Eco-guardianes universitarios cuidan a Medellín
Jóvenes estudiantes de las Universidades Nacional y de Antioquia, y otros más de la Católica de Oriente, encontraron, como voluntarios de Eco-guardianes, un espacio para el aprendizaje y un contacto directo naturaleza.
Jóvenes estudiantes de las Universidades Nacional y de Antioquia, y otros más de la Católica de Oriente, encontraron, como voluntarios de Eco-guardianes, un espacio para el aprendizaje y un contacto directo naturaleza. “Este es un equipo interdisciplinario con mucho amor por el medioambiente, por los recursos naturales, por el equilibrio; muy sensible y que trabaja con ganas”, manifestó José Cortés, un sanador ambiental de la Universidad de Antioquia y coordinador del grupo
Cortés no deja de señalar, mientras habla, el cultivo de tomates exóticos europeos que se utilizarían para la cocina gourmet y a los cuales se les saca la semilla para hacer híbridos y explotarlas comercialmente, actividad que le permite al grupo obtener ingresos para la sostenibilidad de la Corporación. Los recursos obtenidos son fundamentales para los proyectos de investigación de la Corporación que, para lograr una producción más limpia, realiza sus propias pruebas en los viveros que tienen en la granja ubicada en Santa Elena y luego replica las experiencias en las comunidades rurales de Antioquia. El director de proyectos, Jairo Andrés Ríos Gómez, estudiante del programa Ingeniería Biológica de la UN en Medellín trabaja en el grupo y relaciona lo importante que es la labor de la Corporación: “es un trabajo serio porque ayuda a contribuir con el bienestar de la naturaleza y relacionarlo con mi carrera”. Pero los Eco-guardianes son más que “amor por los recursos naturales”, y por eso adelantan varias investigaciones. Por ejemplo, han encontrado en los hongos una alternativa para la seguridad alimentaria y los han convertido en uno de los proyectos bandera. Desde el vivero principal, el más grande toda la granja, el biólogo José David Restrepo con la ayuda de sus compañeros, busca una estrategia para reemplazar la carne con la orellana o con el shiitake que, de acuerdo con el investigador, son igualmente nutritivas. Para Julián Cárdenas, un joven estudiante de Ingeniería Administrativa de la UN en Medellín quien desde enero asiste todos los sábados a la Corporación, “ha sido una gran experiencia porque nos enriquece a nosotros como profesionales que solo manejamos el computador. Nuestro trabajo, de los estudiantes de Ingeniería Administrativa, ha sido de la revisión de los proyectos y la gestión”. Reconoce que su campo de acción no está precisamente en la agroecología y los meses que lleva en Eco-guardianes le han ayudado a hablar con propiedad de uno de las investigaciones más promisorias: el germinadero, concebido para trabajar con semillas de brócoli, pimentón, tomate, lechuga, repollo y cilantro, sin fertilizantes. “Tratamos de buscar alternativas que sean sostenibles con el tiempo, porque si bien con los fertilizantes se obtiene una rápida productividad, las consecuencias a largo plazo son desastrosas como la destrucción de la tierra y el monocultivo que solo absorbe los nutrientes que la planta necesita y quita los nutrientes a la tierra”, anotó
La Corporación Eco-guardianes, que nació en 2003, está constituida en un 70 por ciento por estudiantes de la UN y la U de A. Actualmente adelanta un convenio con la Cámara Colombo Húngara para capacitar e importar tecnología para los residuos sólidos, especialmente para el aprovechamiento de los gases producidos por la descomposición orgánica, de los polietilenos, el vidrio y, con ello, generar cultura ambiental y el reciclaje.




