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Ganando billones matando a millones

Purdue Pharma detrás de la crisis de consumo y sobredosis de droga en EE. UU.

En Estados Unidos 197 personas mueren al día por sobredosis de droga, según el Instituto Nacional de abuso de Drogas, esto es cerca de 72.000 personas al año.

Más muertes que las generadas por accidentes viales y armas de fuegos combinadas.

Un problema que llevó al presidente de Estados Unidos Donald Trump a declarar la emergencia nacional de salud pública y a declarar también la guerra a los supuestos culpables de esta crisis de consumo y sobredosis droga.

Trump ha culpado a los carteles del narcotráfico, a los inmigrantes, a los propios drogadictos y a Colombia, que responsabiliza del aumento record en la producción de cocaína que ha incentivado el consumo y ha cobrado la vida de miles de estadounidenses.

Pero el gran problema de consumo de droga en EE. UU. no se origina en Colombia ni mucho menos en la inmigración ilegal.

El gran responsable del problema de drogadicción es la multinacional farmacéutica Purdue Pharma.

Por años la lucha contra el consumo de drogas y la adicción en Estados Unidos ha estado mal planteada porque se busca al culpable donde no es.

El enemigo está en casa, no afuera y Purdue Pharma a través de la venta de sus pastillas para calmar el dolor, llamadas Oxycontin, generó la gran adicción de los estadounidenses hacia los opiáceos.

Estas pastillas fueron puestas en el mercado en 1996 y tienen una alta dosis de Oxycodone, un opiáceo más fuerte que la morfina que calma el dolor severo y es altamente adictivo porque genera tolerancia.

Hecho que hace que los pacientes necesiten cada vez más dosis de Oxycontin para calmar el mismo dolor o generar el mismo placer. Pero el problema se agrava cuando los médicos dejan de recetarla las pastillas y los pacientes, ya enviciados, se hacen heridas para justificar su necesidad ante los médicos, las buscan en el mercado negro, asaltan droguerías o se cambian a drogas parecidas como la heroína y el fentanilo, aumentando aún más la crisis de sobredosis de droga que vive Estados Unidos.

Detrás del grave problema de drogadicción que ha generado Purdue a través de su medicina Oxycontin para calmar el dolor está la familia Sackler. Una familia de inmigrantes judíos que llegó a Nueva York antes de la Primera Guerra Mundial y empezó vendiendo laxantes, después cera para los oídos y posteriormente montó su imperio farmacéutico vendiendo Oxycontin.

Ventas que los convirtió en una de las familias más ricas de Estados Unidos generando el año pasado ingresos de 35 mil millones de dólares. Millones que también ha tenido que gastar en lobby y relaciones publicas para convencer a la Administración Federal de Drogas y Alimentos (FDA) que su droga no es adictiva y permitir que hoy se siga vendiendo en el mercado.

Cuento parecido al que le vendieron a los doctores para que prescriban su medicina. Esto a pesar de que en 2007 Purdue se declaró culpable de engañar a reguladores, doctores y pacientes sobre los riesgos de adicción del Oxycontin y tuvieron que pagar 600 millones de dólares en multas.

Pero eso no importó porque las ventas de las pastillas siguieron creciendo y la familia Sackler siguió enriqueciéndose a costa del vicio de los americanos. En otras palabras, más billones de dólares a cambio de millones de drogadictos. 

La familia Sackler también creó recientemente la marca de medicamentos genéricos Rhodes Pharma que vende los mismos opiáceos para el dolor, pero mas económicos. Es decir, la misma empresa vende el medicamento oficial y el genérico en caso de que alguien lo quiera más barato.

Dado este potencial, Purdue se está expandiendo al mundo a través de su red de empresas llamada Mundipharma que ya está en Asia, África, Europa, América Latina y Colombia enseñándole a los médicos locales a combatir lo que llaman ‘la epidemia del dolor’ a través de los beneficios del Oxycontin y sus genéricos. 

Pero a pesar de todo el vicio que han creado en el mundo y de los más de 78 mil millones de dólares al año que esta crisis de drogadicción le cuesta a Estados Unidos, la familia Sackler patentó hace unas semanas una nueva medicina que cura el vicio a los opiáceos que ellos mismos crearon. O sea que ganan generando la adicción y después atacándola.

Pero esos son los riesgos de este sistema de mercado, en el que los intereses privados están por encima de la salud de las personas y los gobiernos parecen limitados a pretender prevenir y educar.

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