Opinión

Senador Merlano: ¡Respete!

Senador Merlano: Respete!

En todo este episodio fastidioso y decepcionante del video del senador Eduardo Merlano y su negativa a hacerse la prueba de alcoholemia son muchas las ópticas y lecturas, muchas las perspectivas, pero me atrevería a decir que la opinión pública, excepto la beligerante y grosera acompañante del doctor Merlano, coincide en un punto: La educación, la mesura y la gallardía de los miembros de la policía que abordaron al senador para algo tan sencillo pero a veces tan exótico en este país como es el transparente ejercicio de la autoridad

Cuando supe del episodio recuerdo que triné en defensa de esos uniformados. ¿Por qué?, me preguntaron algunos. Pues porque tenía la duda, y aún la tengo, de si ya superamos en este país las épocas oscuras en que un servidor público le pedía el cumplimiento de la ley a un ministro, a un hijo de acaudalado empresario, a una celebridad pública y terminaba pagando los platos rotos. Traté de blindarlos previendo que algún oficial, tocado en su amor propio o presionado por el revuelo en medios del hecho, terminara descargando la presión sobre los dos policías. Algunas personas, como Blanca Inés Durán, sugirieron incluso una campaña nacional para proteger de las veleidades del poderoso ofendido a los policías… y estoy empezando a creer que vamos a tener que cuidar todos a estos policías. Independientemente del comportamiento de Merlano, de si estaba o no bajo efectos del alcohol, de si el pase se lo expidieron o no express, de si va a adelantar acciones legales contra los uniformados… independientemente de todo eso, lo clave aquí es entender que cuando un funcionario intenta hacer cumplir la ley de manera respetuosa y valiente, cuando se enfrenta a los poderes de la clase política acostumbrada a manejar al país como una finca y a ver a los policías como agregados a su servicio, cuando dos policías honran su uniforme y tienen las agallas de ponerle el pecho a los que hacen las leyes para birlarlas… cuando todo eso pasa, el país debe rodear, respaldar y enaltecer a esos funcionarios. Porque esos policías, en ese momento y hoy, pero sobre todo hoy, cuando son víctimas de la inequidad, representan todo lo que nos diferencia de los trogloditas: ellos son la ley, la decencia, la autoridad y la civilidad. Y, repito, es una obligación de todos responder por ellos. Una obligación ineludible

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