Un río que importa
Hay una buena noticia en medio del crimen ambiental cometido contra el río Medellín. La buena noticia es que el río le importa a los ciudadanos. Durante años y años el río Medellín fue una alcantarilla a cielo abierto, maloliente y desapacible porque era, además, un botadero de escombros. El río recibía los malos humores de Medellín y sus aguas siempre turbias no ayudaban al paisajismo de la ciudad.


Hay una buena noticia en medio del crimen ambiental cometido contra el río Medellín. La buena noticia es que el río le importa a los ciudadanos
Durante años y años el río Medellín fue una alcantarilla a cielo abierto, maloliente y desapacible porque era, además, un botadero de escombros
El río recibía los malos humores de Medellín y sus aguas siempre turbias no ayudaban al paisajismo de la ciudad. Desde hace un tiempo el río y sus afluentes que son como 32 quebradas empezaron ser tratados. Se invirtió tiempo y se invirtió plata. Y los resultados comenzaron a verse en sus aguas más diáfanas y más abundantes. De ahí se pasó al respeto y del respeto al cariño que se ha manifestado en estos días cuando sus aguas se volvieron rojas por vertimentos químicos de empresas antisociales
Hay ahora indignación ciudadana lo que significa lo dicho: el río Medellín, que es el espinazo de la ciudad toda, tiene dolientes
Puntillazo: Se quejan los periodistas y los dirigentes del fútbol porque es lánguido el interés de los aficionados por el partido entre Colombia y Chile de mañana. Y se irritan. Y piden que acudan. Pues no. El desinterés tiene que ver con la realidad de una selección nacional desahuciada por sus propios resultados. Los aficionados al fútbol simplemente están ejerciendo su derecho de no asistir al lecho de un enfermo terminal.




