Ex preso de Guantánamo narra la atrocidad “infernal” que vivió junto a cientos de reclusos inocentes

El marroquí Lahcen Ikassrien, estuvo detenido en la prisión de Guantánamo, en un lugar catalogado por muchos como inhumano e “infernal”.

El marroquí Lahcen Ikassrien, estuvo detenido en la prisión de Guantánamo desde febrero de 2002 hasta julio de 2005, en un lugar catalogado por muchos como inhumano e “infernal”. Ikassrien, tiene actualmente 40 años y según su desgarrador testimonio, detalló lo que significa estar preso por los Estados Unidos, y mucho más, si es catalogado como terrorista, pero sin tener prueba alguna. En la prisión estadounidense en territorio cubano, hay varios hombres que nunca han sido juzgados y señalados de pertenecer a milicias terroristas, lo que llama la atención es el no tener pruebas y tratar de justificar el supuesto respeto por los derechos mínimos para un ser humano. “Perdí muchos años tras las torturas, sufrimientos, secuestro. Pues hasta ahora no hay una explicación del por qué fuimos llevamos a Guantánamo”, señaló en diálogo exclusivo con Caracol Radio. Este hombre que trata renacer de sus cenizas, narra que vivía en un pueblo de Afganistán, como cualquier persona en cualquier lugar del mundo, tenía su trabajo y sus negocios, sobre todo podía estar cerca de su familia que le daba tanta tranquilidad. “De repente aparecieron unos hombres que eran aliados del norte de los americanos, y empezaron a secuestrar a todos y se lo entregaron a los americanos por el cambio de dinero, entonces George Bush ofrecía dinero por el cambio de las personas para llevarlos a esa horrible prisión que es Guantánamo en Cuba”. Lahcen Ikassrien, que habla un español pausado también recuerda la atrocidad cuando los soldados se le orinaban encima, y diremos esto no con el ánimo de morbosidad, sino de la atrocidad a la que son sometidos cientos de reclusos en Guantánamo: les introducen objetos en el ano. “Si, nos introducían objetos por el ano porque les gustaba hacernos esto; antes de todo esto, donde fuimos bombardeados mataron a más de 500 personas, después en otro lado prendieron fuego a muchas personas, y luego mucho agua para ahogarnos, y es que la Cruz Roja Internacional estaba ahí viendo todo y nunca hizo nada, nunca explicó el por qué fuimos capturados, y este grupo es muy aleado a los soldados norteamericanos, porque permitieron la tortura a nuestro pueblo”, recuerda Ikassrien desde Madrid. Este hombre tuvo que sufrir durante estos años lo más injusto, y es que algunos militares estadounidenses lo llamaban “el animal número64”, y nunca por su verdadero nombre. Además, dijo que a los presos los rotan por diferentes celdas, y en primer lugar los encerraban en las de alambre de dos metros de alto por dos metros de ancho. Sin ningún servicio para hacer las necesidades, ni camas, durmiendo en el suelo, y a la espera de cualquier minuto repentino para arrebatarles la poca tranquilidad de la soledad. “Siempre cuando nos veían los soldados entran y nos torturaban, y hacernos cosas terribles a nuestro cuerpo”. Después, los cambiaban de celda en celda, cada vez que fabricaban una nueva, y luego eran llevados a “las máximas prisiones para tortura y el sufrimiento”. Él no quiere recordar las brutalidades que vivo cada día que era como un “infierno”, pero considera que el mundo entero debe saber la realidad que se vive allá. “Las torturas eran colgarnos con cadenas, con perros frente a uno, con productos químicos, no nos dejaban dormir durante muchos días, sin comida ni agua, eso es todo el tiempo, inyecciones con medicinas que nos enfermaban, comida que era porquería”. Y como si fuera poco, cuando les echaban basura y “porquerías” de todo tipo, cubos completos para infectar las heridas que teníamos, para luego cortarnos las extremidades”. Según comenta, cuando los mantienen encerrados les prohíben comunicarse con sus familiares, o incluso entre ellos mismos, a la espera de ser juzgados “falsamente”, “Mientras estas sufriendo sin saber que pasará, otros están fabricando un falso juicio en tu contra, no te dejan hablar con nadie, ni tampoco con los mismos presos, ellos hacen juicios mentirosos para culparnos, y dejarnos así en un infierno”. Un día se presentó un grupo de militares estadounidenses con un reconocido rango, y decían que iban a celebrar un juicio, “pero todo era falso, entonces yo les dije que nunca he sido terrorista, él estaba haciendo porque cobraría el dinero que le daría el gobierno de Bush, al momento me volvieron a encerrar y torturar”. Hay muchos latinos en Guantánamo, sobre todo puertorriqueños, mexicanos, uruguayos, guatemaltecos, también de otros países, “y todos me comentaron los mismos tratos inhumanos”. El vivir un día en esta prisión es como permanecer un siglo de tortura, porque cada día o segundo era peligro constante contra la propia vida. “Siempre nos tratan peor que un animal, y yo tenía un sobre nombre “Animal 64”, y una vez le dije a un soldado que cuando alguien tiene un perro lo cuidan mucho mejor. Pero nosotros éramos tratados cruelmente”. En algunas oportunidades las autoridades norteamericanas han permitido el ingreso de medios de comunicación internacionales para que retraten e informes sobre la prisión, pero la realidad que reina al interior del centro es otra. “Cada vez que la gente se mueven en el mundo haciendo manifestaciones contra esa prisión, ellos sacan a los presos para que los medios puedan tomar algunas imágenes, y decir que ellos si están cumpliendo con los derechos. Todo eso es un montaje, porque después siguen haciéndonos torturas”. También agrega, que cuando han publicado que algunos presos se han suicidado “es mentira”, porque uno de ellos era el más tranquilo y que respetaba a todo mundo, “porque no teníamos la forma de suicidarnos, entonces, los asesinaron de tantas torturas”. Lahcen Ikassrien, explica que son muchos los soldados que lo torturaban, porque a decir verdad la prisión de Guantánamo en Cuba, es un centro de entrenamiento para otros oficiales, “y practicar todo tipo de tortura, y luego ya van preparados para Afganistán”. A este marroquí le sacaron cuatro dientes sin ninguna medicina, por determinación de los soldados. Y ahora reconoce que quiere restablecer su vida, buscar algún ingreso para sobrevivir. Como dato curioso narró que la comida nunca fue buena, y que cuando les daban garbanzos cada uno contaba cuántos granos tenía servidos en el plato, para saber quién era el más beneficiado “y siempre teníamos entre 15 y 17 granos, por mucho”. “El presidente Barack Obama es falsamentira, ¿por qué esperar un año más para cerrarla, si el presidente quiere cambiar la imagen debe abrir las puertas de la prisión y explicar todo lo que vivimos allí, qué hará con los presos, tomará una responsabilidad para juzgar a los que nos hicieron todo este daño?”. Ikassrien fue extraditado a España en julio de 2005, donde estuvo preso un año hasta que en octubre de 2006 el Tribunal Supremo le absolvió de todos los cargos que se le imputaban. Desde ese momento, no ha dudado en denunciar públicamente, con la ayuda de Amnistía Internacional, la violación sistemática de los derechos humanos que el Ejército de Estados Unidos ha realizado en Guantánamo durante la administración del ex presidente George W. Bush.

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