Indígenas ecuatorianos esperan en calma la respuesta del presidente Alfredo Palacio
La mayor parte de la región central andina de Ecuador está hoy en aparente calma, mientras los indígenas esperan una respuesta del presidente, Alfredo Palacio, a la carta que le enviaron ayer para tratar de resolver el conflicto que ha paralizado la zona durante diez días
La mayor parte de la región central andina de Ecuador está hoy en aparente calma, mientras los indígenas esperan una respuesta del presidente, Alfredo Palacio, a la carta que le enviaron ayer para tratar de resolver el conflicto que ha paralizado la zona durante diez días. Por medio de la Iglesia católica, la poderosa Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie) propuso a Palacio "flexibilizar" posturas para solventar el conflicto, que ayer pareció calmarse tras una fuerte intervención de los militares, amparados en el estado de emergencia decretado por el Gobierno. El vicepresidente de la Conaie, Santiago de la Cruz, indicó que su propuesta pide que se difunda lo que hasta ahora se ha negociado sobre el Tratado de Libre Comercio (TLC) con EEUU, al que los indígenas se oponen, lo que ha sido el origen del conflicto. Los indígenas ecuatorianos consideran que el Gobierno ha negociado "a espaldas" del pueblo el TLC, por lo que le exigen que el proceso sea "transparente", que se propicie su análisis y que, finalmente, se convoque una consulta popular al respecto, según De la Cruz. Dependiendo de la respuesta de Palacio, la protesta iniciada hace diez días y caracterizada por el corte de carreteras en la zona andina podría terminar o recrudecerse, dijo el vicepresidente de la mayor organización indígena de Ecuador. La respuesta no llegó ayer mismo, como los indígenas esperaban, y De la Cruz aseguró que están dispuestos a esperar todo el día de hoy hasta ver si hay "flexibilidad del Gobierno" para acercarse a ellos. Sin embargo, el ministro de Trabajo, Galo Chiriboga, según dijo a los periodistas, se acercó a la Casa de la Cultura Ecuatoriana, donde están concentrados los indígenas en Quito, para proponerles que desconvoquen las movilizaciones e iniciar un diálogo, pero no llegó a reunirse con sus dirigentes. De la Cruz afirmó que no van a deponer las medidas de protesta y advirtió que volverán a cerrar las carreteras y a llevar a cabo nuevas movilizaciones en Quito contra el TLC, con el apoyo de otros sectores sociales, si no hay solución. A pesar del compás de espera adoptado por los indígenas en la mayor parte de la sierra, en algunos lugares, como Panza Redonda, en la provincia andina de Chimborazo, a unos 250 kilómetros al sur de Quito, los vecinos, pese a una aplastante presencia militar, han decidido seguir con los cortes cuando no estén los soldados. También en la zona de Otavalo, a unos 100 kilómetros al norte de la capital en la provincia de Imbabura, los indígenas han mantenido los cortes de carretera. Al menos en Panza Redonda, se produjeron algunas detenciones, lo que hizo afirmar al presidente de la Conaie, Luis Macas, que esas acciones "sólo pueden elevar la tensión y agravar los problemas". Ecuador comenzó a negociar en 2004 el TLC con Estados Unidos, junto con Perú y Colombia, pero Lima cerró las negociaciones en diciembre pasado, mientras que Bogotá lo hizo en febrero último y Quito iniciará mañana en Washington la que puede ser su última ronda de conversaciones. Hasta ahora, la protesta ha dejado pérdidas por valor de 150 millones de dólares, según cálculos de la Federación Nacional de Cámaras de Comercio de Ecuador, defensora del TLC. Militares y policías intentaron el miércoles desbloquear totalmente las vías, amparados en un decreto de excepción emitido por el Gobierno el martes para las provincias de Tungurahua, Imbabura, Cotopaxi, Chimborazo y Cañar y los cantones de Tabacundo y Cayambe, en la de Pichincha, en el centro andino de Ecuador. Las protestas contra el TLC se trasladaron ayer a la provincia tropical de Los Ríos, donde los agricultores bloquearon temporalmente las vías en rechazo al eventual tratado con Estados Unidos y en demanda de ayuda del Gobierno para reparar los daños causados por las lluvias torrenciales.




