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Miguel ‘Happy’ Lora, el embajador de Montería

La historia del hombre que se ganó la vida a puños.

Miguel ‘Happy’ Lora, el embajador de Montería

A este monteriano le sobra la amabilidad y el buen genio, muy a pesar que se ganó la vida y su prestigio a punta de puños. En un naciente barrio de Montería se ubicó hace un año Miguel ‘Happy’ Lora, y desde allí disfruta de su reconocimiento, el cariño de la gente y la buena cabeza que tuvo para saber invertir ‘lo poco que ganó’, como él mismo dice

Happy es un hombre feliz, y no es redundancia. Siempre con una sonrisa cuenta palmo a palmo cómo dejó el fútbol para iniciarse en el boxeo, y de allí con un desparpajo y sencillez absoluta hace un repaso por su vida, y las escenas inmortales que aún crispan la piel de los amantes al boxeo, que gozaron al máximo los logros de este cordobés entre 1985 y 1988, cuando fue campeón mundial peso gallo

“Yo era futbolista, a mí me gustaba el fútbol y era bueno, la vaina fue que un vecino de nosotros allá en el Centro de Montería puso un gimnasio, y allá iban a entrenar los boxeadores cordobeses de la época. Un día me volé la pared y empecé a ver, hasta que me decidí a pegarle a la pera y un periodista que llegaba a ver los entrenamientos me dijo que yo lo hacía bien”. Así cuenta el Happy que se entusiasmó e inició en el boxeo, a pesar de la entrañable negativa de su familia, en especial de su mamá

Poco a poco fueron surgiendo las peleas, de la mano de Óscar Gómez, su entrañable amigo y quien actualmente es promotor de boxeo, recorrió los rings de la costa hasta que dio el salto. “Cuando llegó la pelea por el título mundial, recordé lo que alguna vez me dijo mi amigo Rúgero Olascoaga, que si peleaba por el campeonato, llevara un sombrero vueltiao y que pusiera a sonar el porro María Barilla

Así ocurrió ese  9 de agosto de 1985 en Miami, antes de la pelea que le daría el título mundial gallo ante Daniel Zaragoza de México, el Happy se paseó orgulloso con su sombrero y desde entonces asegura  que fue el primer colombiano que internacionalizó el sombrero vueltiao. “A mí me llegaban los panameños, los costarricenses, hasta los mismos mexicanos, que por favor les diera uno igual”, dice entre risas el ‘champion’

Después de eso ocurrió algo que también lo llena de orgullo. Desembarcó en Bogotá donde el presidente Belisario Betancur lo homenajeó, y acto seguido lo devolvieron a Montería en el avión presidencial. “Soy el único deportista colombiano al que le han prestado el avión presidencial para viajar por el país”, advierte

Hoy el Happy Lora vive tranquilo y disfruta charlar de sus años de gloria, de sus 8 defensas del título, hasta de la pelea que perdió por decisión y todavía él dice que fue empate. Entre risas habla de los homenajes y las condecoraciones que ha recibido como ‘embajador del Sinú’. Este campeón mundial, que también le ganó la batalla al destino de los boxeadores, muchas veces sombrío y triste, es hoy un digno representante de Montería

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