Prostitución en salas de masaje

A diferencia de los clásicos burdeles, las salas de masaje se consideran usualmente como centros de servicio rápido.

Aunque no todas, por supuesto, ciertas salas de masaje escudan centros de servicios sexuales para todas las necesidades, pues bien pueden beneficiarse los hombres y mujeres heterosexuales, tanto como ellos y ellas homosexuales, y de otras preferencias u orientaciones

 En su forma más básica y para heterosexuales, estas salas de masaje disponen de mujeres u hombres masajistas (según el caso) que bien pueden realizar su trabajo oficial (dar masajes) vestidos, semidesnudos o desnudos a preferencia de su cliente

 El vestuario puede ser sugestivo variando otra vez entre diversos uniformes como el de secretaria, enfermera, maestra, estudiante, ejecutiva, obrero, conductor, mensajero, jefe, médico, sado, etc

 Los masajes pueden ser con máquinas, con las manos del masajista, con sus pies, con todo su cuerpo o particularmente con sus zonas voluptuosas como los senos, las nalgas, la vulva o el pene; tal vez utilizando aceites o ungüentos estimulantes. Luego, o a cambio de este masaje erótico, pueden venir otros servicios sexuales como la estimulación manual de los genitales u otras zonas erógenas, estimulación con vibradores u otros juguetes sexuales, sexo oral o coito

 Para homosexuales, los servicios son primordialmente los mismos, pero prestados por alguien de su propio sexo, más las variantes propias de la actividad sexual homosexual que el cliente quisiera en cada caso: penetración anal, penetración lésbica, etc

 Para los prestadores de estos servicios sexuales, la modalidad ofrece ciertas ventajas, como el hecho de cobrar tarifas más elevadas que en la prostitución callejera, ingresos adicionales por la venta de otros productos y servicios (tabaco, alcohol, drogas, sauna o turco, transporte y hasta coartadas) mientras que se disminuye de manera importante la probabilidad de violencia.

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