Es un mito pensar que los niños amamantados son más listos
La idea de que los niños amamantados son más inteligentes es un mito, según un estudio publicado en el último número de la revista médica British Medical Journal (BMJ). Análisis previos sugerían que alimentar a los bebés con leche materna incrementaba el coeficiente intelectual de los pequeños, pero los expertos afirman ahora que este hecho no tiene influencia.
La idea de que los niños amamantados son más inteligentes es un mito, según un estudio publicado en el último número de la revista médica British Medical Journal (BMJ). Análisis previos sugerían que alimentar a los bebés con leche materna incrementaba el coeficiente intelectual de los pequeños, pero los expertos afirman ahora que este hecho no tiene influencia. Si bien amamantar trae muchos beneficios a los recién nacidos, la inteligencia no es uno de ellos, según médicos del Consejo de Investigación Médica (MRC, siglas en inglés) y la Universidad de Edimburgo (Escocia), que publican su estudio en el BMJ. No obstante, la investigación encontró que las madres que amamantan tienden a ser más inteligentes, más cualificadas y facilitan un medioambiente estimulante para los pequeños. Los expertos analizaron datos de 5.475 niños y 3.161 madres en EEUU desde 1979, y observaron varios factores, como el ambiente familiar, las características de la madre y si los menores fueron amamantados. Y la conclusión fue que "amamantar tiene poco o ningún efecto en la inteligencia de los niños", cita la revista. "Mientras amamantar trae muchas ventajas para el niño y la madre, es poco probable que entre ellas esté el aumentar la inteligencia del niño", agregó el equipo, encabezado por el experto Geoff Der de la Unidad de Ciencias Sociales y Salud Pública del MRC. Esto -dijo el técnico- ha sido motivo de debate desde que se encontró por primera vez un vínculo entre leche materna e inteligencia en 1929. "Niños que han sido amamantados suelen sacar un punto alto en las pruebas de inteligencia, pero también suelen proceder de un medioambiente más favorecido", agregó. "Hemos analizado datos de más de 5.000 niños y 3.000 madres en EEUU y hemos encontrado que las madres que amamantaron tendían a ser más inteligentes", insistió Der. "Cuando ese factor se tenía en cuenta -dijo-, gran parte del vínculo entre leche materna y la inteligencia del niño desaparecía". Los investigadores también observaron familias en las que un niño recibió leche materna y el otro fue alimentado con biberón. "Comparando de esta manera a dos (niños) de una misma familia es una buena forma" de obtener resultados, subrayó Der. Esto confirma el resultado, según el experto, de que el niño amamantado no es más inteligente.




