Columnista Invitado
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María Claudia Lacouture: El vaso medio lleno

Consecuencias negativas de una disputa comercial entre EEUU y China han sido enumeradas en diferentes momentos.

La Ex Ministra de Comercio, Industria y Turismo ahora Directora de la Cámara de Comercio Colombo Americana, María Claudia Lacouture, se refiere a la relación comercial entre Estados Unidos y China: a partir del 1 de junio, importaciones estadounidenses valoradas en US$60.000 millones se verán afectadas por un aumento en los aranceles. 

La semana pasada los mercados globales fueron sorprendidos por el anuncio del presidente Donald Trump de elevar del 10 al 25% los aranceles sobre importaciones provenientes de China valoradas en US$200.000 millones. Esta decisión llegó por sorpresa dado que ambos países habían venido en conversaciones desde finales del año pasado para poner fin a las tensiones comerciales y todo indicaba que había aguas tranquilas.

La respuesta del gobierno chino fue inmediata. A partir del 1 de junio, importaciones estadounidenses valoradas en US$60.000 millones se verán afectadas por un aumento en los aranceles. A pesar de que las negociaciones entre ambos gobiernos se mantienen en pie, y aun cuando las declaraciones de diferentes portavoces de Estados Unidos y China indican avances importantes, nos encontramos nuevamente en un momento de alta tensión e incertidumbre.

Las consecuencias negativas de una disputa comercial entre las dos economías más grandes del mundo ya han sido enumeradas en diferentes momentos. Un menor crecimiento global y fuertes caídas en las bolsas de valores son algunas de las principales. Nadie gana, todos los países pierden de alguna manera.

Sin embargo, vale la pena dar vuelta a la página y empezar a reflexionar si desde Colombia tenemos la capacidad de aprovechar las oportunidades que también se presentan en medio de la actual coyuntura global. En este sentido, la Cámara de Comercio Colombo Americana, AmCham, realizó un análisis para identificar las oportunidades comerciales con las que cuenta nuestro país de cara a la disputa comercial entre Estados Unidos y China.

Una de las principales conclusiones es que el 48,2% de los productos que exportamos a Estados Unidos se podrían ver directamente beneficiados por un encarecimiento de los productos chinos. Estos equivale a por lo menos 740 partidas con oportunidad, de las 5.745 que tuvieron aumento de aranceles, un dato interesante teniendo en cuenta que contamos con un tratado de libre comercio vigente y EE.UU. es nuestro principal socio comercial.

Productos como vidrio templado, accesorios de tubería, sacarosa químicamente pura, ñame, neumáticos, o tejidos de punto, ya fueron identificados por AmCham Colombia como productos con un alto potencial de crecimiento en las exportaciones a Estados Unidos. Sin embargo, las oportunidades identificadas se extienden a un amplio número de industrias, entre las que se encuentran, por ejemplo, la química o de plásticos.

En el caso de la industria química se identificaron dos productos con gran potencial: ácido cítrico cuyas exportaciones colombianas en 2018 llegaron a US$11,3 millones, representado el 6,4% del total de importaciones de Estados Unidos; y los óxidos e hidróxidos de hierro en donde las exportaciones fueron de US$2 millones, representando el 0,9% del total de importaciones estadounidenses.

Las bolsas de polímeros de etileno también fueron identificadas como productos con oportunidad de aumentar sus exportaciones. En 2018, el país exportó una cifra superior a los US$3,5 millones al mercado estadounidense, un 0,1 del total de importaciones de Estados Unidos, y aunque el porcentaje puede parecer muy bajo, no refleja el aumento de 169% en el valor exportado por Colombia desde la entrada en vigencia del TLC en 2012.

Al respecto tuve la oportunidad de hablar en Hora 20 de Caracol Radio, quienes me llamaron para dar a conocer algunos detalles del estudio. (La entrevista se puede escuchar aquí http://bit.ly/2VwlLZ0) Claro, sacar provecho de esta coyuntura no es soplar y hacer botellas. Las empresas deben tener una estrategia exportadora clara y ofrecer productos de manera competitiva atendiendo a las nuevas necesidades y entorno internacional. Sin embargo, me llamó la atención que tras la entrevista, algunos de los panelistas consideraron que no había lugar para aprovechar las nuevas condiciones de mercado o que ni siquiera valía la pena intentarlo por las complejidades que pudieran surgir en el camino.

Ello me hizo recordar aquel dicho del que ve el vaso medio lleno o medio vacío. Ciertamente exportar requiere de un proceso juicioso y de preparación, de unas condiciones logísticas óptimas y costos competitivos. Colombia tiene mucho por mejorar pero también un importante camino recorrido con un acuerdo de libre comercio que esta semana cumplió siete años de entrar en vigencia y la puesta en marcha de una Política de Desarrollo Productivo, ahora llamada Colombia Productiva, que apunta a transformar las empresas de la puerta hacia adentro para que puedan competir mejor.

Si queremos, sólo podemos ver lo que nos falta o nuestras carencias y desconocer lo avanzado o rendirnos ante el reto que supone la posibilidad de incrementar negocios con uno de los países más grandes del mundo.

Aprovechar las oportunidades mencionadas depende de la capacidad de las empresas colombianas de aumentar su competitividad, y de empaparse de esa cultura exportadora tan necesaria para aprovechar al máximo todo el potencial con el que cuenta nuestro país. Por fortuna, la mayoría de empresarios ve el vaso medio lleno y trabajan día a día para seguir llenándolo y dispuestos a exportar saliendo de la comodidad del mercado local. Las oportunidades están, las herramientas para aprovecharlas también, es cuestión de dar el primer paso.

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