La pobreza bajo las escalinatas del poder
A espaldas del viejo Palacio Legislativo, las casuchas simbolizan el abandono que sufren miles de personas en Paraguay.
A espaldas del viejo Palacio Legislativo, las casuchas simbolizan el abandono que sufren miles de personas en Paraguay.
Por Luis Enrique Rodríguez, enviado.
En la concurrida calle Paraguayo, entraAyolas y O’Leary, se erige el imponente Palaciode López, a donde llegan los turistas a admirar su belleza y tomarseselfies. Pero a menos de 400 metros, decenas de casuchas levantadas con paredesde madera y techos de zinc muestran la realidad que poco quieren ver losvisitantes: la pobreza extrema.
Es una estampa de la fuerte realidad de Paraguay, que es similar a la que vive Bolivia, dos de los tres paísesvisitados recientemente por el papaFrancisco. Sus habitantes en buen porcentaje son pobres, tienen precariacalidad de vida y son muy vulnerables frente a la violación de sus derechosfundamentales.
El papaFrancisco cuestionó durante su gira suramericana la fuerte exclusión socialque se vive en esta región del mundo, censuró el consumismo y sostuvo que el mundourge un cambio, pues “el sistema no aguanta; no aguantan los pueblos”. Tambiéncensuró, durante su intervención en Santa Cruz (Bolivia) “la economía deexclusión e inequidad”.
Y lo dijo en el país considerado como elmás pobre de Suramérica, cuyo nivel alcanzó a llegar al 63% en 2004 y aunque enlos siguientes años bajó alrededor de 20 puntos, las cifras siguen siendopreocupantes.
Bolivia tenía al cierre de 2014 unapoblación estimada en 10 millones 847 mil habitantes, de los cuales, se estimaque 4 millones 100 mil personas son pobres. En el más reciente informe de la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) sobre pobrezaen el hemisferio no aparece Bolivia, pues la entidad no recibió oportunamentela información, pero es claro que a pesar de haber bajado las cifras depobreza, no todos pudieron consolidarse en el estrato medio, es decir, siguensiendo pobres, aunque con una leve mejoría.
¿Y cómo se observa la pobreza?
Basta ubicarse en el centro de La Paz, frente al Palacio Quemado, sede del gobierno boliviano, para apreciar loselevados niveles de exclusión, que en la zona se traducen en viviendas de unaexquisita arquitectura colonial, pero un abandono casi total. Y si desde allíse levanta la mirada a los cuatro puntos cardinales, se ve a lo lejos montañasque perdieron todo su verdor, el cual fue reemplazado por el color ladrillo demillares de casas a las que toca subir por escaleras comunales muy empinadas ycuyos frentes e interiores que quedaron en “obra negra”.
“La verdad es que la situación ha mejoradoen algo, pero la pobreza nos sigue agobiando”, afirmó la conductora de un viejotaxi, quien trabaja acompañada de su hijo y de esa forma lleva el sustento parasu familia.
El gobierno del presidente Evo Morales ha trabajado parafortalecer el salario mínimo, que con seis incrementos decretados, pasó de 96dólares en 2010, a 237 dólares en este 2015 y se acercó un poco al promedio delSalario MínimoInterprofesional latinoamericano, estimado en 354dólares. Pero la cifra no necesariamente refleja una sensible mejoría para lasgentes, pues la alta informalidad laboral hace que buena parte de losbolivianos no logren esos ingresos. Aunque el desempleo es de los más bajos entoda la región, apenas el 3%, la tasa de informalidad es muy alta. Según cifrasemitidas por autoridades del sector laboral en La Paz, Bolivia tiene unapoblación económicamente activa de 5.2 millones de personas, de las cuales, losdesocupados apenas son 172.000 personas, pero de los poco más de 5 millones quesí tienen fuente de trabajo, sólo 1.7 millones tienen un trabajo estable, conrelación obrero-patronal verificada, lo que significa que alrededor de 3.3millones están en informalidad y no todos logran el salario mínimo referido.
Esta situación obliga a que en las familiastrabajen por lo menos dos de sus miembros, pero sus ingresos no siempre sonsuficientes para satisfacer sus necesidades básicas.
Pobreza en Paraguay, al lado del río
La situación de pobreza en Paraguay no se nota tanto a la vistadel turista, pero la realidad no es muy diferente a la boliviana. Según las cifrasde Cepal, al cierre de 2014 el 40,7%de los casi 7 millones de paraguayos viven en condición de pobreza, es decir,más de 2 millones 850 mil personas están en esa condición.
Y para observarla basta con ir a la viejasede del Parlamento Legislativo,subir unas escalinatas y dirigir la mirada hacia abajo. El resultado, numerosascasuchas de cartón o maderas, con tejas metálicas caramelizadas por el óxido,mucha basura a su alrededor y gentes con pocas esperanzas.
Y no lejos de allí está la famosa barriadade Bañado Norte, visitada por el papa Francisco, un conjunto de casashumildes habitadas por unas 70.000 personas, el 90 por ciento de las cualestienen acueducto, pero solo el 15 por ciento alcantarillado, lo que genera unascondiciones sanitarias propicias para las enfermedades.
Esa comuna, ubicada en las riberas del río Paraguay, comenzó a formarse hacesetenta años por personas desplazadas precisamente por la pobreza y laexclusión en los campos paraguayos, también afectados por algún grado deviolencia. Hoy las gentes deben soportar las frecuentes crecidas del río, queinundan sus viviendas y obligan a sus habitantes a buscar otros alberguestemporales.
Lo paradójico es que sus calles son pasoobligatorio para llegar a un exclusivo Club Náutico. Sus residentes denunciaronante el papa Francisco que esasituación ha puesto en peligro su barrio, pues hay proyectos que pretenden laconstrucción de una gran avenida y algunos complejos de infraestructura que lossacaría del lugar. “Me siento muy feliz de estar en SU barrio”, les dijoFrancisco, en tácita pero clara señal de apoyo para que defiendan suterritorio.
Hoy los paraguayos esperan que la visita del papa no solo haya generado esperanzas, sino acciones del Estado para fortalecer el empleo y mejorar los ingresos. La población económicamente activa de Paraguay es de 3 millones 163 mil y el desempleo llega al 6 por ciento, pero el gran interrogante, como sucede en Bolivia, es el subempleo que afecta 15,9% de esta población.
El salario mínimo en Paraguay es de 1.824.055 guaraníes (347 dólares al cambio actual), que está dentro del promedio latinoamericano, pero el problema es que los subempleados reciben una cifra muy inferior, lo cual atiza los problemas de pobreza, que se traducen en inseguridad, en las barriadas populares de Asunción.
Esa es la pobreza que criticó el papa Francisco y por lo que invocó un cambio urgente en los sistemas económicos de la región.






