[Análisis] La violencia no ha cesado, ha mutado: IPC
El director del Instituto Popular de Capacitación dialogó con Caracol Radio, para examinar los sucesos de hace 20 años.


Los hechos violentos vividos en el país y particularmente en Medellín en las dos últimas décadas del siglo pasado, tuvieron un amplio cubrimiento de los medios de información, como era de esperarse, pero también un vigoroso seguimiento de los académicos y las organizaciones sociales, de analistas, investigadores e historiadores que buscaron las explicaciones, los testimonios, y a los protagonistas
Hicieron un profundo y detallado análisis de esos acontecimientos, aproximaciones a las respuestas, propuestas de diferente perspectiva y de índoles tan diversas que conformaron un amplio panorama para entender lo que sucedía, para mantener una mirada a la historia de esa Medellín violenta que ansiaba el cese de las hostilidad, el fuego, las intimidaciones y el terror
Las universidades, las facultades de humanidades y ciencias sociales, los especialistas en investigaciones, los institutos creados para la búsqueda, el aprendizaje y la capacitación, las dependencias oficiales, todos en sus respectivos escenarios ofrecieron información, análisis, defendieron los derechos humanos, debatieron propuestas, aportaron a la historia
Y aún hoy mantienen sus trabajos de investigación, sus archivos de informaciones, y sus ensayos académicos en torno a la situación heredada de esa actividad narco-criminal, y tienen explicaciones para lo ocurrido entonces y lo que se vive hoy en nuestro medio, por las mismas causas
Una de esas organizaciones sociales dedicada a la investigación y el análisis de los hechos relacionados con la vida de Medellín y la región, es el Instituto Popular de Capacitación, IPC
Su director, Diego Herrera Duque, dialogó con Caracol Radio, para examinar los sucesos de hace veinte años, y algunos anteriores a la muerte de Pablo Escobar, las circunstancias que se vivían en esta zona metropolitana, la forma como se afrontó esa crisis y las lecciones y consecuencias que llegan hasta hoy, dos décadas después
"Debemos recordar que a principios de los 90 fue donde se registró la más alta tasa de homicidios en Medellín, en ese momento había una disputa muy fuerte entre los carteles de Medellín y Cali, pero también del Estado contra esos carteles, y eso fundamentalmente termino afectando en una violencia indiscriminada contra la población civil", precisó el señor Herrera Duque, para comenzar a entender cómo se vivió esa época
Medellín en esa época reportaba más de 400 muertos por cada cien mil habitantes, lo cual llevó a acuñar en muchos sectores la idea que esta capital era la ciudad más violenta del mundo, quizá lo fue, con índices por encima de Ciudad de México, Río de Janeiro, y otras metrópolis que tenían protuberantes problemas de inseguridad y violencia
"Al calor de esta disputa, y antes, aparece y por influencia del narcotráfico se constituyó lo que hoy denominados paramilitarismo; en ese momento, cabe recordar, se dio el origen de esto que se llamó el MAS “Muerte a secuestradores, con el fin de combatir a la guerrilla en la ciudad, y el secuestro, frente al hecho de lo que ocurrió con la familia Ochoa (con el secuestro de Marta Nieves)", insistió el director del IPC, Diego Herrera Duque
De esta forma llega una articulación entre narcotráfico, estructuras criminales y algunos agentes de la institucionalidad, fue germinando en ese proyecto paramilitar tanto Urabá, Córdoba, llegó a Medellín y se extendió al resto del país
Y detalló: "En los picos de violencia en la ciudad es relevante que si bien al principio había carteles de la droga y estructuras de sicarios, históricamente se ha dado un proceso de especialización de profesionalización de la actividad criminal, y en esa perspectiva el narcotráfico no ha perdido su capacidad de acumulación y de control sobre Medellín"
Desde los años 90, en el país, en Antioquia, en Medellín, se hablaba de disputas territoriales, lo que hoy se denomina fronteras invisibles ante la dispersión y la volatilidad de distintas bandas y grupos delincuenciales en Medellín; ahí se instala una forma de control social, territorial y poblacional de la ciudad, que se percibe hoy en día a partir de los enfrentamientos en la ciudad entre las grandes bandas delincuenciales como los Urabeños y como la Oficina de Envigado, la misma que algunos hoy prefieren llamar La Oficina del valle del Aburrá, por sus alcances y tentáculos
"Lo novedoso es que toda esta presencia de narcotraficante como Pablo Escobar, luego vinieron otros liderazgos de estructuras criminales como la de alias Don Berna; lo que trata de asegurarse siempre es el tema de las transacciones ilegales, o sea, el control del territorio, el control de las personas, pero también asegurar todas las transacciones que se dan en el mundo ilegal", advirtió el investigador
Según los investigadores, hoy esa actividad se ha extendido y para nadie es un misterio, y los comerciantes así lo denuncian, que en solo esa renta criminal, se estima en 50 mil millones de pesos los ingresos de las bandas por extorsiones. El sector transportador calcula que por estas mismas extorsiones e intimidaciones (vacunas) los criminales reciben 20 mil millones de pesos: “digamos por la actividad mínima de un comerciante en el centro de Medellín también se extorsiona y esto demuestra que se ha aumentado”
"La violencia tuvo varios picos especialmente después de la muerte de Pablo Escobar, entra en forma el paramilitarismo, y luego de la extradición de Don Berna a los Estados Unidos, vuelve y se crea la disputa, se fragmenta el poder y es lo que estamos viviendo desde el 2008 hasta hoy, sino hay un patrón único, sino hay un líder, las estructuras están dispersas".




