Teatro

El Festival Iberoamericano de Teatro en Bogotá se vistió de “Rojo”

La obra de teatro “Rojo” por medio de metáforas, desde “un plano poético", le rindió un homenaje a la memoria de las víctimas del conflicto armado

La edición número XVII del Festival Iberoamericano de teatro en Bogotá inició el pasado viernes, 1 de abril, el cual envuelve a la capital en múltiples universos ficticios, y otros no tanto, hasta el domingo 18 de abril.

"Rojo" es una obra de teatro creada y dirigida por Johan Velandia, la cual contó con tres funciones en el marco del festival, las cuales se realizaron en El Teatro Libre de Chapinero.

La puesta en escena se encuentra llena de símbolos. La música, cantos en vivo, danza contemporánea y lenguaje corporal del elenco dan vida a la historia de violencia con la que cargamos los colombianos, buscando una reflexión crítica de los espectadores.

La historia

"Rojo" se sitúa en el corregimiento de "El Refugio", un pequeño pueblo ubicado a la orilla del mar, en el que Patrocinio, Domingo, Llovizna, Rojo, Challenger, El señor de la avioneta, entre otros. Estos se ven afectados por las desapariciones, asesinatos, violaciones, corrupción, fronteras invisibles, y demás acciones violentas presentes día a día en nuestro país.

Velandia afirmó que la obra se basa en la memoria de Colombia, especialmente en las víctimas del conflicto armado. La historia "gira en torno al terrorífico episodio de las casas de pique, y desde ahí la pregunta ¿qué somos como colombianos y qué nos ha llevado a profundizar en este sistema de violencia tan nefasto para nuestra historia?".

"Rojo es la historia de un pueblo ubicado en algún lugar de la Colombia profunda que desaparece del mapa. Es la cartografía del engaño y el odio que se siembra en "El Refugio" tras el velo del progreso y la civilización. Rojo es la historia cifrada del narcotráfico y el terrorismo en Colombia; una apología estética de la deshumanización que los pueblos latinoamericanos han sufrido debido a la violencia que se manifiesta en lo más profundo e invisible de sus territorios".

La puesta en escena

Una parte a destacar de la obra es la puesta en escena, los actores transportan al público prácticamente con sus actuaciones. En la utilería se destacan cuatro elementos importantes, la iluminación, una gran puerta, el vestuario y las botas, las cuales son las protagonistas.

Sobre el uso de las botas el director aseguró que "son un código del espectáculo, sobre el cual se tejió el universo de la obra. Las botas realmente hablan de la historia de violencia de nuestro país, lamentablemente se han vuelto una metáfora de las desapariciones forzadas, de las víctimas, de las masacres, de los 6.402 falsos positivos del gobierno de Álvaro Uribe Vélez y de toda esta tragedia que ha llenado de rojo nuestra historia".

El objetivo de la obra

Velandia aseguró que el público ha recibido muy bien la obra desde el momento de su estreno, además, el objetivo de esta es dejarle a los espectadores un mensaje de reflexión y muchas preguntas sobre la violencia que afecta una gran parte de nuestro país.

"Muy seguramente son temas que molestan a muchos de los victimarios de esta realidad que aún persisten en la guerra, en el narcotráfico y la idea de un país que no vota por la paz. Mi seguridad no se ha visto afectada porque me encuentro en un territorio del arte y este territorio permite contar desde otro ángulo la historia que conocemos, o que nos han hecho conocer por partes", concluyo el director, Johan Velandia.

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