Leo Kopp y las orejas más famosas de Bogotá

El Cementerio Central está ubicado sobre la Calle 26 a la altura de la Carrera 16. En los alrededores hay ventas de flores y de lápidas. / Javier Riveros

El Cementerio Central está ubicado sobre la Calle 26 a la altura de la Carrera 16. En los alrededores hay ventas de flores y de lápidas. / Javier Riveros

El cementerio fue puesto en servicio en 1836 por el gobernador Rufino Cuervo, bajo la presidencia de Francisco de Paula Santander. / Javier Riveros

El arquitecto bogotano Julián Lombana hizo la portada actual del cementerio, entre los años de 1904 y 1905. / Javier Riveros

La estatua que luce la portada representa al dios Cronos y es obra del escultor Colombo Ramelli. / Javier Riveros

La escultura de La Piedad, obra de Ermenegildo Lupi, fue encargada por la familia de José Ignacio Lago Álvarez (1907-1928), que murió ahogado en Hamburgo. / Javier Riveros

Leo Siegfried Kopp Koppel nació en Offenbach (Alemania) el 14 de agosto de 1858 y murió en La Esperanza (inspección del municipio de La Mesa, Cundinamarca), el 15 de septiembre de 1927. / Javier Riveros

En vida fue uno de los empresarios más reconocidos en Colombia, fundador de la Cervecería Bavaria. / Javier Riveros

Tras su muerte ha ganado un lugar privilegiado en la mitología popular, que le atribuye poderes para hacer realidad lo que miles de personas le piden al oído a la estatua más famosa del Cementerio Central. / Javier Riveros

Las personas que visitan la tumba de Leo Kopp mantienen la estatua siempre brillante y cubierta de flores. / Javier Riveros

Otra costumbre popular es poner arroz sobre la tumba y alrededor del mausoleo, para que las palomas acompañen a Leo Kopp. / Javier Riveros

El artista español Victorio Macho fue el autor del bronce que idealiza la imagen de Leo Kopp en posición de escucha. / Javier Riveros

En la parte central del mausoleo se encuentra la lápida que cubre la tumba de Leo Kopp. / Javier Riveros

A lado y lado de la estatua hay placas de familiares sepultados junto a Leo Kopp, como su esposa Mary Castello o su hijo Guillermo. / Javier Riveros

Los domingos y lunes, días que más personas visitan la tumba del "judío milagroso", hay un falso cura que vende plegarias y misas de acción de gracias. / Javier Riveros

El negocio es redondo, porque la tarjeta con la oración supedita la efectividad a rezar la plegaria por nueve lunes y al final pagar una misa frente a la tumba. / Javier Riveros

Las misas que vende el "sacerdote misionero" al frente de la tumba de Leo Kopp valen $25.000 y en un buen día puede recibir el pago de 4 creyentes. / Javier Riveros

El falso cura hace las veces de guía espiritual y ofrece orientación a los visitantes de Leo Kopp, para que sus peticiones sean atendidas. / Javier Riveros

La estatua de Leo Kopp escucha peticiones de todo tipo y los creyentes dice que ayuda con todo, siempre que sea algo positivo. / Javier Riveros

Hombres, mujeres, travestis, jovenes, viejos, amas de casa, estudiantes, obreros, ejecutivos, desempleados, prostitutas y hasta curiosos le hablan al oído a Leo Kopp. / Javier Riveros

Para agradecerle a Leo Kopp por los favores concedidos, hay que hablarle por la oreja derecha. / Javier Riveros

Los que han recibido ayuda del "judío milagroso" acostumbran llevarle flores, regar arroz en su tumba, pagarle misas o todas las anteriores. / Javier Riveros

Las peticiones se hacen en secreto, por la oreja izquierda de la estatua. / Javier Riveros

Algunos le hablan con los ojos cerrados y muy pegados a la oreja; con una mano se tapan para que nadie pueda saber lo que dicen. / Javier Riveros

Algunos también acostumbran pedirle ayuda para tener éxito en los negocios y frotan la estatua con sobres de manila y diversos documentos impresos en papel. / Javier Riveros

Entre los rituales populares, está muy difundido el de lavar la estatua con agua bendita empacada en botellas de gaseosa o jugo. / Javier Riveros

La estatua es quizá uno de los pocos lugares de la ciudad donde la gente hace fila sin prisa, respeta el turno y muestra una cara amable. / Javier Riveros

La tumba de Leo Kopp siempre está cubierta de flores frescas que llevan los que le piden y los que le agradecen. / Javier Riveros

Es común que los domingos y los lunes haya fila frente a la estatua de Leo Kopp. / Javier Riveros

Los visitantes asiduos de la tumba de Leo Kopp acostumbran llevarle flores. / Javier Riveros

En ocasiones Leo Kopp parece una estatua de flores más que una estatua de bronce. / Javier Riveros

Los que le hablan al oído también acostumbran tocarlo o acariciarlo mientras le piden ayuda. / Javier Riveros

Nadie llega con las manos vacías a la tumba de Leo Kopp. / Javier Riveros

Los que no tienen más, le regalan un clavel que se consigue por $100 en las floristerías que rodean el cementerio. / Javier Riveros

También se consiguen arreglos florales desde $1.000 hasta ramos grandes de $5.000 y $10.000. / Javier Riveros

Los habituales de Leo Kopp explican que cada ramo grande es en gratitud por un favor concedido. / Javier Riveros

Leo Kopp tiene una extensa clientela entre los estudiantes universitarios, a quienes ayuda con las notas inalcanzables y las materias perdidas. / Javier Riveros

Como en la tumba de Leo Kopp siempre hay abundante arroz, las palomas son otras visitantes habituales. / Javier Riveros

Los domingos y lunes, Leo Kopp tiene pocos minutos libres desde las ocho de la mañana hasta las cuatro de la tarde. / Javier Riveros



