Los expertos desmienten que los analgésicos perjudiquen a los enfermos de cáncer
El uso de analgésicos para tratar el dolor (opioides) no acorta la vida del paciente oncológico ni aumentan el riesgo de adicción según señala la guía de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), en la presentación de la guía de consulta rápida para el Manejo del dolor relacionado con el cáncer
El uso de analgésicos para tratar el dolor (opioides) no acorta la vida del paciente oncológico ni aumentan el riesgo de adicción según señala la guía de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), en la presentación de la guía de consulta rápida para el Manejo del dolor relacionado con el cáncer.Para el doctor Alberto Alonso, coordinador del Grupo de Cuidados Paliativos de esta sociedad:"Es fácil que algunos pacientes tengan ideas equivocadas sobre los analgésicos y por ello es importante aclararles cuáles son los beneficios de uso. [...] Además, es fundamental evaluar bien la intensidad del dolor porque de ello dependerá la evolución y control del mismo".El dolor crónico es el motivo más frecuente dentro de las consultas de Atención Primaria, siendo el dolor oncológico el más invalidante ya que precisa de un tratamiento analgésico más intenso. Según el coordinador de la guía, el doctor Lorenzo Pascual, del Grupo de Trabajo de Cuidados Paliativos de semFYC:"Resulta esencial llevar a cabo un abordaje interdisciplinar en el paciente oncológico. [...] El dolor puede ser un síntoma más, aunque no siempre el principal, dentro de una situación de difícil abordaje". Por este motivo es importante determinar hasta qué punto es la causa o la consecuencia del malestar del enfermo o si este síntoma es un reflejo de una problemática más compleja. El abordaje del dolor tiene algunas limitaciones. De hecho, es sabido por la comunidad científica que aproximadamente la mitad de los pacientes no recibe un tratamiento analgésico adecuado. Los médicos de familia también han comprobado que existe entre los enfermos españoles un temor generalizado a la morfina, debido a su asociación con las fases finales de la enfermedad, lo que provoca un uso de opioides alternativos y que no se den cuenta que la morfina es el opioide de elección.Los estudios médicos demuestran que existe una insuficiente evaluación del dolor y una mala utilización de los opioides como tratamiento analgésico para el dolor oncológico. Según los especialistas, la labor del profesional sanitario es la clave en el control del dolor, en primer lugar porque es el médico de referencia para el paciente y el que afronta el tratamiento de una forma más integral y, en segundo, porque es el experto más accesible. El control del dolor exige una estrecha monitorización del paciente que se puede realizar mejor en el ámbito de la atención primaria. Tipo e intensidad de dolorEl uso de los analgésicos ha supuesto un importante avance en el control del dolor y se estima que un 80% de los pacientes consigue reducirlo. Además el control del dolor mejora significativamente la calidad de vida de los pacientes en las distintas etapas de la enfermedad. En cualquier caso, para que el médico administre el tratamiento más adecuado, el paciente debe ayudarle a identificar el tipo (dolor somático, visceral o neuropático) y la intensidad (ausente, leve, moderado, etc) del mismo. El doctor Alonso explica:"En la práctica diaria debe utilizarse bien una escala que permita al paciente situar su nivel de dolor o bien pidiéndole que lo valore del 1 al 10 o, al menos, lo defina como leve, moderado, intenso e intolerable. La intensidad del dolor es el parámetro que más nos puede ayudar a monitorizar el tratamiento"




