Suicidas del 7-J actuaron motivados por el deseo de convertirse en mártires
Los cuatro suicidas que perpetraron los atentados del 7 de julio pasado en Londres actuaron motivados por "un feroz antagonismo" hacia Occidente y un deseo de convertirse en mártires, según un informe oficial del Gobierno británico. El coste total de los atentados fue inferior a las 8.000 libras
Los cuatro suicidas que perpetraron los atentados del 7 de julio pasado en Londres actuaron motivados por "un feroz antagonismo" hacia Occidente y un deseo de convertirse en mártires, según un informe oficial del Gobierno británico. En una intervención ante la Cámara de los Comunes, el ministro británico del Interior, John Reid, explicó que los cuatro suicidas comenzaron a planear los atentados poco después de regresar en febrero 2005 de un viaje a Pakistán, donde mantuvieron supuestos contactos con personas vinculadas a la red terrorista Al Qaeda. El titular de Interior dijo que, según el informe, no hay pruebas concluyentes de la implicación directa de la red terrorista de Osama Bin Laden en los atentados. Los ataques de los cuatro terroristas, que eran jóvenes británicos de origen paquistaní y jamaicano, contra tres trenes del metro de Londres y un autobús urbano causaron la muerte de 56 personas, entre ellos los suicidas, y más de setecientos heridos. Según el informe oficial, los autores de los atentados se adoctrinaron entre ellos mismos y uno de ellos, Germaine Lindsay, estaba muy influido por un predicador extremista, Abdallah Al Faisal, que está actualmente en prisión. El documento también afirma que no hay pruebas de la existencia de un quinto terrorista suicida. Reid explicó que las bombas utilizadas en los ataques fueron fabricadas con materiales que eran fáciles de conseguir y que requerían "poca experiencia" para convertirlos en artefactos explosivos. El nuevo titular del Home Office dijo que el coste total de los atentados fue inferior a las 8.000 libras (unos 12.000 euros). En otro informe sobre el 7-J divulgado horas antes, una comisión parlamentaria atribuye a la falta de recursos la incapacidad de los servicios secretos de evitar los atentados y confirma que dos de los cuatro suicidas, Mohammad Sidique Khan y Shezhad Tanweer, habían sido investigados. Reid se comprometió a aprender las lecciones emanadas de los dos informes, pero descartó de nuevo abrir una investigación pública sobre los atentados por considerar que supondría malgastar recursos "en un momento clave".




