Rafael Correa califica de 'torpe' la política de fumigación con glifosato
El presidente electo de Ecuador, Rafael Correa, calificó de "torpe" la política colombiana de fumigar las plantaciones de coca con el herbicida glifosato, porque daña los cultivos lícitos y perjudica a los agricultores
El presidente electo de Ecuador, Rafael Correa, calificó de "torpe" la política colombiana de fumigar las plantaciones de coca con el herbicida glifosato, porque daña los cultivos lícitos y perjudica a los agricultores. "Conocemos el problema de Colombia, somos solidarios con ese problema, pero no es la manera de remediarlo haciendo sufrir también a los ecuatorianos, además de los colombianos, en el cordón fronterizo", dijo el gobernante electo en rueda de prensa. Según Correa, que viajó a Sucumbíos, en la frontera con Colombia, para constatar las denuncias de los vecinos sobre los supuestos daños que les causa el glifosato, se trata de "una política torpe: los cultivos de coca (en Colombia) se han multiplicado, no han disminuido". "Las plantaciones de coca han aumentado por la sencilla razón de que la pobreza, la miseria y el abandono en la frontera sur colombiana están presentes", algo que no se va a resolver "con bombardeos de glifosato, señaló Correa. "Al bombardear con glifosato y matar los cultivos lícitos ¿de qué creen que van a vivir los campesinos?, van a cultivar coca, los están induciendo a cultivar lo que quieren evitar", dijo. Para el gobernante electo, la fumigación con glifosato cerca de la frontera "es una medida que atenta contra los derechos humanos y la soberanía de Ecuador. Es una política torpe", insistió. Correa dijo que constató en las comunidades cercanas a la frontera que los cultivos se han visto afectados por las aspersiones de herbicida por parte de Colombia: "Hemos visto las enfermedades, los cultivos enfermos, podridos, que no crecen". Correa viajó a Sucumbíos para informarse de las denuncias de los campesinos sobre los daños que el glifosato presuntamente causa a su salud, la de sus animales y a sus plantaciones de yuca y plátano. "Aquí está el presidente electo para decirles que no están solos", señaló Correa al subrayar que el actual Gobierno de Ecuador ha mantenido una posición firme contra la fumigación con glifosato. Advirtió, no obstante, que esa política se endurecerá después de que asuma el cargo, el 15 de enero. El gobernante añadió que acudirán a "los organismos internacionales que sean necesarios" para que se indemnice a los campesinos que han sido afectados en sus cultivos. "No vamos a permitir que se destruyan cultivos lícitos, que la gente se enferme y que el ecosistema se contamine. Soy académico, si la teoría contradice la realidad, me quedo con esta última", anotó. "Nos quieren impresionar con estudios que supuestamente dicen que el glifosato es inocuo. Hemos visto enfermedades que surgieron a partir del 2002, esto empezó con las fumigaciones, y rebrotó hace tres semanas", cuando se reanudaron, afirmó Correa. El gobernante electo dijo a los pobladores de la zona fronteriza que no se soportarán "más agresiones de Colombia con el bombardeo de glifosato". El viaje de Correa se produjo en un momento de alta tensión en las relaciones entre Ecuador y Colombia por la insistencia de Bogotá de mantener las fumigaciones de las plantaciones de coca en su territorio, cerca de la frontera, pese a la petición de Quito de que se suspendan. Quito, que insiste en que en su territorio no hay plantaciones de coca, sostiene que el glifosato, arrastrado por el viento, atraviesa la línea divisoria y afecta a la salud de la población y daña la ganadería y los cultivos de yuca y plátano, entre otros. Por su parte, Bogotá defiende que el glifosato es inocuo y descarta que llegue hasta Ecuador porque, dice, se fumiga a baja altura y su mezcla es pesada, lo que hace que caiga verticalmente.




