China confirma el lanzamiento de su primer misil antisatélite

China confirmó hoy el lanzamiento de su primer misil antisatélite, pero aseguró, frente a los temores de países como EEUU y Japón, que no tiene intención de iniciar una carrera de armamento espacial como la que Moscú y Washington mantuvieron en los años 80.

China confirmó hoy el lanzamiento de su primer misil antisatélite, pero aseguró, frente a los temores de países como EEUU y Japón, que no tiene intención de iniciar una carrera de armamento espacial como la que Moscú y Washington mantuvieron en los años 80.

Después de 12 días de silencio, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Liu Jianchao, reconoció por fin hoy en rueda de prensa la prueba balística, y añadió que se decidió informar de ello a posteriori "ante las preocupaciones de países como Estados Unidos y Japón".

Liu aseguró además que el lanzamiento respetó las leyes internacionales y subrayó que el lanzamiento, "en esta ocasión, no ha amenazado a ningún país".

"China no tiene nada que esconder, no amenazamos a ningún país", añadió Liu, quien reiteró que Pekín "siempre ha abogado por un uso pacífico del espacio exterior, se opone a una carrera armamentística en el espacio y nunca participará en ella".

Las declaraciones de Liu se producen el mismo día en que el Gobierno japonés exigió a China más explicaciones sobre las circunstancias de la prueba, señalando que Pekín "no ha dado todavía una explicación oficial", en palabras del secretario jefe del Gabinete nipón, Yasuhisa Shiozaki.

Liu respondió a ello asegurando que China "no sabe qué tipo de información quiere obtener Japón", y que en todo caso está abierta a nuevas consultas al respecto.

"Si determinados gobiernos quieren más información pueden formular sus preguntas", añadió el portavoz de la Cancillería, quien aseguró que en todo momento Pekín ha sido "responsable" y que no ha cambiado su actitud contraria a una militarización del espacio.

China disparó con éxito, el 11 de enero, su primer misil antisatélite para destruir un viejo satélite meteorológico, lo que desató protestas de gobiernos como EEUU, Japón, Australia, Corea del Sur y Canadá.

El misil balístico de alcance medio, con base en tierra, fue disparado desde el Centro Espacial de Xichang, en la provincia central china de Sichuan, y destruyó un viejo satélite situado a más de 850 kilómetros de altitud, según datos de la inteligencia estadounidense.

Con el lanzamiento, el gigante asiático se convierte en el tercer país del mundo en efectuar este tipo de prueba, después de que lo hicieran en la década de los 80 EEUU y la URSS, en los últimos años de la Guerra Fría.

En aquella época, Washington y Moscú practicaron estas pruebas, lo que llevó a pensar que en el futuro los grandes conflictos entre superpotencias se librarían en el espacio exterior.

La nueva arma supone que China podría derribar satélites espías de otras naciones, lo que avivó los temores especialmente en EEUU, líder indiscutible del espacio tras el ocaso de la URSS, ante una posible carrera armamentista espacial.

La prueba ha desatado numerosos rumores en los medios de comunicación, especialmente estadounidenses y japoneses, que hoy el portavoz chino intentó desmentir.

Liu dijo, por ejemplo, que por ahora no ha oído hablar de un posible segundo lanzamiento, y señaló que los rumores según los cuales el presidente chino, Hu Jintao, no había sido informado previamente de la prueba balística eran un "sinsentido".

Analistas militares chinos citados por la prensa extranjera opinaron que la prueba china podría interpretarse como una llamada de atención a Washington para celebrar un diálogo internacional en el que se trate la desmilitarización del espacio.

El presidente norteamericano, George W.Bush, ya anunció en sus primeros años de mandato el plan de construir en el espacio un "escudo antimisiles" que, según Washington, puede servir para luchar contra el terrorismo internacional; aunque Pekín, según expertos, teme ser uno de los países más perjudicados por este proyecto.

El escudo no sólo protegería a EEUU, sino también a sus principales aliados en el otro lado del Océano Pacífico, entre ellos Japón y Taiwán, gobiernos con los que Pekín mantiene siempre una difícil relación.

China es, por otro lado, el tercer país del mundo (tras EEUU y Rusia) que ha lanzado astronautas el espacio, un programa que según Pekín tiene finalidades científicas y pacíficas pero que es conducido por el Ejército de Liberación Popular (ELP).

Otros países de Asia, como Japón y la India, también están intensificando sus investigaciones para unirse a la carrera espacial, que quedó un tanto frenada tras la caída de la Unión Soviética pero que podría verse estimulada de nuevo por las ambiciones de Pekín.

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