Planta de familia del tabaco podría ayudar contra el cáncer

Tratar el cáncer con una solución a partir de una planta de la familia del tabaco podría ser un planteamiento no tan descabellado como suena, o al menos así dicen en Cuba, la tierra de los cigarros puros más famosos del mundo

Tratar el cáncer con una solución a partir de una planta de la familia del tabaco podría ser un planteamiento no tan descabellado como suena, o al menos así dicen en Cuba, la tierra de los cigarros puros más famosos del mundo.

La planta del tabaco no sólo es uno de los productos más nocivos para la salud y uno de los principales causantes del cáncer, sino uno de los objetos de trabajo más atractivos en la manipulación genética, según afirman científicos cubanos.

Investigadores del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) de la isla anunciaron a principios de junio el registro -según ellos, por primera vez en el mundo- de un anticuerpo monoclonal desarrollado en una planta de este género, aunque de variedad muy diferente a la empleada comercialmente.

El anticuerpo (planticuerpo) se usa ya en la purificación del componente activo de la vacuna contra la hepatitis B desarrollada por Cuba, pero los científicos trabajan en nuevas líneas de investigación.

Una de ellas está enfocada al tratamiento de carcinomas (tumores en los epitelios), según explicó a EFE Jorge Luis Gabilondo, que encabeza el proyecto.

El propósito de la investigación, que se encuentra en fase de examen preclínico, es desarrollar un anticuerpo de aplicación directa en personas con el objetivo de lograr bloquear los nutrientes en la membrana de las células con cáncer.

"Llevamos alrededor de un año de trabajo en ello y la investigación preclínica podría llevarnos más o menos medio año", indicó Gabilondo, al puntualizar que hay multitud de procesos paralelos que se deben aún realizar y probar.

El subdirector del CIGB, Carlos Borroto, indicó a Efe que la planta de tabaco empleada en el tratamiento genético para la producción de anticuerpos no se corresponde con las variedades comerciales habituales, sino que es un "ancestro", un "progenitor", de éstas.

El responsable del centro señaló que esta planta tiene muy buenas cualidades para la manipulación transgénica porque crece rápidamente, tiene una acumulación de biomasa muy importante, acumula muchas proteínas en esa biomasa y, además, se multiplica a gran velocidad.

"El tabaco comercial no lo utilizamos por dos razones: uno, para que no nos puedan decir que estamos haciendo tabaco (transgénico), y la segunda es porque por la selección hecha durante muchos años, la genética en el tabaco comercial, está toda destinada a que puedas tener al final una hoja fina que permita hacer el habano (cigarro)", indicó.

"Y nosotros -agregó- lo que queremos es que sea gruesa y tenga mucho biomasa".

La especia nicotiana utilizada en ingeniería genética "tiene mucha mayor densidad foliar y muchas más proteínas" que las plantas del tabaco comercial, agregó Borroto, al explicar que "si el tabaco tiene mucha proteína es amargo" y no sirve para fumar.

"Utilizamos todas las ventajas que puede tener el tabaco sin las desventajas que puede tener el tabaco comercial", indicó, al subrayar las diferencias entre ambas plantas para que no haya "confusiones" y nadie pueda pensar que el famoso tabaco cubano es tratado transgénicamente.

La cuestión no es menor, según reconoció el viernes el propio Borroto, en una rueda de prensa en la que explicó que "tras realizar un estudio de mercado", los expertos del centro decidieron destruir todas las plantaciones de tabaco que tenían para evitar errores de percepción.

Agregó que en la actualidad las plantas se cultivan de forma confinada, no es posible que sean desviadas a otro destino que el dado por el CIGB y así no hay dudas de que el tabaco para fumar es una cosa y el empleado en genética es otra.

Una solución similar se dio a las plantas de caña de azúcar, de las que sale el famoso ron cubano, y que fueron utilizadas en investigación hasta que los responsables del centro las decidieron "congelar" por idénticas razones.

Según Gabilondo, el trabajo sobre las virtudes del tabaco en la ingeniería genética es algo sobre lo que "se ha desarrollado ampliamente estudios en el mundo", pero la posibilidad de generar en plantas anticuerpos de empleo directo o a través de vacunas en personas ponen a los científicos ante situaciones novedosas.

"Entre nosotros bromeamos: ¿te imaginas producir un tabaco que curara el cáncer directamente?", señala Gabilondo, antes de responder: "no, en serio, eso no es posible".

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