COLUMNISTA INVITADO

María Claudia Lacouture: La innovación y su debido proceso

Errores que se cometen al momento de la innovación empresarial

La Ex Ministra de Comercio, Industria y Turismo ahora Directora de la Cámara de Comercio Colombo Americana, María Claudia Lacouture, habla de la innovación y expone algunos errores que se cometen en este proceso

Existen muchas definiciones técnicas sobre qué es innovación y sus alcances, pero si hay algo en lo que todos están de acuerdo es que innovar es actitud, un deseo permanente de mejorar, de investigar, un compromiso permanente con la excelencia.

Ser ágil en el proceso disruptivo es importante, pero tomárselo con calma, siguiendo adecuadamente cada paso de él, es fundamental para instaurar en las empresas una cultura de la innovación que les permita ser competitivas en el mercado interno e internacionalizarse para conquistar el de otros países.

Suelo repetir como un mantra que las compañías deben trabajar su competitividad de puertas para adentro, pero es tal vez la mayor enseñanza que me han dejado más de 20 años de trabajo en el sector del comercio internacional, la industria y el turismo. Y promover productos o servicios nuevos o mejorados que atiendan diversas necesidades del consumidor ha sido parte de esa labor.

Sin embargo, algunos empresarios, presionados por el afán de innovar antes que la competencia y de vender más que ellos, cometen errores y se saltan pasos, haciendo que no alcancen ese objetivo efectivamente.

Hace poco me encontré con un informe de Euromonitor International sobre cinco de esas equivocaciones que cometen las compañías y que confirman que la innovación hay que tomársela sin pausa, pero sin prisa

El informe asegura, por ejemplo, que en la premura de salir con el producto lo más rápido posible, a menudo este no pasa por un proceso lo suficientemente riguroso en las primeras etapas de innovación, para garantizar que se estén resolviendo los problemas correctos en el momento más oportuno. Identificar las necesidades más urgentes de los consumidores correctamente, es un primer paso crítico que ahorra tiempo y asegura retribución a largo plazo.

Euromonitor toca un punto clave cuando afirma que muchas empresas tienen la tendencia de buscar oportunidades dentro de su misma categoría, industria o mercado y no toman en cuenta la evolución acelerada del mundo con una visión más amplia, que si pueden llegar a tener sus clientes. Hay que ser conscientes de este problema y ayudar a que las compañías amplíen su espectro, ya sea con capacitaciones o ruedas de negocios multisectoriales.

Un tercer error que resalta esa institución es que las empresas piensan fácilmente a la hora de identificar oportunidades, pero se quedan cortos en el siguiente paso: tomar esa tendencia que identificaron y llevarla a acciones tangibles para su categoría o industria. Por lo anterior, sugieren adquirir conocimientos amplios y pasar a la acción a través del poder de la interacción, los talleres, la inmersión y el aprendizaje práctico.

En cuarto lugar, destaca que, una vez se identifica la necesidad, las compañías tienden a saltar directamente hacia nuevas ideas de productos y modelos, cuando lo debido sería tomarse el tiempo comprender completamente el problema y pensar que, más allá de un nuevo producto, el consumidor puede estar esperando un portafolio de varias soluciones que incluyan la evolución del producto, no necesariamente su reemplazo.

Además, Euromonitor agrega que muchas innovaciones interesantes se atascan en la línea de meta por culpa de una estrategia de marketing errónea o deficiente, por lo que le recuerda a los empresarios que lo mejor es asegurarse de que el marketing de productos se centre en contar los beneficios que traen estos para el consumidor, en lugar de en sus características, pues esa ha demostrado ser la forma más efectiva de mover al público.

El comportamiento del comercio de bienes y servicios ha evolucionado y es más complejo hoy en día, pues en ese cambio no han influido solamente los avances en tecnologías y la comunicación, sino también la forma en la que el consumidor toma la decisión de comprar y en la manera como se relaciona con el vendedor e interactúa con el producto.

Los micro, medianos y grandes comerciantes deberían movilizarse entonces hacia el cambio y la competitividad, adecuándose a los deseos del consumidor con productos de buen precio, excelente calidad, disruptivos y que suplan varias necesidades de una sola vez, pero, a la hora la creación de estos, tienen que darle a la innovación su debido proceso.

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