Madero le dijo a la Corte que no sabe si las ‘chuzadas’ eran reales

El testigo Juan Carlos Madero es quien presuntamente ofrecía servicios de interceptación ilegal.

La persona que habría sido el intermediario y socio de la empresa Quarkcom S.A.S., del coronel retirado Jorge Humberto Salinas (involucrado en el escándalo de la red de interceptaciones ilegales), testificó en el proceso preliminar que se adelanta en la Corte Suprema de Justicia contra el senador Armando Benedetti, de quien se ha mencionado como uno de los presuntos clientes de esa organización criminal.

Ante la Corte, el ingeniero Juan Carlos Madero reconoció que hizo los ofrecimientos de los servicios, pero aseguró que no sabía si lo que ofrecía era verdad. “Si usted me pregunta directamente si yo tenía forma de corroborarlo, no señor, yo no tenía forma. Como intermediario, no podía corroborarlo exactamente, si eso era, si lo que se estaba transcribiendo era completamente ceñido a la realidad", dijo en su declaración.

En la declaración también señaló que el senador Armando Benedetti le pidió proteger sus celulares y el celular de su esposa y encontrar algo en contra del abogado Jaime Lombana. Pero frente al fiscal Néstor Humberto Martínez, dijo que no hicieron nada.

Sobre los pagos, aseguró Madero, acordaron 7,5 millones de pesos mensuales por la protección a los celulares. Benedetti habría pagado por octubre y noviembre y dado un anticipo de 20 millones de pesos por otro trabajo.

Sobre la investigación al hijo de Jaime Lombana, dijo Madero que no la hicieron, pero que sí se mostró algo, para justificar el anticipo. No lo hicieron porque, le dijo el coronel en retiro Jorge Humberto Salinas, el muchacho tenía mucha seguridad.

Dijo que las carpetas con los nombres (que se han conocido en el transcurso de la investigación) eran su manera de organizar las cosas. También, que se reunió siempre con Benedetti durante el 2017 en su oficina y en 2018 se reunió dos veces con él en la sede de la campaña política.

Explicó, finalmente, cómo hacía para ofrecer los servicios de interceptación, que intentaron en un principio ofrecer a compañías de seguridad. Pero insistió en que él no sabía cómo funcionaban las interceptaciones internamente, ni qué hacía el software.

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