Hermanos colombianos encarcelados 9 años en Nueva York resultaron ser inocentes
Una historia como para no creer: Dos hermanos colombianos duraron prisioneros en Nueva York durante nueve años por un crimen que no cometieron. Lograron demostrar su inocencia luego de haber pasado por 6 prisiones del estado neoyorquino en una batalla legal librada tras las rejas. Hace pocos meses salieron de la cárcel y decidieron revelar su caso, apoyado en su momento por el New York Times.
Por Diego Senior, corresponsal de Caracol Radio en Nueva YorkUna historia como para no creer: Dos hermanos colombianos duraron prisioneros en Nueva York durante nueve años por un crimen que no cometieron. Lograron demostrar su inocencia luego de haber pasado por 6 prisiones del estado neoyorquino en una batalla legal librada tras las rejas. Hace pocos meses salieron de la cárcel y decidieron revelar su caso, apoyado en su momento por el New York Times.El principal protagonista es el prisionero numero 99A2254 de la cárcel Rikers Island en la ciudad de Nueva York. Se trata de un cartagenero con cara de bonachón, Napoleón Cárdenas, de 36 años de edad, que lleva 24 viviendo en los EEUU, adquirió un arma en1995 para defensa propia, se hirió probándola y al mismo hospital al que fue para ser atendido llegaron un policía herido y sus atacantes, un grupo de criminales asiáticos.“Resulta que los asiáticos y el policía herido estaban en el mismo cuarto de emergencia en el que me encontraba yo. Fue entonces cuando me pusieron bajo custodia(…) Me acusaron de haber estado presente en la escena del crimen”, comenta Cárdenas a Caracol Radio con un poco de resentimiento en su voz. La policía visitó la casa de Napoleón y de su hermano Carlos, a quien encontraron en su hogar. “Me preguntaban por mi hermano. Luego me solicitaron que los acompañara al precinto y así lo hice sin poner resistencia. Fue ahí cuando me arrestaron y comenzó el proceso judicial”, dice Carlos, a su vez, con un tono de resignación.Después de haber arrestado a Carlos, las autoridades neoyorquinas fueron tras su hermano Napoleón y así el viacrucis comenzó en ese momento para ambos los llevó por un sinfín de cárceles y de encuentros con cortes tratando de probar su inocencia.Se enviaron cartas a concejales congresistas, senadores e incluso al entonces presidente de los EEUU, Bill Clinton. Y nada ayudó a acelerar el proceso de apelación que duro hasta finales de 2006. Sólo gracias a una última prueba del ADN en el material de la bala incrustado en la mano derecha de Napoleón se comprobó la inocencia de ambos hermanos.Ellos recibieron apoyo de organizaciones como Legal Aid Society de Nueva York y del propio New York Times que en su momento tituló: “La evidencia en las manos de un convicto, la Justicia en sus ojos”. Quedan siempre, como en toda historia, preguntas por resolver, las cuales serán determinadas en las cortes de los EEUU donde los hermanos Cárdenas han decidido demandar al estado de Nueva York por el error cometido.




