Crónica: un viaje a Venezuela
Caracas, la que una vez nadaba en ríos de dinero y opulencia gracias al petróleo, está hoy sumida en el caos, la inseguridad y la desesperanza de la gente.


Por Cesar MorenoDe Medellín a Caracas (Venezuela) un vuelo usualmente dura 1 hora 40 minutos. Y del aeropuerto de Maiquetía de la capital del vecino país, al centro de la ciudad el trayecto, en hora pico, dura 1 hora 30 minutos. Si, casi lo mismo. Por increíble que parezca, el tráfico por esas superautopistas venezolanas se convierte en un caos en uno de esos días en los que los caraqueños tienen libre y salen a disfrutar de un día de playa, pareciera que huyeran de su ciudad, pero sus obligaciones los hacen volver, desafortunadamente, a la misma hora. Parece una operación retorno sin retorno
Pero, volvamos al aeropuerto antes de meternos en un taxi-mafioneta. Propaganda revolucionaria por todas partes, Bolívar por todas partes, Chávez por todas partes. Las paredes del aeropuerto están forradas del rojo de la revolución que arrancó Hugo Rafael hace más de una década. La primera escala es, por supuesto, cambiar dólares por bolívares. La conversión es fácil por cada George Washington, dan 4.5 Simón Bolívar FUERTES, como el libertador, diría Chávez. Eso, en las casas de cambio legales, aprobadas por el gobierno. Pero claro, ¿qué sería del dólar sin el mercado negro?. Un ejército, ni chavista, ni revolucionario, pero sí cambiario, está listo a la salida de inmigración para comprar dólares: lo pagan a 8 Bolívares. Cada turista tira los dados y se la juega: comprarlos legalmente o ganarse un puñado de bolívares más, con el riesgo de que uno que otro billete le pueda salir falso. Usted decide
En el momento de la transacción, la joven que atiende, lanza la primera de las decenas de advertencias que iba a recibir ese fin de semana: “no tome un taxi ilegal, tome los que están inscritos en el aeropuerto”. La pregunta que sigue es obvia y la respuesta aún más, “¿por qué?... le hacen el paseo millonario y no tiene con quién quejarse”. Mil gracias, confirmado, estaba entrando en la tercera ciudad más peligrosa del mundo, después de Ciudad Juárez y Bagdad: Santiago de León de Caracas
Después de una fila de 1 hora esperando taxi legal, por fin llega el turno, es una Blazer, negra, vidrios polarizados, eso sí, con todos los avisos pertinentes que la validaban como un vehículo seguro. 10 minutos sin cruzar palabra con el conductor. Pasa una camioneta de alta gama escoltada por 5 o 6 motos, abriendo paso porque sí. Y la gente les da paso. No veo que sea oficial, o una ambulancia, o un personaje. El ruido y el alboroto rompen el hielo, el trancón hace de las suyas y en medio del tedio, y del asombro, la charla, o mejor, la descarga
“Esos son malandros, si les dices algo se bajan y te matan”. Malandro. En Brasil malandro es aquel bohemio que le encanta la música y es músico. En Venezuela es el delincuente que le encanta el delito y lo comete. “Ojo con por donde sale, a qué horas sale, no hable con nadie desconocido, no saque su celular en la calle, no saque su cámara, no ande solo, no tome taxis ilegales, no se suba en mototaxis, no vaya a este barrio, a este otro, no se suba a las busetas, ojo en el metro con los carteristas, no, no y no y más no”. Normas prohibitivas que buscaban darme protección por parte de un desconocido taxista que ni siquiera él sabía lo que yo iba a hacer. Yo iba a trabajar. Ahmedinejad visitaba a Chávez, tocaba cubrir la noticia. Él creía que era un turista más que iba a pasar el puente de reyes. “Por qué tanta precaución?” le pregunté… “porque he visto muchos turistas llegar con una sonrisa de oreja a oreja y se van con caras largas, atracados, sin un bolo en sus bolsillos y un par de veces con sus seres queridos en un cajón”. Qué fuerte. “Ese es el chavismo, así es como nos tiene este coño ‘e tu madre”. Con un simple “ajá” mío, mientras lo escuchaba, era decirle, siga… Y siguió. “Acá le pagas 100 mil bolívares a un malandro para que te robe el carro que tú quieras y te lo consigue, después verás lo que haces con el carro, pero seguro te consiguen lo que quieras”. La pregunta, ¿en dónde se consigue eso?, “en Petare”. Petare es una localidad de Caracas, donde la ley de la selva rige y el delito es el pan de cada día, es de donde salen los peores malandros, es uno de esos barrios prohibidos para cualquier persona
“La inseguridad nos está matando, hay impunidad, este es el reinado de los delincuentes y las autoridades no hacen nada porque son amigos de ellos, son manejados por ellos mismo para tener al pueblo atemorizado (…) de dónde salen las armas? De dónde sacan las balas? Por qué nadie les dice nada? Por qué nadie hace nada?... la policía es cómplice de estos hampones”, dice este maracucho (de Maracaibo)
Las cifras no mienten. El año pasado fue el más violento en Venezuela: casi 20 mil personas perdieron la vida de manera violenta. Diciembre fue el peor mes; a la morgue de Bello Monte ingresaron más de 620 fallecidos. Sin contar heridos. La mayoría de los muertos son por atracos. “Por un Blackberry te matan”, me contó una periodista de un canal de tv opositor
“Un chico iba a una fiesta a una casa, en la puerta le pegaron un tiro en la cabeza por quitarle el teléfono… la novia del pobre muchacho llamó a su mamá para que la recogiera después de hacer los trámites de levantamiento y cuando la madre de la muchacha llegó con el esposo a recogerla, mataron también al novio de la mamá por robarle el teléfono!... madre e hija viudas en una sola noche por atracarlos”… me cuenta otro colega. Es una de las miles de historias que se suceden a diario en Caracas. Nada más hay que ver las noticias en Venezuela. Son teñidas de rojo, rojo chavista y rojo de sangre, no hay más
Pero estos hechos van de la mano de tal vez la peor lacra de la justicia, la impunidad. Los procesos legales están paralizados, no hay jueces, las cárceles están a reventar y muchos presos, encarcelados por un delito simple que se paga con 3 años tras las rejas, llevan 5 en prisión. De ahí el hacinamiento, de ahí que se gradúen como más malandros, de ahí tantas revueltas
Y los que salen, salen con PHD en atracos y asesinatos. Salen sin un “bolo” en el bolsillo y lo primero que hacen es atracar el servicio público. La tasa de atracos en busetas y colectivos está disparada. Ya nadie los cuenta y pocas personas toman este medio de transporte. Saben lo que les podría pasar. Es ahí cuando el metro echa un salvavidas y se convierte en la alternativa única para aquellos que se tienen que mover por la ciudad. “Pero ojo a los carteristas, son expertos en sacarte el celular, la billetera… te roban hasta el bolso y ni te das cuenta”… otra voz de una víctima, otra nueva advertencia. Ya ni sé cuántas van
La charla nos lleva a la política. “Hay que salir a votar en octubre, hay que desmontar esta mafia encabezada por Chávez, el tiene toda la plata y la reparte con sus amigos, pero la cosa está difícil para octubre, el hombre gana porque gana… si va perdiendo le mete la mano a los resultados”. Se le baja la voz al taxista, se le desaparece, se le va el discurso. Resignación, ya sabe lo que va a pasar, 6 años más de rojo
Ya en Caracas, sus calles no son el reflejo de lo que eran antes, cuando la bonanza petrolera y la hoy República Bolivariana se conocía como Venezuela Saudita. Hoy el ambiente es gris, sombrío, se ve en las caras de sus habitantes, no se ve la alegría que debería haber en un país donde el dinero y el alimento pudiera sobrar. No. Hay escasez, no hay alimentos, hay restricciones para sacar el dinero, no hay empleo, no hay seguridad. Eso sí, hay chavismo, hay béisbol. Pan y circo
Y mientras la leche es casi un lujo, (entre otros muchos alimentos que ni se ven en los estantes de los supermercados) en cada esquina se encuentra uno con areperías. Deliciosas. Arepas rellenas, con carne desmechada, jamón, queso y pollo. Claro hay más ingredientes. Hasta ahora lo mejor de Caracas. La gente hace filas interminables para poder degustar este plato. La espera vale la pena
Pero de vuelta a la cruda realidad. Los edificios de apartamentos están blindados con rejas que van desde el primer hasta el último piso y estamos hablando de edificios de 18 y 20 pisos. “Hasta allá se trepan los malandros”, me dice un transeúnte. No hay respeto por las leyes de tránsito, pasan camionetas a toda velocidad, con equipos de sonido impresionantes, que trasgreden semáforos y oídos. Pero lo peor, es que nadie les dice nada, no había un policía cerca. Cómo se extraña al “chupa” y su libreta de partes
Cerca al corazón político de Caracas, donde está el Palacio presidencial de Miraflores, la Cancillería, la gran mayoría de los ministerios y la Asamblea Nacional, la cosa cambia. Policía en cada esquina y filtros de seguridad para cada edificio. Nadie dice una palabra, simplemente lo miran de arriba abajo y siga caminando. Y allí, en plena esquina de la Asamblea Nacional, corazón de las leyes hechas a la medida de las necesidades del jefe de Miraflores un toldo rojo, un televisor, 20 personas uniformadas de rojo y la transmisión siempre de Venezolana de TV. VTV es el canal oficial del Estado. Bajo este mandato, es un canal 24 horas de propaganda chavista y descalificaciones contra la oposición. Lavado de cerebro puro y duro. Es uno de esos “comandos” chavistas que se encargan de arengar “uh ah Chávez no se va”, de repartir volantes, de ir casa por casa repartiendo propaganda y haciendo inteligencia para saber quién está con Hugo o contra Hugo. Pero ante esa marea roja una compra venta de DVD’s recién quemados. Los vende el líder del toldo, vale cada uno 10 bolívares fuertes y los títulos son de lo más curiosos: La vida del Ché, La vida de Fidel, La vida de Chávez, La vida de Cano, La vida del “Mono Jojoy”, La vida del Chacal, los 50 años de lucha de las FARC. Confieso que estuve a punto de comprarlos para traer la prueba, pero al pensar que a mi llegada a Bogotá me revisaran la maleta y me encontraran dvd’s de las FARC y recién bajado de Caracas, habría problemas. Creo que estaría a esta hora bajo sospecha en quien sabe cuál calabozo. Le pregunto al tipo que vende las películas por qué las vende y por qué esos temas, saco la grabadora y me manda a… cero entrevistas y muchas miradas inquisidoras. Pensé, debo ser periodista de un medio del imperio. Es mejor “no darle papaya” a gente tan radical. Hora de moverse
Me acuerdo de otra advertencia, de otra periodista amiga opositora venezolana, “con los chavistas es difícil hablar, ellos saben qué medios son afectos a Chávez y cuáles no y puedes tener problemas”. Pero lo mío fu un cuento de niños. A los periodistas que trabajan en Venezuela y que están en contra de Chávez no les va bien. Nada más recordemos el caso del cierre de RCTV, la actual multa que enfrenta Globovisión y los enormes recortes de personal que le ha tocado hacer a Unión Radio
No pueden ejercer la profesión como el periodismo demanda: con libertad. Hay amenazas y hay mil obstáculos. El Ministerio de Información, encargado de acreditar a los periodistas y a los medios para cubrir, por ejemplo la visita del presidente iraní, es llamado el escuadrón mete-la-pata”. Hacen todo lo que no se debe hacer para no acreditar los medios, para no invitarlos, para restringirles la información. ¿Por qué?, “no le conviene al ministro Andrés Izarra que en plena rueda de prensa en Miraflores, un periodista ponga contra las cuerdas a Chávez y le pregunte cosas que el presidente no quiere ni oir, por ejemplo la inseguridad.”Eso sí, las acreditaciones e invitaciones para medios como Al Jazzeera y Telesur, entre otros, están perfectas. Hay otros periodistas que tienen que cubrir sus noticias con seguridad privada. Es el caso de la persona que cubre la morgue de Bello Monte. Debe estar a cierta distancia del recinto, no puede acceder a los datos del número de muertos que van ingresando. Pero se las ha arreglado para darle una “propina” al médico forense y ahí le va pasando datos. Pero siempre desde la distancia y protegido. Si no… Volvamos al “corazón de la deocracia”. Hay gente uniformada y de civil. Los uniformados no niegan su procedencia, venezolanos, los de civil tampoco, cubanos. ¿Cubanos?, sí cubanos, con bandera en la solapa, aliento a ron, tabaco y tono castrista. “Son cubanos porque Chávez no confía en los venezolanos. El círculo exterior y el más interior de seguridad es manejado por cubanos. Chávez tiene miedo a un golpe y en los únicos que confía son en los enviados de Fidel… están bien pagos y si traicionan la causa pues en La Habana los fusilan”, cuenta otro periodista
Pero esto no causa buenas sensaciones dentro de las filas venezolanas. Los militares no aguantan que un cubano venga a darles órdenes, hay descontento en las filas, pero se tienen que aguantar. Las garantías por vestir el uniforme son buenas. De hecho, los militares venezolanos son a quienes Chávez les ha subido el salario más veces y en más porcentaje, que al resto de su séquito. Chávez fue militar, sabe que la lealtad es fundamental para mantener el mando y en medio de la revolución, Hugo Rafael sabe que la lealtad pasa de ser un valor a tener valor y lo paga
No sólo los militares comen de la mano de la revolución. También sus fieles aliados. Sus empleados. No es gratis que le hagan caso y tengan la respuesta precisa cada vez que él mueve el dedo o lanza una pregunta en sus intervenciones. Todos están pendientes de los deseos de su jefe. Quiere un Aló Presidente de 6 horas? Se le hace. Quiere a Ollanta Humala en la Faja del Orinoco y no en Caracas? Se le lleva. Quiere ir a Nicaragua? Vamos. Los deseos del hombre que supuestamente superó un cáncer descubierto por los médicos de su amigo Fidel, son órdenes y su religión revolucionaria un credo. Quien lo crea, estará en el paraíso, quien no, en el infierno. Y allí está la oposición
Ya se viene el próximo 12 de febrero un hecho político inédito en Venezuela: la Mesa de Unidad Democrática (MUD), una congregación de los partidos opositores se someterán a unas elecciones primarias para escoger a un candidato único capaz de subirse al ring y ponerse los guantes para derrotar a Chávez en el cuadrilátero de las presidenciales de octubre
Tarea nada fácil para una oposición que ha estado dividida durante años y que vio en una elección tras otra, en un referendo tras otro, como Hugo Rafael los aplastaba una y otra vez. Claro la brecha se ha ido cerrando, la oposición parece más fortalecida y al parecer lo será más si van todos juntos contra uno. Por fin se dieron cuenta que divididos no llegaban a ningún Miraflores
Henrique Capriles es el hombre que se perfila como ganador de las primarias de la MUD. Actualmente gobernador de Miranda, tiene un fuerte respaldo dentro de los venezolanos que han vivido o viven las injusticias del mandato de Chávez. Fue encarcelado por supuestamente instigar a la violencia contra la embajada de Cuba en el golpe de abril. Luego puesto en libertad se ganó el cariño de las personas: era la representación de la opresión del régimen. Era la víctima perfecta. Aquel que resucita y sale del lodo listo para dar la batalla. No hay que olvidar a los otros candidatos, Leopoldo López, María Corina Machado, etc. cada uno tiene lo suyo, sus programas tienen buenas propuestas y un solo objetivo: sacar a Chávez del camino a través de los votos. Todos los de la MUD tienen un pacto, sea quien sea el ganador, tendrá el respaldo y apoyo absoluto de los demás. Esta sola promesa, representa ya un reto para el hasta ahora indestronable Hugo. En las elecciones anteriores tenía claro que aquella premisa de “divide y vencerás”. Y venció. Esta vez es uno contra uno. Un escenario sin precedentes para el mandatario venezolano
Muestra del temor de Chávez y en su afán de deslegitimar a su(s) adversario(s) es que en el Aló Presidente de 6 horas del sábado pasado, retó a los “premajunches” (como él llama despectivamente a los precandidatos opositores) a reunir 1 millón de votos en las primarias. Es más, en uno de sus disparatados comentarios afirmó que la oposición lo acusaba de enviar aviones con rayos para hacer llover el 12-F, para que así nadie saliera a votar. Pero la manipulación del clima es el factor que menos debería preocupar a la oposición
Chávez dio la “pre-orden” al jefe de la Guardia Nacional de no sacar a ninguno de sus uniformados a las calles a cuidar las elecciones primarias. Es decir, no habría una autoridad presente en las urnas ese día. Hecho que alteraría el orden público y que dejaría servida en bandeja de plata una situación perfecta para los más recalcitrantes chavistas: sabotaje
En el peor de los escenarios, una marea roja inundaría las calles evitando que la gente salga a votar. Si hay inseguridad con policía, imagínense sin policía. Nadie saldría a las urnas, los votantes serían mínimos y la oposición quedaría mal parada frente a la opinión pública, nacional e internacional. En fin, ya llegará el momento de ocuparnos de elecciones, de ganadores y de perdedores
Por ahora seguimos viendo la triste situación que se vive en Caracas, otrora capital de opulencia, hoy escenario del caos, de la anarquía y de los crímenes más violentos y absurdos del planeta. La gente saldrá a votar por un cambio en octubre, los hechos y las cifras son insostenibles. Miraflores tiene otras prioridades y la gente lo siente. El chavismo a grito herido defiende a su presidente, ya sea por ciega fe o por bolívares en su cuenta, mientras que la oposición apela a su unidad para salvar a Venezuela
Claro, no nos podemos centrar en sólo lo malo, es más lo bueno. Sus reinas, su gente, sus paisajes, su música. Pero por ahora hay una cara de Caracas y de Venezuela que es la que todo el mundo ve y que nadie quisiera ver más.




