El fervor católico sigue reinando en Popayán
Como cada año, la Semana Santa es sinónimo de fe y esperanza para habitantes y visitantes de la Ciudad Blanca.

Ni la violencia generada por los grupos guerrilleros ha podido frenar la llegada de turistas a Popayán, ciudad que otra vez refrenda la vieja tradición de desfiles religiosos de la Semana Santa, cuyos orígenes se remontan a 1566, 30 años después de la fundación de Popayán, según afirma la página web de sus organizadores
Son seis procesiones llenas de fervor, la primera de las cuales se realizó el Domingo de Ramos y las otras cinco recordando la traición, entrega, pasión, muerte y resurrección de Jesucristo
Recuerdan los organizadores que desde 1566 las procesiones de Semana Santa no han tenido interrupciones, con muy raras excepciones, a través de los años de existencia de Popayán
Ni el terremoto de un Jueves Santo hace tres décadas frenó esa tradición, pues después de que Popayán quedó semidestruida, sus gentes demostraron el talante y la hicieron sobrevivir con su tradición incluida
“Desde ya hace muchos años desfilan los pasos en número de 13 a 15. El martes santo salen de la Iglesia de San Agustín; el miércoles de la Ermita; el jueves de San Francisco y el viernes de Santo Domingo, recorriendo 22 cuadras que pasan frente a todos los templos del centro de Popayán”, recuerda el portal semanasantapopayan.com
Estos son los pasos que siguen con fervor las multitudes que se concentran en las zonas más tradicionales de la capital caucana:Martes Santo : el señor del perdón y la Dolorosa
Miércoles Santo: el Amo Caído y el Santo Ecce Homo
Jueves Santo: Los Azotes, la Coronación, la Crucifixión, El Señor de la Expiración (Conocido como ‘El Cachorro’), el Santo Cristo de la Veracruz
Viernes Santo: La Muerte, la Piedad, las Insignias, el Santo Sepulcro y la Virgen de la Soledad
Sábado Santo: Procesión de Nuestro Señor Jesucristo Resucitado
En este 2014 el flujo de turistas ha sido mayor, al punto que desde antes de comenzar la Semana Mayor ya había ocupación total en la hotelería formal, mientras que los informales también ofrecían ya muy pocas posibilidades de alojamiento.



