Colombianos, apasionados y despiadados
Lo dijo Gabriel García Marquez, los colombianos somos capaces de los actos más sublimes, hasta los mas escabrosos. De eso estamos seguros. Luego de conocer el crimen de un bebé de once meses, de inmensos ojos azules que enternecieron a los millones de colombianos que hoy como locos buscan las planillas para firmar en favor de la cadena perpetua para los abusadores sexuales, secuestradores y asesinos de niños.
Lo dijo Gabriel García Marquez, los colombianos somos capaces de los actos más sublimes, hasta los mas escabrosos
De eso estamos seguros
Luego de conocer el crimen de un bebé de once meses, de inmensos ojos azules que enternecieron a los millones de colombianos que hoy como locos buscan las planillas para firmar en favor de la cadena perpetua para los abusadores sexuales, secuestradores y asesinos de niños
Es una reacción, sin par, generada además por la acción de los medios de comunicación, que permitieron a la comunidad entrarse hasta el lugar más recóndito del dolor. Una madre conociendo del terrible crimen de su hijo
Reacción que siembra en cada uno de nosotros, padres de familia, e hijos, una extraña mezcla de reacciones confusas
Pero que a la luz del Derecho y la lógica deben provocar políticas claras del estado en materia de hechos de esta naturaleza
No se puede legislar a la luz de una tragedia. A la luz de un magnicidio
El país se merece una verdadera política y estructura que no se modifique con cualquer aberrante acto de un ser humano, hombre o mujer
Porque aunque la inmensa mayoría piense, crea , o quiera que los autores de este horror, sean condenados a cadena perpetua, no lo serán
Si se aprueba la ley en poco tiempo, recordemos. Las normas no son retroactiva. Aunque claro, en Colombia pueden pasar muchas cosas en materia legislativa. Aquí hay que ponerse en papel de protectores de los niños
De muchos, de miles, que siguen viviendo en las calles de todas nuestras ciudades, de aquellos que trabajan en las minas, en las ladrilleras, de las niñas que son prostituidas en las calles, de los hijos de irresponsables que nunca han aportado la mas mínima cuota alimentaria
De los maltratados. De los solitarios. De aquellos que viven inmensamente solos, a pesar de tener a sus padres, que laboran todo el día. Es tiempo de ponernos en los zapatos de los niños y preguntarnos, si como adultos, les estamos cumpliendo en éste país de leyes, pero de realidades que superan hasta al mas macabro escritor?Por Leo QuinteroDirector Cali y Occidente




