Los dictadores no dialogan
Chávez lo retó a presentarse, Vargas Llosa aceptó, pero finalmente Chávez dijo que más bien no.
Le salió mal la telenovela por capítulos que pretendió hacer Hugo Chávez para celebrar sus 10 años de monólogos radiotelevisivos. Le salió mal porque abandonó al segundo de los cuatro días que había programado de Aló Presidente. Pero le salió mucho más mal porque finalmente se acobardó para enfrentarse en una polémica con el escritor peruano Mario Vargas Llosa. Chávez lo retó a presentarse, Vargas Llosa aceptó, pero finalmente Chávez dijo que más bien no. Que debatirían cuando Vargas Llosa fuera presidente del Perú. Lo que pasa es que los gobernantes cuando tienen alma de dictadores no dialogan. No polemizan. Hablan y hablan y ni siquiera responden las preguntas que se les hacen. O responden lo que no se les pregunta. O dicen "siguiente pregunta", como le hemos oído tantas veces al gobernante de Colombia
------------------ Y este escaparate lo cierro con una vergüenza. La que produce ver que otra vez la izquierda colombiana no haya sido capaz de mantener una unidad. La disidencia declarada por Lucho Garzón vuelve a dejar de presente que la izquierda no está curada de personalismos. Y que los intereses personales están por encima de los de un partido como el Polo Democrático.




