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Las víctimas: Miriam Naza, un dolor cercano

Miriam tenía una hermosa voz y un timbre único que la hacían excepcional en la presentación de noticias de Caracol Radio

Las víctimas: Miriam Naza, un dolor cercano

Ese 28 de junio de 1990 fue miércoles, y Medellín amaneció con cielo despejado, clima cálido. Miriam Naza de Sampayo llegó a trabajar con una inmensa alegría, enfundada en una sudadera y con el entusiasmo de saber que se acercaba un fin de semana que incluía descanso… y puente

Quería dedicar ese asueto a una actividad específica y puramente maternal: aprender a tejer, hacer nudos, puntos, cadenetas mallas, para preparar el abuelazgo. Se soñaba una abuela feliz, alcahueta, tejedora como una araña, y entregada a su marido Domingo y a su prole (Luisa, Alejandro y Leonardo, y los que llegarían)

Miriam tenía una hermosa voz, un timbre único, una entonación y una modulación que la hacían excepcional y cautivadora en la presentación de noticias de Caracol Radio, y en los programas en los que participaba en el dial. Una cualidad que también le permitió explorar en la locución para comerciales y ceremonias especiales

Pero además de su talento y esa cualidad innata en la voz, Miriam Naza de Sampayo, era una mujer con un encanto especial, con un carisma arrollador, y con la alegría de la mujer barranquillera que estaba haciendo su carrera profesional, familiar y personal entre paisas

Leyó el noticiero de la mañana, acordó con su compañero de faenas el periodista Luis Alberto Mogollón los insumos y herramientas, los chécheres, como ella decía, para el aprendizaje de la costura, en una finca cercana, y salió de la sede de Caracol Radio a las congestionadas vías del centro de Medellín a sus vueltas personales y la compra de sus chécheres. Tenía que estar de nuevo en la oficina en la mañana, grabar cuñas, participar en programas, leer el noticiero meridiano: “Este trote que nos va a matar, cuándo será viernes”, solía decir. Nunca regresó. Su recuerdo y su imagen perduran entre sus compañeros de entonces en Caracol Radio

Jaime Jaramillo Panesso es un connotado periodista, abogado, escritor, profesor, consejero de paz, contertulio, entrevistador, hombre de radio. En un vigoroso texto para www.kienyke.com hizo memoria y describió ese siniestro en el que murieron 14 personas. Un drama que vivieron estas víctimas, entre ellas la esposa y un hijo del abogado Jorge Iván Carvajal Sepúlveda, hoy Notario 25 en Medellín. La misma tragedia del barranquillero Domingo Sampayo, sus hijos y la familia Naza:“La mañana del día 28 de junio de 1990 estaba limpia en el cielo y temblorosa en la tierra. Escobar pagaba dos millones de pesos por la cabeza de cada policía que fuera asesinado. En un automóvil Mazda 323, la egresada de la Universidad Autónoma, Patricia Román Navas se dirigía desde el sector de La Aguacatala hacia el centro de Medellín por la Avenida del Río. Iba acompañada de sus hijos Lucas, de diez años y estudiante del Instituto Jorge Robledo, y de Alejandra, de diez años, también estudiante. El carro avanzaba normalmente hasta acercarse a la estación de la policía de Servicios Especiales, sita al lado del cuartel del Cuerpo de Bomberos. Por razones de seguridad la policía puso obstáculos para disminuir la velocidad de los automotores que circularan por el frente, pues se posesionaba en esa misma mañana el nuevo comandante. La alerta estaba pintada de rojo y los vehículos hacían una fila mortal. En el momento en que Patricia y sus hijos pasaban exactamente por ese lugar, una bomba explotó. Varios carros volaron por los aires destrozados, pero más destrozadas quedaron las personas”. (http://www.kienyke.com/kien-escribe/el-senor-de-los-aretes/)De sur a norte, sobre esa Avenida del río, Miriam Naza se desplazaba en su automóvil Renault seis, verde limón, el mismo que la acompañaba hacía rato; en el que iba con su ilusión a cuestas para sus quehaceres y sus compras. En el lado izquierdo de su vehículo y de su humanidad alegre y regordeta, Miriam sintió la detonación, recibió el impacto, la ráfaga de fuego de una potente deflagración, al parecer destinada al comando de la policía que hoy ocupa la Estación Candelaria

En un instante, el estruendo acabó con esa personalidad, una risa contagiosa, con esos apuntes graciosos y oportunos, esos consejos y recomendaciones, esa experiencia en los medios, esa voz reconocida y admirada, esa guía de tres hijos, la compañía de su esposo, el amor de una familia, de su madre y sus hermanos, y la cómplice de los periodistas de la cadena Caracol en Medellín

“Un estruendo que se sintió en toda la ciudad, y que en la sala de redacción de esta cadena sentimos tan cerca, y que de inmediato identificamos por el hongo de humo, gases y polvo que se levantó desde el piso de la avenida hacia el cielo, con su estela de muerte y destrucción”, rememora uno de aquellos reporteros, el mismo que tenía que enseñarle a tejer y terminó identificando su cadáver al que le sobresalía la escarapela de la empresa. El mismo reportero que, desde el teléfono público de un bar de Barriotriste, debió avisar a la oficina y confirmar la noticia fatal: Caracol Radio, de luto

EL DUELOUn duelo que obligó al esposo de Miriam y sus hijos a vivir en constante zozobra: “Fue muy duro. La verdad no sabíamos qué hacer. Estábamos desorientados totalmente, sobre todo que en Medellín se vivían momentos de pánico; yo no dejaba salir a los hijos, cuando iba en el carro pensaba que me iba a estallar el vehículo de al lado. Fueron días de insomnio, malestar, sentía que me iba a morir. Pensaba que todo el mundo me quería hacer daño…”, le confesó Domingo Sampayo al periodista Jorge Cura, de El Heraldo, en 2012, en pleno auge de la serie televisiva “Escobar, el patrón del mal”, una producción que les trajo de nuevo ese dolor profundo

Un duelo intenso que los llevó de nuevo a su tierra, Barranquilla: “Fue muy duro porque me trasladé de Medellín, en donde había tenido la oportunidad de vivir 18 años, a Barranquilla, en donde mis amigos que habían terminado ingeniería conmigo ya se habían casado. Estaban trabajando y yo vine desempleado. Entonces no sabía qué hacer, cómo arrancar, y los hijos míos estudiando acá. El primer empleo que me ofrecieron fue vender desechables de icopor, con eso arranqué”, relató en ese reportaje para El Heraldo

(http://revistas.elheraldo.co/latitud/el-fantasma-de-pablo-escobar-regresa-la-memoria-de-domingo-sampayo-70523)VÍCTIMAS OTRA VEZEn su momento, cuando la serie de televisión se emitió por primera vez, la familia se sintió de nuevo una víctima de ese personaje, sobre todo por el tratamiento que llegó a tener en esa exposición mediática, que supuestamente trataba de reivindicar a quienes sufrieron por sus acciones y buscar que no haya olvido pero tampoco repetición

“Estoy aterrado. La verdad es que no salgo del asombro. ¿Cómo una persona que fue el asesino, el criminal más grande de Colombia y uno de los peores criminales del mundo le hacen este homenaje?...ni siquiera he intentado verla. El solo hecho de escuchar la promoción me causa malestar”, declaró Domingo Sampayo, viudo de Miriam Naza, quien logró rehacer su hogar con su segunda esposa, Nohora Andrade

La joven Luisa Sampayo Naza, hija de Miriam, convertida en una Comunicadora Social y Periodista, escribió un texto para un texto que tituló “Escobar: Apología al delito, indiferencia al dolor”, en el que plantea su “profundo rechazo a que se sigan haciendo películas, series, telenovelas y hasta ‘tours’ de la vida de este hombre que no fue más que un sicópata”

Un rechazo a la forma como se encumbró de nuevo al asesino de su madre Miriam: “Hay cosas que por su carácter de dolor, dificultad o desesperanza preferimos guardar en un baúl, y no precisamente en el de los recuerdos, sino en el del olvido”, planteó

Y se pregunta: ¿Van a mostrar el dolor profundo e inmortal de una niña de 5 años que perdió a su madre despiadadamente y a la que ahora, 22 años después, le remueven su sufrimiento y escribe estas letras de protesta…?Para terminar con su sentencia de dolor: “Escobar, para mí y miles de colombianos más, solo significa una cosa: apología al delito, indiferencia al dolor”.

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