Ángela Ojeda Espinosa, la speaker ecuatoriana que se consolida como una voz de liderazgo
Angela Ojeda Espinosa es una ecuatoriana que se ha ganado el escenario por mérito propio

Angela Ojeda Espinosa es una ecuatoriana que se ha ganado el escenario por mérito propio
Su sello como “professional speaker” combina ciencia de la mente, storytelling y uso estratégico de tecnología para producir algo tangible: cambio de comportamiento. No habla para entretener; habla para ordenar la complejidad, reducir ruido y activar decisiones. Cuando toma el micrófono, su objetivo es que la audiencia salga con claridad, lenguaje común y una acción inmediata que se sostenga en el día a día.
Su recorrido es amplio y consistente en Ecuador, Estados Unidos y Latinoamérica. En plataformas como Leaderlix participa de forma recurrente dentro de “La Trifecta de la Comunicación Efectiva”, afinando oratoria de influencia, comunicación emocional y relato estratégico para equipos bajo presión. En Prodigi Academy ha sido presencia clave en iniciativas de alto rendimiento —incluido el taller “¡Desenmascara ChatGPT!”— orientadas a la toma de decisiones en entornos de cambio y a la integración consciente de herramientas digitales. En la Academia de IA ha protagonizado conferencias, talleres y bootcamps centrados en inteligencia artificial aplicada, formación digital y habilidades del futuro, siempre con un anclaje práctico: que la tecnología obedezca a una intención y sirva al propósito, no al revés. Su voz también ha sonado en espacios empresariales en Miami, con GCE Network, donde desarrolló “Seres Extraordinarios, Empresas Extraordinarias”, una propuesta que vincula cultura, negocio y mentalidad; y en la Universidad de San Carlos de Guatemala, donde su mensaje conectó con públicos diversos que buscan motivación con método.
La presencia de Angela en medios y foros públicos ha ampliado su impacto. Antena 7, noticiero de Loja, la ha invitado en varias ocasiones para conversar sobre desarrollo humano, liderazgo femenino e inteligencia artificial con un lenguaje llano y accionable, acercando temas complejos a audiencias masivas. En la esfera educativa y juvenil, su trabajo ha dejado huella en la Fundación CAJE, en el Colegio San Francisco de Asís y en el Colegio Eugenio Espejo, donde ha acompañado procesos de propósito, pensamiento crítico y liderazgo para la era digital. Incluso en formatos breves, como conversaciones en vivo con Blue Fox USA y Younity España, mantiene la misma premisa: claridad mental, metas bien definidas y transformación digital con criterio.
Lo que distingue su propuesta no es un eslogan, es un método. Angela define su storytelling como gestión de la ciencia de la mente. Primero desactiva los nudos cognitivos que frenan: creencias arraigadas, sesgos de atención, miedo al error. Luego convierte la idea en un “movimiento mínimo” que cualquier persona pueda ejecutar el mismo día: una conversación necesaria, un ajuste de foco, una métrica humana que guíe la semana. Trabaja la emoción como dato y la comunicación como sistema. En su enfoque, la inteligencia —humana y artificial— solo transforma cuando se pone al servicio de un propósito concreto. Por eso sus conferencias empiezan en la mente, pasan por el cuerpo emocional y terminan en la agenda. No promete magia: propone disciplina con sentido.
Esa disciplina se nota en la experiencia del público, quien la escucha suele recorrer una secuencia clara. Primero, alivio: conceptos complejos bajan a tierra sin tecnicismos. Después, confianza: el cambio deja de ser una amenaza y se vuelve una ruta posible. Finalmente, tracción: la inspiración se convierte en hábito mediante acciones pequeñas, repetibles y medibles. Es común que al día siguiente los equipos conversen mejor, tomen decisiones más rápido y alineen prioridades en menos tiempo. Angela mide su éxito con esos indicadores simples: menos fricción, más foco y mejor energía en el trabajo cotidiano.
La raíz de su vocación viene de casa. Creció viendo a su padre —periodista, conductor de eventos y maestro de la palabra— dominar tono, dicción e intención en prensa, radio y televisión; y a su abuelo —también periodista y docente— preparar cada intervención con estudio, ensayo y respeto absoluto por la audiencia. Ese entorno formó una comunicadora que entiende la responsabilidad pública de cada frase y la potencia de un mensaje bien dicho. No empezó a hablar cuando la invitaron: se formó para hablar desde niña, y esa preparación se percibe en su presencia escénica, en su respiración, en los silencios que sostienen la idea y en la manera de conducir la energía del auditorio.
En congresos y convenciones, su rol suele ser el de brújula. Abre jornadas dando contexto y lenguaje común para que todo lo que viene después tenga dirección; o cierra eventos con una síntesis que convierte aprendizajes dispersos en un compromiso concreto. En paneles y conversatorios aporta claridad sin perder ritmo; traduce términos técnicos al plano humano y aterriza cada intervención en un “qué hacemos ahora”. En bootcamps y talleres ejecutivos mantiene la presión en el punto justo: suficiente para mover al grupo, cuidadosa para no romper el proceso. Tanto en auditorios de 200 a 500 personas como en grupos reducidos, conserva una obsesión: que el mensaje se entienda al 100% y que funcione en la vida real.
Su línea temática cubre liderazgo consciente y ejecutable, storytelling para influencia y ventas, comunicación emocional en situaciones de alta presión, mentalidad de alto rendimiento y adopción inteligente de IA. No los aborda como compartimentos aislados, sino como piezas de un mismo sistema. Por eso puede dialogar con adolescentes que buscan propósito, con emprendedores que necesitan ordenar su estrategia o con equipos corporativos que quieren acelerar sin quemarse. El guion cambia según el público; el estándar de exigencia no.
La consistencia de esta propuesta ha traspasado fronteras. En 2024, Angela recibió el Tacarigua de Oro como “Speaker con proyección internacional”, reconocimiento que confirma lo que muchos escenarios ya habían mostrado: su mensaje crece porque resuelve una necesidad real. En tiempos de exceso de información y fatiga de discursos, ella ofrece algo raro: profundidad sin palabrería, simpleza sin simplismo y tecnología sin perder de vista lo humano.
Ingresa al grupo de alertas de Caracol Radio Cartagena
Angela se define como una mente inquieta y una aprendiz eterna. Descubre, estudia, vive y comparte. Su liderazgo en el escenario es exactamente eso: conocimiento con propósito humano. Ordena, moviliza y deja huella. Lo hace, siempre, bajo la misma premisa: una idea solo vale cuando cambia lo que hacemos. Esa es la diferencia entre una charla que se aplaude y una que transforma; su trabajo pertenece, sin duda, a la segunda categoría, lo que le ha valido ser una referencia en su área en todo el continente.




