El número de muertes en el mundo por el sarampión se reduce a la mitad en cinco años
El número de muertes causadas por el sarampión ha caído a la mitad en cinco años, informaron hoy la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), que han gestionado la vacunación de unos 500 millones de niños en ese periodo.
El número de muertes causadas por el sarampión ha caído a la mitad en cinco años, informaron hoy la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), que han gestionado la vacunación de unos 500 millones de niños en ese periodo. Según los cálculos de ambas organizaciones de la ONU, mientras que en 1999 el número de muertes asociadas al sarampión ascendió a 871.000, en 2004 fue de 454.000, lo que supone un descenso del 48 por ciento. El sarampión se transmite por la respiración y es una de las enfermedades más contagiosas que se conocen, ya que afecta al 90 por ciento de las personas no inmunizadas que conviven con un infectado. Aunque existen vacunas eficaces, seguras y baratas para combatirlo desde los años sesenta, el sarampión -y principalmente las diarreas y neumonías severas a las que en ocasiones va ligado- mató a 410.000 niños de menos de cinco años en 2004, principalmente en países con débiles sistemas de vacunación. La reducción a la mitad del número de muertes anuales en el periodo 1999-2005 era uno de los Objetivos del Milenio que se habían fijado todos los países miembros de la ONU. Aunque parezca mentira, "el sarampión sigue siendo una de las principales causas de muerte entre los niños de los países en desarrollo", según la directora general de UNICEF, Ann Veneman. El mayor descenso en el número de casos mortales se observó en el Africa subsahariana, la región del mundo con mayor presencia de la enfermedad vírica, donde las muertes se han reducido el 60 por ciento. En cambio, en Asia meridional, la segunda zona más afectada, el éxito ha sido menor, ya que es difícil alcanzar una tasa de vacunación superior al 90 por ciento de los niños. La OMS y UNICEF llevan a cabo un importante esfuerzo de vacunación "sistemática" en los 47 países donde se concentra cerca del 98 por ciento de las muertes provocadas por el sarampión. Entre 1999 y 2004, ambas organizaciones gestionaron la vacunación de más de 500 millones de niños, una operación que requirió cerca de 150 millones de dólares. Entre las entidades que financian la lucha contra el sarampión se encuentran, además de la OMS y UNICEF, la Alianza Mundial para lasVacunas y la Inmunización (GAVI), Cruz Roja, la Fundación de Naciones Unidas, la de Bill y Melinda Gates, la del Grupo Vodafone y las agencias de desarrollo internacional de canadá y japón, entre otras. El primer síntoma de infección del virus del sarampión es una fiebre elevada que aparece entre los diez y doce días tras la exposición al virus y que persiste durante unos siete días. En esa etapa el niño suele tener los ojos rojos, tos, rinorrea, lagrimeo y pequeños puntos rojos e irregulares con centro blanquiazul que aparecen dentro de la boca. Los característicos sarpullidos grandes por la piel aparecen algo más tarde, entre el séptimo y décimo día, y generalmente no desaparecen los últimos rastros de las erupciones hasta pasados los catorce días. Las personas infectadas pueden contagiar la enfermedad desde la aparición de los primeros síntomas hasta cuatro días después de que surjan las erupciones, aunque una vez que alguien ya lo ha tenido queda inmunizado de por vida. En los países en desarrollo, la tasa de mortalidad de la enfermedad oscila entre el 1 y el 5 por ciento, aunque puede alcanzar el 25 por ciento entre la población afectada por la malnutrición o con poco acceso a cuidados sanitarios, según la OMS. Aunque en los países industrializados es menos frecuente, se calcula que más de 30 millones de personas la sufren cada año y que en 2004 provocó unas 1.200 muertes al día.




