¿Por qué Andrés Reyes de Nacional no será sancionado?

Brayan Fernández sufrió fractura de peroné por la fuerte entrada del jugador de Atlético Nacional.

Por Jose Borda

En el juego Nacional Vs. Patriotas, válido por la fecha 16 del Fútbol Profesional Colombiano, ocurrió una acción descalificadora de parte del jugador Andrés Felipe Reyes. El jugador del conjunto verdolaga realizó una entrada, con fuerza desmedida y brutalidad, a la pierna de Brayan Fernández de Patriotas; dicha acción, tal y como ocurrió, ameritaba tarjeta roja directa y a manera de hipérbole futbolística “daba algunos días de cárcel” como castigo por el daño que le causó al rival. Sin embargo, nada de eso ocurrió en el campo. El árbitro Éder Vergara tan sólo le mostró una tímida tarjeta amarilla a Reyes.

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Fue un error grave del árbitro central no haber expulsado al jugador oriundo de Puerto Tejada debido a que el reglamento considera ese tipo de acciones como juego brusco grave. Situaciones que se efectúan al disputar el balón y ponen en peligro la integridad física del adversario, como efectivamente sucedió (lo fracturó). Se le fueron las luces al colegiado de Córdoba, cometiendo una gran injusticia.

El ente disciplinario podría utilizar dos argumentos para castigar al agresor y rectificar dicha injusticia: Primero, utilizar la sanción de oficio. Medida usada para sancionar conductas que NO han sido observadas por el árbitro del partido en el terreno de juego.

Segundo, aplicar el artículo 63, Inciso e) del Código de Disciplina que hace referencia a las conductas incorrectas frente a los adversarios. Basado en ello, la sanción correspondiente sería una suspensión de cinco (5) a ocho (8) fechas y multa de veintiuno (21) a treinta (30) salarios mínimos diarios legales vigentes. Lo anterior se aplica si como consecuencia de la acción violenta se ocasiona daño físico o lesión.

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Pero contrario a lo estipulado en los dos apartados anteriores, la Comisión de Disciplina no puede entrar a operar debido a que ellos no tienen la facultad de expulsar en el escritorio a los jugadores pues no es de su competencia. Adicionalmente, el árbitro, equívocamente, ya había tomado como castigo disciplinario la simple amonestación, lo cual los dejó "maniatados".

En conclusión, una situación tan grotesca y grave quedó impune por culpa del juez Vergara quien no solo no aplicó el reglamento en su debido momento, sino que al mismo tiempo, por ser pusilánime, cerró las puertas para que el ente disciplinario tomara medidas. Eso sí, el colegiado pagará la sanción por partida doble, la que no recibirá Reyes y él si por su ineptitud.

 

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