Juan Manuel: la voz que despertaba a las mañanas
Se fue de Caracol Radio Juan Manuel Rodríguez.
Tiene que ser una responsabilidad enorme la de despertarse todas las mañanas y ser, por más de cuatro lustros, la voz de Caracol Radio. Porque cuando un hombre se convierte en marca, como lo han sido unos cuantos privilegiados en esta cadena, pierde un poco de si mismo y se funde con la audiencia, con los periodistas, con los conductores de programas, con las noticias y hasta con los anunciantes. Y se funde del cansancio, porque la radio no descansa, ni hace huelga, ni toma vacaciones, ni se regala años sabáticos. Hace 25 años la vida de Juan Manuel Rodríguez comenzó ese proceso de transformación en el que renunció a esto y aquello de su personalidad para ser, frente a los demás, Caracol Radio. Hoy fue su último día al aire y mañana será su primera jornada como parte de la historia de Caracol Radio. Podrá hacer lo que nunca podemos los que aquí trabajamos: oír su programa. Despertará con un sentimiento mezcla de orgullo y vacío; mañana descubrirá lo que realmente es estar del otro lado del micrófono y la emoción que la radio produce en millones de colombianos a diario. La emoción y la alegría, pero también la frustración y la rabia, porque en Colombia atendemos la radio con una mezcla enfermiza de sentimientos. Juan Manuel tendrá en su mano el dial y deberá decidir si continúa escuchando la cadena a la que sirvió por un cuarto de siglo o si sucumbe a la tentación de escuchar otras emisoras, y ver cómo era verdad que existían otros mundos sonoros. Juan Manuel oirá en su radio comentarios que le generarán algún tipo de íntima respuesta y que, ahora, no podrá dar, porque no está frente al micrófono sino en casa, acompañado por su familia y sus recuerdos. Juan Manuel descubrirá los defectos de muchos de sus viejos camaradas y asistirá al descubrimiento de cualidades que otros tenían y él nunca había podido escuchar con genuina atención. Juan Manuel tendrá que escoger si come en casa o si va a los almuerzos de la asociación que conforman los ex empleados de Caracol. Juan Manuel irá a las reuniones de amigos y atenderá comentarios sobre lo bien o lo mal que va Caracol, sobre nuestros aciertos y errores, y cada vez tendrá menos argumentos para dar la lucha. Juan Manuel sentirá que es hora del boletín o de la exactitud, porque el oficio dispondrá de su cuerpo, pero tendrá que ir acostumbrándose a que cada hora o cada media hora no pasa nada; la gente común y corriente no siente el paso de las horas como la de la radio y Juan Manuel ya no está en la radio. Juan Manuel pasará años encontrándose con gente en la calle que le dirá “oye, cómo haces de falta en Caracol”, y aunque se lo estén diciendo por pura cortesía, le estarán diciendo algo cierto… Mañana en Caracol Radio será otro día y otro programa, con más noticias, y más ahogados, y más políticos corruptos, y más amagos de crisis económica, y más hazañas deportivas, y más policías asesinados, y más alzas, y más ministros, y más declaraciones rimbombantes, y más precandidatos, y más estafados, y más niños quemados, y más gemeleos, y más huecos, y más madres esperando a sus hijos, y más índices que se “disparan”, y más presuntos delitos, y más colombianos destacados en el exterior, y más impuestos, y más referendos… y menos Juan Manuel.



