'El trato' presente junto a otras dos cintas colombianas en Festival Shangai
El largometraje colombiano "El trato" está siendo proyectado durante esta semana dentro del Panorama de cine mundial del Festival Internacional de Cine de Shangai (SIFF), junto a otras dos películas de su país, lo que para su director, Francisco Norden, tiene un valor sobre todo personal
El largometraje colombiano "El trato" está siendo proyectado durante esta semana dentro del Panorama de cine mundial del Festival Internacional de Cine de Shangai (SIFF), junto a otras dos películas de su país, lo que para su director, Francisco Norden, tiene un valor sobre todo personal. La cinta se muestra en Shangai fuera de concurso, junto a otras dos películas colombianas, "Mi abuelo, mi padre y yo", de Dago García y Juan Carlos Vásquez, y "Cuando rompen las olas", de Riccardo Gabrielli. "Yo no me hago muchas ilusiones sobre las posibilidades de difusión, no solamente de mis películas, sino del cine latinoamericano en China, pero de todos modos es muy importante estar presente en un festival tan grande como éste, y que está adquiriendo mucha resonancia internacional", manifestó hoy Norden a Efe. "En cualquier caso", añadió, la mayor presencia de Colombia conseguida hasta ahora en el SIFF es un síntoma más del "fenómeno de irradiación internacional del cine colombiano, que está en un buen momento". "Nuestra cifra de producción anual pasó de dos o tres películas, excepcionalmente de tres, a un promedio de diez películas anuales", explicó. Sobre el SIFF, que este año celebra su décima edición y es el más joven de la mayor categoría mundial, y uno de los dos en Asia junto al de Tokio, dijo que "es un festival que nació ya siendo de clase A, y que tiene grandes posibilidades de futuro". Su película "El trato" está inspirada en un caso real, el escándalo mediático que se produjo cuando se descubrió que era una invención un documental sobre el narcotráfico, que fue simulado por camarógrafos británicos y que golpeó la imagen de Colombia. "Ese documental tenía un objetivo puramente sensacionalista: pretendían haber descubierto una red de tráfico de cocaína desde los campos de cultivo de Colombia hasta su consumo en las escuelas inglesas", explicó el cineasta. Norden se sintió indignado por cómo los medios británicos se dejaron engañar, en su afán de amarillismo, por los creadores de un falso documental que "se inventaron una historia descabellada, que indudablemente contribuyó mucho a establecer esa mala prensa que sistemáticamente se hace sobre Colombia". "Era un tema enorme, pretencioso, grotesco, absurdo y abusivo, porque todo era completamente falso. Cuando estalló el escándalo en Inglaterra, los responsables del engaño tuvieron que pagar una multa de más de dos millones de libras esterlinas", recuerda Norden. La película "no pretende limpiar la imagen de Colombia, sino más bien ensuciar la imagen de ciertos medios internacionales, que abusivamente hacen documentales de ese tipo", subrayó. El autor indicó que, para valorar la percepción que del cine colombiano, o incluso latinoamericano, se tiene en China, "para eso tendría que haber unas posibilidades comerciales, así sean restringidas, en circuitos paralelos". Por el momento el país asiático sólo acepta en sus salas una veintena de cintas extranjeras, por lo general casi todas de Hollywood.




