A Merkel no le gusta que Sarkozy la manosee
La canciller se ha quejado a la Embajada alemana en París de los modos "demasiado amigables" del presidente francés


La canciller Angela Merkel se siente siempre un poco violenta cuando el presidente francés, Nicolas Sarkozy, de gestos latinos, le da golpecitos en la espalda, le pone la mano en el hombro, la coge del brazo o la premia con un beso. Según informa el diario suizo Le Matin, la mandataria se ha quejado de los modos demasiado amigables de su colega a la Embajada de Alemania en París, a la que ha pedido que haga llegar el mensaje al Elíseo




