Las campañas presidenciales ricas y pobres
La mayoría de las campañas políticas por la Presidencia de la República compiten en condiciones de desigualdad en materia de financiación, pues la llamada Ley de Garantías Electorales no es tan democrática en ese campo, según algunos de los responsables de las recursos para la acción proselitista
La mayoría de las campañas políticas por la Presidencia de la República compiten en condiciones de desigualdad en materia de financiación, pues la llamada Ley de Garantías Electorales no es tan democrática en ese campo, según algunos de los responsables de las recursos para la acción proselitista.La redacción política de Caracol Radio, adelantó un análisis sobre el tema teniendo en cuenta que Colombia elegirá el próximo 28 de mayo a un nuevo presidente de la República con opción de reelección inmediata para el caso de Alvaro Uribe Vélez. Ese hecho implicó establecer una Ley de Garantías Electorales que también se aplicará por primera vez en el país. Ante ese panorama Caracol Radio consultó a voceros de las campañas y a los mismos candidatos presidenciales:Escalafón de recursosSi se pudiera hacer un escalafón de las inversiones que piensan realizar las campañas en esta contienda presidencial, de acuerdo con informes de sus responsables, tendríamos lo siguiente:Primero: El candidato-presidente Alvaro Uribe Vélez. Ha recibido aportes de personas naturales por más de 1.500 millones de pesos y aún no ha tramitado los anticipos de la financiación estatal. Además de tener la prerrogativa de Jefe de Estado, la ley lo autoriza a desplazarse por el territorio nacional con las medidas de seguridad y utilizando los elementos propios de su dignidad. Entre ellos los aviones de La Fuerza Aérea Colombiana.Segundo: Horacio Serpa, del Partido Liberal, y Carlos Gaviria, del Polo Democrático Alternativo. El respaldo de sus partidos les permite obtener financiación estatal por anticipo, que sería de 4 mil 80 millones de pesos, más 1.400 equivalentes a un porcentaje del tope máximo de inversiones previsto en la ley de garantías.Tercero: Alvaro Leyva Durán, del Movimiento Nacional de Reconciliación. Si logra un anticipo de la financiación estatal gastará unos 4 mil millones de pesos. Si no alcanza, gastará la mitad, es decir unos 2 mil millones.Cuarto: Antanas Mockus, de la Alianza Social Indígena. Afirma que su campaña es austera e invertirá unos 400 millones de pesos.Quinto: Enrique Parejo González, del Movimiento de Reconstrucción Democrática. Dice que es la campaña de la pobreza absoluta y que solo gastará unos 50 millones de pesos en publicidad durante los últimos días.Sexto: Carlos Arturo Rincón, del Movimiento Comunal y Comunitario. Sostiene que no gastará más de 20 millones de pesos en total.Si los siete candidatos invierten lo que afirman sus campañas y se puede cuantificar en dinero, el costo aproximado sería de unos 22 mil millones de pesos, que equivalen a uno 53 mil 900 salarios mínimos mensuales.Financiación en la Ley de GarantíasSegún algunos de los candidatos, la llamada Ley de Garantías no es tan democrática. De un lado, porque solo unos pueden acceder a la financiación estatal, lo que representa que unas campañas tengan dinero y otras estén de limosna.De otro lado, los sectores de oposición que pueden acceder a dicha financiación han encontrado muchas dificultades, especialmente porque el Gobierno reglamentó el 23 de marzo los trámites. Por ejemplo, les pide una póliza que cubra el ciento por ciento del valor del anticipo, y las compañías de seguros no les extendieron el amparo respectivo. Ninguno de los aspirantes podía garantizarlo con propiedades por valor mayor a los 4 mil millones de pesos.En el caso del Partido Liberal, debió pignorar los ingresos de toda la colectividad durante los próximo 4 años, pero ante el Ministerio de Hacienda y no ante una compañía de seguros, como lo confirmó el aspirante a la Vicepresidencia por ese partido, Iván Marulanda.Igual circunstancia vivió el Polo Democrático Alternativo. Debió conseguir algunos créditos personales y al final pudo pignorar sus recursos a favor del Gobierno, según el gerente de la campaña de la colectividad, Daniel García-peña.Otra campaña que podría obtener recursos a través de la financiación estatal sería la de Alvaro Leyva. Pero el trámite engorroso para obtenerla ha hecho difícil ese objetivo, sostiene el gerente de la campaña, Gerardo Cañas, quien afirma que hasta el momento han sobrevivido con créditos personales.La campaña de Alvaro Uribe tal vez no necesite acudir a la financiación estatal, aunque tampoco está descartada, advirtió el gerente de la campaña, Fabio Echeverry Correa.Los demás candidatos no tienen posibilidades de recursos, hasta el punto que Enrique Parejo aprovechó el informe de Caracol Radio para demandar la ayuda económica de quienes quieran colaborarle.La campaña de Antanas Mockus ha tenido algunas contribuciones espontáneas de gentes que le gustan los planteamientos del ex alcalde bogotano y le anuncian que consignan algunos recursos, explicó la aspirante a la Vicepresidencia, María Isabel PatiñoEl candidato Carlos Arturo Rincón sostiene que más que dinero, su campaña tiene imaginación y por lo tanto las inversiones son mínimas.A varias de las campañas de la oposición les fue mal con las compañías aseguradoras nacionales e internacionales que no quisieron conceder pólizas para los candidatos, porque temen quedar mal con el Gobierno y con el presidente-candidato.En conclusión, siempre el dinero ha sido un factor determinante en las campañas políticas, y en esta oportunidad no se necesita ser un experto para deducir que con reelección presidencial y Ley de Garantías y todo lo que se quiera, el dinero es el que manda.




