Comité Noruego exalta esfuerzos de Santos y reconoce gestos de Timochenko para lograr la paz

La Presidenta del Comité Noruego del Nobel Kaci Kullmann afirmó que el mandatario fue el motor del proceso de paz con las Farc.

El Comité Noruego del Nobel expuso en su discurso las razones por las que consideró que el mandatario colombiano fue galardonado con el Premio Nobel de Paz y aseguró que sus esfuerzos han sido valientes y constantes para poner fin a la guerra en Colombia.

Destacó que hay muchas partes que han contribuido al proceso de la paz con las Farc de diferentes maneras y resaltó los aportes de las víctimas a la consolidación del acuerdo.

"Nuestro tributo corresponde más que todo a los representantes de las víctimas de la guerra civil, de las cuales varios están presentes hoy día. Ellos cargan sus propias historias doloridas y son además capaces de representar a las demás víctimas. Saludamos a todas estas personas intrépidas y les agradecemos en reverencia", afirmó la Presidenta del Comité Noruego del Nobel Kaci Kullmann.

Así mismo resaltó el gesto que hizo el líder de la guerrilla Rodrigo Londoño, alias Timochenko, al pedir disculpas por los crímenes cometidos por las Farc.

Invitó a los colombianos a trabajar con unidad para consolidar el acuerdo y afirmó que terminar la guerra civil en Colombia siginifcará la fraternidad con sus países de frontera y con todo el continente americano.

Este es el discurso completo:

Sus Majestades, sus Altezas Reales, Sr. Presidente, sus Excelencias, honorables invitados, damas y caballeros,

El Comité Noruego del Nobel ha decidido dar el premio Nobel de la Paz de 2016 al Presidente de Colombia Juan Manuel Santos por sus esfuerzos resolutos y valientes para poner fin a la guerra civil del país de más de 50 años de duración. El premio va destinado al presidente Santos únicamente, pero también se debe entender como un tributo al pueblo colombiano - un pueblo que a pesar de grandes penurias e innumerables abusos nunca ha perdido la esperanza de una paz justa. Hay muchas partes que han contribuido al proceso de la paz de diferentes maneras y que merecen nuestro agradecimiento y homenaje el día de hoy, entre ellos los negociadores, facilitadores, diplomáticos, políticos incansables y obviamente los líderes de ambos lados del conflicto. Nuestro tributo corresponde más que todo a los representantes de las víctimas de la guerra civil, de las cuales varios están presentes hoy día. Ellos cargan sus propias historias doloridas y son además capaces de representar a las demás víctimas. Saludamos a todas estas personas intrépidas y les agradecemos en reverencia.

El conflicto armado entre las autoridades de Colombia, los grupos guerrilleros revolucionarios de las FARC y del ELN además de diferentes grupos paramilitares es la guerra civil de nuestro tiempo de más larga duración. Los costos humanos y materiales del conflicto son casi inconcebibles y son difíciles de calcular. Los números solamente nos pueden dar una idea vaga, aunque horrorosa de la envergadura de los sufrimientos y de cómo la guerra ha caracterizado la vida de varias generaciones de colombianos todos los día.

Desde que irrumpieron las primeras confrontaciones militares en mayo de 1964 y hasta que el cese fuego bilateral entró en vigor este verano, más de 220 000 colombianos han perdido la vida como consecuencia directa del conflicto. Cuatro de cinco de los asesinados han sido civiles no beligerantes. Además algo entre cinco y siete millones de colombianos han sido forzados a refugiarse - de los cuales muchos más tarde han vivido como "habitantes desplazados" dentro en su propio país.

Un informe detallado de investigación fue presentado por el Centro Nacional de la Memoria Histórica de Colombia en 2013. Muestra que desde el inicio de los años 1980 han tenido lugar cerca de 2000 masacres de civiles en Colombia. Más de 1000 de estos asesinatos masivos habrían sido ejecutados por grupos paramilitares luchando contra los insurgentes, cerca de 350 por las guerrillas de las FARC o del ELN y cerca de 300 por las fuerzas de seguridad colombianas. Por su parte, la guerrilla beligerante estaba detrás de la mayoría de los muchos secuestros que aterrorizaron la sociedad colombiana desde 1995 hasta 2005. Durante aquel decenio ocurrieron en promedio un nuevo secuestro cada 8 horas. La guerrilla utilizó los secuestros y el tráfico de droga cada vez más expandido para financiar su guerra. Desde hace mucho tiempo Colombia es el productor de cocaína más grande del mundo. Las consecuencias sociales y de salud del tráfico de droga es una tragedia en sí, con consecuencias mucho más allá de las fronteras de Colombia.

Ahora parece que finalmente este conflicto cruel pronto va a pertenecer al pasado.

Sr. Presidente, Usted tomó la iniciativa para las negociaciones que resultaron en el acuerdo de paz entre el Gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC más temprano este otoño. Esta fue una iniciativa que requirió coraje político considerable y gran perseverancia. La iniciativa de fundamentaba en una convicción de que las negociaciones eran el único camino a tomar para crear un mejor futuro para su pueblo. Después de que se dijo no al acuerdo en un plebiscito el 2 de octubre con una mayoría pequeña, Usted declaró que no iba a renunciar, pero que iba a seguir trabajando con todas sus fuerzas para terminar la guerra civil. Usted se dio cuenta, como muchos otros, de que el pueblo colombiano no había votado no a la paz, pero al acuerdo que les fue presentado. En esta situación crítica Usted invitó a un amplio diálogo nacional con miras a alcanzar un acuerdo que también podía obtener el apoyo de los críticos. El acuerdo ya se ha renegociado. Aunque el segundo acuerdo también ha sido objeto de críticas, varios de los puntos polémicos del primer acuerdo se han cambiado y se han hecho las bases para un compromiso nacional histórico. Usted ha sido promotor durante todo este proceso de paz.

Sr. Presidente, cuando se conoció el resultado del plebiscito, muchos observadores opinaron que sería demasiado temprano darle el Premio Nobel de la Pazo este año. Recomendaron más bien al Comité del Nobel esperar un año para ver si el proceso de paz realmente logra crear la paz. Sin embargo, el comité lo vio de manera diferente. En nuestra opinión no teníamos ningún tiempo para perder. Todo lo contrario, el proceso de la paz se encontraba en un peligro inminente de fracasar y necesitaba todo el poyo internacional que podía recibir. Además estábamos nosotros completamente convencidos de que Usted, Sr. Presidente, siendo el líder más elevado de Colombia, tenía que ser el que haría avanzar el proceso de paz. El desarrollo en las semanas que han pasado desde el anuncio del Premio de Paz del año en curso de ninguna manera ha debilitado nuestra convicción en este punto.

Al darle el Premio Nobel de la Paz de 2016 al Presidente Juan Manuel Santos, el Comité Noruego del Nobel ha deseado alentarle a él y a todos los que trabajan para obtener paz, reconciliación y justicia en Colombia a no rendirse. Los compromisos políticos rara vez son perfectos en su equilibro. Los acuerdos de paz son especialmente difíciles de equilibrar. Sin embargo es nuestra esperanza fervorosa que el acuerdo renegociado que ya se ha firmado por las partes y ha sido ratificado por el Congreso, represente una solución que le pueda dar al pueblo de Colombia paz y desarrollo positivo.

Sr. Presidente, después del plebiscito usted subrayó que iba a seguir trabajando por la paz hasta su último día en el cargo "porque es la manera para dejarle un mejor país a nuestros hijos". Niños menores de 15 años constituyen el 23 por ciento de la población de Colombia, es decir más de 11 millones de personas. Alumbrar una esperanza en estos 11 millones de pares de ojos infantiles y en las personas cercanas a ellos sería la inversión mejor pensada con miras a un futuro pacífico para su pueblo.

Señoras y señores, la historia del Premio de la Paz muestra que existen muchos caminos hacia la paz. Con el Premio de Paz del año en curso al Presidente Juan Manuel Santos el Comité Noruego del Nobel desea rendir homenaje a él y a todos los que han contribuido a delinear lo que podemos llamar el camino colombiano hacia la paz.

El proceso de paz en Colombia tiene tres características claras que pueden servir como inspiración para procesos parecidos en otros países.

Una es la voluntad de ver y reconocer los hechos incómodos y dolorosos para dar las bases para una reconciliación nacional. Durante demasiado tiempo los recuerdos de las víctimas de abusos, asesinatos y delitos fueron o bien un tabú - o una fuente adicional de contienda y enemistad entre las partes. El deseo creciente de paz en la población nunca podría haber hecho realidad sin romper este círculo vicioso. Dos pasos importantes en la dirección correcta se tomaron con la creación del Centro Nacional de Memoria Histórica de Colombia y la publicación del informe de investigación "Basta Ya" de este centro en 2013 - que en detalle documentaba la envergadura de las atrocidades

 

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