil millones de pesos, lo que limita la compra de insumos y el procesamiento seguro de hemocomponentes.
En la red hospitalaria, la presión financiera ya se refleja en el funcionamiento diario. Luis Fernando Arroyave Soto, gerente del Hospital San Rafael de Itagüí, señaló que la falta de pago de las EPS ha dejado a la institución sin capacidad para adquirir insumos esenciales, desde material de osteosíntesis hasta elementos básicos como jeringas y guantes.
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El hospital, especializado en ortopedia, tiene 460 funcionarios sin salario desde finales de octubre, mientras varios proveedores suspendieron despachos por cartera vencida. “Seguimos atendiendo, pero con recursos mínimos. Hay pacientes que no pueden ser remitidos porque ningún hospital los recibe debido a la deuda de las EPS”, afirmó.
Desde las organizaciones de pacientes, la preocupación se centra en los efectos directos sobre la vida y la salud. Gustavo Adolfo Campillo Orozco, presidente de la Fundación RASA y vocero de Pacientes Colombia, alertó que la crisis afecta de manera desproporcionada a personas con cáncer, enfermedades huérfanas y VIH, en su mayoría afiliadas a EPS intervenidas.
Según Campillo, se registran tratamientos oncológicos suspendidos y pacientes con VIH que llevan cuatro meses sin medicamentos, una situación que no solo compromete su pronóstico clínico, sino que revierte avances en salud pública al aumentar la carga viral y el riesgo de transmisión.
La Gobernación de Antioquia informó que ha destinado recursos propios para sostener la red hospitalaria mediante inversiones en infraestructura, dotación y líneas de crédito, pero advirtió que la capacidad del departamento es insuficiente si no se restablece el flujo de recursos desde el aseguramiento.
Entre hospitales, bancos de sangre y voceros de pacientes, el diagnóstico es coincidente: el sistema de salud opera hoy en modo de supervivencia.
El temor es que la contracción progresiva —menos camas, cirugías suspendidas y atención diferida— deje de ser una alerta excepcional y se convierta en la nueva normalidad para miles de pacientes en Antioquia.



