El Museo de Antioquia abre la exposición Viacrucis de Fernando Botero
El Viacrucis, la nueva obra del Maestro Fernando Botero, captura la intensidad y la crueldad, la desgarradora poesía de la última jornada de Jesucristo.


Figuras de paisanos voluminosos, tocados con sombreros gardelianos, que observan con caras de asombro y horror el sufrimiento y la pasión de un Cristo, también gordo; negros de camisas floreadas, un José de Arimatea que podría ser cualquier tendero de pueblo o barrio, pueden verse en la exposición Viacrucis, del Maestro Fernando Botero, integrada por 27 óleos y 33 dibujos, que se inaugura, mañana martes, en el Museo de Antioquia
Mujeres gordas, blancas y mestizas, cuyas caras reflejan el horror ante la tortura y otras en actitud de reclamo se pasean por los cuadros
El legionario romano se transforma en un policía que descarga con furia su bolillo en la espalda de un Cristo de cara agobiada por el sufrimiento, que cualquiera pudiera interpretar como una alegoría a la represión que existe en muchos países del mundo
El mismo Botero, en traje de paño, de saco y corbata, se convierte en espectador horrorizado en la escena del prendimiento, no es una extravagancia sino un seguimiento a la tradición de los grandes pintores que aparecían en sus composiciones
Un Cristo Crucificado en el Central Park de Nueva York, al fondo las siluetas que rodean el parque, y en el piso gallinazos devorando un pedazo de carroña, se convierte en un homenaje a la ciudad que lo albergó durante 13 años y sobre la cual nunca había hecho una pintura
El Viacrucis, la nueva obra del Maestro Fernando Botero, captura la intensidad y la crueldad, la desgarradora poesía de la última jornada de Jesucristo.




