Dónde está la bolita

Carolina Sanin y Lady Cien Pesos

"Qué papel juega su machismo solapado en las múltiples formas de violencia de género con las que convivimos a diario".

Las dos ocuparon titulares en redes la semana pasada. Sanin tiene cuarenta y dos años, es escritora, columnista y docente de la Universidad de Los Andes en Bogotá, y llamó la atención en la Feria del Libro cuando se enfrentó de manera elocuente y sostenida a un hombre que quiso callarla cuando hablaba de la desigualdad entre hombres y mujeres. Sin permitir que el anonimato encubriera su acción, Sanín le pidió que hablara con ella y ante su rechazo le preguntó por qué le daba tanto miedo hablar con una mujer.

Lady Cien Pesos tiene dieciocho años, nació en Guanajuato (México) y se hizo conocida al ser grabada mientras la policía la detenía por chocar varios carros en evidente estado de embriaguez e intentar sobornarlos hablando en letra pegada, dando tumbos que dejaban al descubierto su evidente atractivo físico, pues usaba un corto vestido negro, uno de esos que demandan estricta consciencia sobre la postura, cosa que ella no tenía al momento de ser grabada.

Al contar estos episodios, las redes se refirieron al primero como un “agarrón”, un “rifirrafe” protagonizado por “la niña esta que es columnista”, mientras que para referirse a lo sucedido con Lorena Aguirre (que es su nombre), decidieron rebautizarla “Lady Cien pesos” por ser esta la cifra que ofreció y dedicarse a establecer si era o no más linda que Belinda, cantante con quien guarda un impresionante parecido físico, además de “investigar a fondo” sus fotografías de Instagram y Facebook para contarle al mundo cuáles son sus preferencias a la hora de viajar, comer o vestirse. Aseguraron además que trató de utilizar sus atributos para sobornar a los agentes pese a que esto jamás sucede en el video, y finalmente crearon un juego cuya meta es eliminar policías a punta de billetes de cien pesos.

Aunque tras su intervención en la Feria del Libro Sanin fue ampliamente aplaudida y a su favor se levantaron voces como la de Yolanda Reyes (Esas sutiles exclusiones), Mauricio Albarracín (El sexismo nuestro de cada día) y Vladdo (Una defensa no solicitada), en el eco de lo sucedido aún se escuchan voces tanto de hombres como de mujeres que la tachan de feminista extrema y problemática, y que se preguntan si era para tanto, si se justifica que alzara la voz y se molestara al escuchar tanto la orden “pase la palabra” como el pésimo chiste con el que Matador remató el asunto, intentando ser gracioso al decir “una modelo de soho intentó violarme y yo la denuncié”

Son las mismas voces que no se preguntan si la borrachera de una desconocida llamada Lorena Aguirre es para tanto, si se justifica o no dedicar tiempo a convertirla en una mercancía que suma clicks por el simple hecho de ser una mujer atractiva en evidente situación de indefensión, si no valdría más la pena cuestionar por qué fue grabada de principio fin sin mayor justificación, por qué resulta natural que se congele y difunda el momento en el que se le levanta la falda y se ve parte de su nalga, o quién era el hombre que la acompañaba y en cuanto se vio rodeado de policías se bajó de la camioneta y salió corriendo.

Son las voces de hombres y mujeres cobardes que ante el terror que les produce replantear sus roles prefieren creer que tachar de feminista trasnochada o extrema a una mujer con posturas claras y argumentadas es ridiculizarla, en lugar de preguntarse qué papel juega su machismo solapado en las múltiples formas de violencia de género con las que convivimos a diario.

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