Los empresarios advierten un bajón del turista colombiano
Al visitante de Colombia se le exige el pasado judicial refrendado antes de entrar a Ecuador. Ese trámite obliga a desistir del viaje en perjuicio del mayor flujo de visitas.
POR EL DIARIO EL COMERCIO DE ECUADOR El colombiano Luis Oviedo intentaba entrar a Ecuador, pero le pedían tantos documentos que demoraba su ingreso al país. “Venimos a dejar dinero en el Ecuador y nos ponen tantas trabas”. Pese a que había armado un viaje de turismo por varias ciudades ecuatorianas, por esa situación quería regresar a su tierra. Es que a partir del 3 de diciembre de 2008, mediante Decreto Ejecutivo 1471, el Gobierno ecuatoriano restableció el pedido del pasado judicial para todo ciudadano colombiano que quiera ingresar a Ecuador. Si bien dicho documento puede obtenerse vía Internet, la exigencia ecuatoriana es que este sea apostillado (certificado) por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia. Y justo a eso Rodolfo Walter, vicepresidente de la Cámara de Turismo de Pichincha (Captur), ve como el mayor obstáculo. Para obtener el certificado apostillado, según el empresario, los turistas colombianos de zonas como Pasto, Cali, Medellín, Ipiales y otros deben trasladarse hasta Bogotá. Aquello implica un incremento significativo de gastos. José Luis Salazar, de nacionalidad colombiana y hoy gerente general del Hotel Dann Carlton en Quito, calcula que un turista de Medellín, por ejemplo, requiere alrededor de USD 350 adicionales para realizar ese trámite en Bogotá antes de su viaje a Ecuador. Freddy Égüez, representante de la Federación Nacional de Cámaras de Turismo del Ecuador, anticipó que pudiera reducirse hasta en un 40% el ingreso de visitantes colombianos. Al respecto, las cifras del Departamento Administativo de Seguridad (DAS-Colombia) ya son elocuentes: 6 144 viajeros entraron por avión a Ecuador desde Colombia en diciembre de 2007, mientras que este número fue de apenas 4 304 en diciembre pasado. También se ha registrado un descenso en los desplazamientos terrestres de personas (de 3 019 a 2 105 de diciembre de 2007 al mismo mes de 2008); y en los marítimos (de 57 a 37, al comparar los mismos dos períodos). Egüez asegura que “esto afectará significativamente al sector, ya que después de Estados Unidos (245 000), Colombia es el segundo país emisor hacia Ecuador”. El año pasado constituyó el 20% del total de turistas extranjeros (sobre 1 millón) y Walter calcula que dejaron divisas por alrededor de USD 140 millones. El flujo es tal que hay 5 vuelos diarios, con capacidad para 120 pasajeros cada uno, desde Bogotá a Quito. Según Egüez, la decisión del Gobierno ecuatoriano es contradictoria, debido a que por un lado insiste promocionar el país en el extranjero, incluso se prevé una inversión de USD 400 000 en la participación en la Feria Anato de febrero próximo en Bogotá y, por otro lado, se pone trabas a los turistas que vienen de Colombia. Álvaro Sánchez, presidente de la Cámara de Turismo de Carchi, expresó que la falta de agilidad en los trámites en Rumichaca y los exagerados controles a vehículos con placas colombianas ahuyentaron al turismo originario de ese país. Por eso los empresarios coincidieron en el pedido de que se flexibilicen las exigencias a los turistas colombianos. José Luis Salazar, quien está radicado en Ecuador desde hace 10 años, cree que hasta el pasado judicial que se obtiene por Internet es aceptable, pero que el pedido de refrendación es exagerado. “Nos están estigmatizando al decir que el aumento de la delincuencia es por la presencia de colombianos”. Como una alternativa, hace ocho días el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia abrió en Ipiales una oficina para apostillar los certificados de antecedentes judiciales. Los empresarios ecuatorianos exigen una flexibilización de exigencias para el turista extranjero.



