La “radiografía” del tráfico de medicamentos

Médicos, funcionarios de IPS, distribuidores y hasta enfermos terminales conforman una red criminal que atenta contra la salud de los colombianos.

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Médicos, funcionarios de IPS, distribuidores y hasta enfermos terminales conforman una red criminal que atenta contra la salud de los demás colombianos.

Caracol Radio reconstruyó la ruta del tráfico de medicamentos en Colombia, que arranca en los laboratorios, se alimenta con los distribuidores, pasa por los centros médicos y llena los bolsillos de una red criminal que no llama mucho la atención, pero que causa enormes daños en el sistema de salud.

En esa “radiografía” se descubrió que funcionarios de IPS, distribuidores, médicos y enfermos terminales se convirtieron en los promotores de un negocio que crece en ganancias, por la falta de control.

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Negocio en “capsulas”

Al menos cuatro modalidades para el tráfico de medicamentos fueron identificadas por la Policía. La más “descarada” incluye a los encargados de los dispensarios y funcionarios de IPS, que engañan a los pacientes para quedarse con parte de las fórmulas médicas y entregarla a los traficantes.

En redes sociales son los pacientes quienes exponen sus denuncias para pedir alguna explicación de por qué la mitad de sus fórmulas se quedan en manos de los funcionarios de las IPS.

Ni el sistema de salud de las Fuerzas Militares se salva de las denuncias. Caracol Radio habló con los pacientes que confirman las advertencias, ahora materia de investigación de la Fiscalía.

Los medicamentos, de uso institucional, terminan en un negocio criminal que se completa con quienes los compran: médicos y clínicas particulares en diferentes zonas del país.

Ruta “torcida”

Otra modalidad incluye a los distribuidores de los medicamentos. Los investigadores tienen identificados a quienes desde los laboratorios desvían las rutas de entrega y llevan parte de esos medicamentos a casas de familia en barrios como el Eduardo Santos en el centro de Bogotá.

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Caracol Radio habló con una investigadora que confirmó cómo los distribuidores se convirtieron en los principales abastecedores en el tráfico de medicamentos. 

La red criminal también cuenta con bases de datos de pacientes y médicos, con esos listados y gracias a negocios de impresión en el barrio Restrepo de Bogotá, se elaboran las fórmulas, los sellos y reclaman los medicamentos con la previa autorización de los dispensarios.

Made in Venezuela

El director de la Policía Fiscal y Aduanera, el general Juan Carlos Buitrago, aseguró que los medicamentos, la mayoría vencidos, ingresan por las zonas de frontera con Venezuela y en Colombia terminan en las droguerías. 

La red criminal que los recibe borra las fechas de vencimiento, las modifica y los comercializa a precios por debajo del mercado para acelerar su distribución, incluso a través de redes sociales. 

Hechos en casa

Una modalidad, más peligrosa para la salud, está en la elaboración de los medicamentos. La Policía encontró fábricas dedicadas a la producción con una receta que resulta mortal en determinadas patologías.

El coronel Javier Martín, subcomandante de la Policía de Bogotá, explicó como en un reciente operativo fueron incautadas más de 6 toneladas de medicamentos, adulterados y de contrabando. 

En esos operativos la Policía encontró las máquinas, las impresoras y los ingredientes para convertir harina en analgésicos o maíz molido en potenciadores sexuales.

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