El cadáver de Pablo: una historia en las paredes del anfiteatro
"Deben de estar preparados, les llevamos a Pablo Escobar", les dijeron a quienes estaban en la morgue.

Aquellos días de diciembre eran días pesados; el terror y las muertes violentas en Medellín no cesaban, el anfiteatro parecía no dar abasto para practicar hasta 20 necropsias al día, en su mayoría de muertes causadas con armas de fuego
Ese dos de diciembre de 1993 quienes recibían el turno en la morgue municipal llegaron con normalidad a sus tareas, pero una llamada al director de Medicina Legal en esos días, César Augusto Giraldo, cambió el panorama en esas instalaciones
Luego de la llamada les informaron a todos: “Deben de estar preparados, les llevamos a Pablo Escobar”. En ese momento empezaron los murmullos en el anfiteatro
“Algunos decían que ya era justo, otros mostraban inconformidad por otra muerte más”, relató a Caracol Radio un funcionario de la morgue, que vivió esos momentos
Según su relato, cuando llegaron con el cadáver de Pablo Escobar, esa sede de Medicina Legal era una escena típica de una ocupación policial, como un allanamiento: “nos custodiaron un metro a la redonda, eran muchos policías, por los pasillos, en los cuartos, incluso, cuando íbamos a practicar los procesos, nos tocó retirar a un grupo de uniformados que no dejaba sólo el cadáver, ellos entendieron y finalmente salieron”. En esa época trabajaban en la Morgue Municipal entre 15 y 20 personas. En la hora en que llegaron con el cadáver estaban todos los empleados: “…había mucha curiosidad de verlo, pero nadie se ofreció, ni se negó hacer los trabajos con él, fue el director quien designo las tareas”
El funcionario, hoy pensionado, recuerda que Pablo Escobar, inerte después del operativo policial, como fue mostrado en las fotos e imágenes periodísticas, el día de su muerte vestía un jean azul, una camiseta azul oscuro y calcetines pero sin zapatos; no tenía joyas y llevaba manchas de sangre en varias partes del cuerpo. LAS HERIDAS Fueron tres rastros de arma de fuego los que encontraron en el cadáver. El primero de ellos, “una herida con un orificio de entrada en el temporal derecho o lado derecho del cráneo con salida en el lado izquierdo del cráneo pero en un nivel más bajo”. Ese balazo le causó daños en el sistema nervioso central
Según los médicos forenses, estos impactos llevan a la muerte de forma inmediata, es decir recibió un certero disparo
La segunda herida fue “en la parte superior derecha de la espalda, al parecer, la bala le siguió y se le incrustó cerca al maxilar derecho”. Era una bala de un arma de fuego de nueve milímetros, que le entregaron a las autoridades competentes para las investigaciones. La tercera y última bala, quizá la de menor gravedad, le interesó “la región posterior de la rodilla derecha de un impacto de bala que le comprometió el pantalón”. Lo que según el análisis daría a entender que fue el primer impacto que recibió, quizá cuando estaba en movimiento. Los médicos, reconocieron el cuerpo, tomaron los datos para identificarlo, verificaron con huellas dactilares y la carta dental, examinaron las heridas internas del cadáver, que a Escobar le comprometió el sistema nervioso central y un riñón, también tomaron muestras de laboratorio, entre ellas la de toxicología.



