Gobierno japonés prepara la reforma que permitirá a Aiko ser emperatriz
El Gobierno nipón creó hoy un Gabinete para reformar en el 2006 la actual Ley de Sucesión y permitir así que Aiko, la única hija de los príncipes herederos Naruhito y Masako, pueda, con el tiempo, sentarse en el Trono del Crisantemo.
El Gobierno nipón creó hoy un Gabinete para reformar en el 2006 la actual Ley de Sucesión y permitir así que Aiko, la única hija de los príncipes herederos Naruhito y Masako, pueda, con el tiempo, sentarse en el Trono del Crisantemo. El Gabinete Especial para la Reforma de la Ley de Sucesión se puso hoy en marcha con la tarea de preparar el borrador de la reforma que, tras el visto bueno del primer ministro japonés, Junichiro Koizumi, será presentado en la primavera próxima a votación en el Parlamento. El pasado 24 de noviembre, un comité asesor encargado de estudiar la reforma de la ley de sucesión japonesa aconsejó al Gobierno hacer este cambio legal, favorable a que las mujeres asuman el cetro de la monarquía nipona, la más antigua del mundo. El informe indicó que el primogénito del emperador de Japón, independientemente de su sexo, deberá encabezar la línea de sucesión al Trono del Crisantemo. Ajena a todo esto, la princesita Aiko cumplió hoy cuatro años, sin saber tampoco que, gracias a esta reforma en marcha, dentro de unos años podrá convertirse en la primera emperatriz que ocupa el trono nipón desde el siglo XVIII. Desde la limusina que la condujo del Palacio de sus padres al de sus abuelos, los emperadores Akihito y Michiko, la pequeña Aiko saludó con gracia no exenta de mesura a las decenas de tokiotas que observaban la comitiva, mientras sostenía un peluche bajo la mirada de Masako y Naruhito. La princesa heredera Masako no participó en las celebraciones en honor de su hija y, aunque acompañó a Aiko hasta el recinto imperial, no entró en las dependencias de sus suegros, pues, según indicó la agencia Kyodo, está observando un periodo de luto por la muerte de su abuela, Suzuko Egashira, el año pasado. Hasta que la cuestión de la reforma de la Ley de Sucesión comenzó a ocupar este año el centro de la atención, era Masako la protagonista indiscutible de las crónicas palaciegas, apartada de la vida pública por una depresión relacionada con el rígido protocolo imperial y la imposibilidad de traer al mundo un heredero varón. Según la actual Ley de Sucesión, la princesa Aiko no puede aspirar al trono porque el texto actual, cuya última revisión data de 1947, considera herederos sólo a los hijos varones nacidos de la rama familiar directa del emperador. El actual monarca japonés, Akihito, tiene asegurada la sucesión en su primogénito Naruhito, de 45 años, pero la línea descendente se detiene en su hermano, el príncipe Akishino, seis años menor. Desde el nacimiento de este último, en 1965, la familia imperial nipona sólo ha celebrado el alumbramiento de niñas. Una vez que sea revisada esa Ley (en un trámite sin problemas, ya que el Parlamento está en manos de los acólitos de Koizumi y éste defiende la reforma), Aiko ocupará la segunda posición en la línea sucesora, tras su padre, y probablemente llegará a ser monarca de Japón. El descendiente primogénito de Aiko también tendrá todos los derechos para ascender al trono, aunque fuera fruto del matrimonio con un plebeyo, de acuerdo con las conclusiones de los asesores gubernamentales. "Lo que es importante hoy día no es la diferencia de género o si es una línea masculina o femenina, sino que (el heredero o heredera) haya nacido como miembro de la familia imperial y crecido en la misma", explicó el comité asesor que ha dado luz verde para la reforma. Según los diez expertos, este cambio "es apoyado ampliamente por la población" japonesa. Las últimas encuestas daban un respaldo popular del 80 por ciento a la posibilidad de que una mujer ocupe el Trono, gozando así de los mismos derechos que un varón si así lo establece su primogenitura, como ocurre en el caso de Aiko. El servicio de prensa de la Casa Imperial, normalmente parco en palabras a la hora de describir las actividades de la familia real japonesa, hoy, sin embargo, fue profuso al narrar las andanzas de Aiko, a la que definió como "saludable" y "más alta" de lo habitual en los niños de su edad. Según el comunicado imperial, la princesita disfruta en el jardín del Palacio de los príncipes herederos regando las plantas y capturando insectos. En las imágenes hoy ofrecidas se podía ver a Aiko en una bucólica escena entre mandarinas y patatas con sus padres. La "futura" emperatriz de Japón comenzará a acudir a una guardería en abril próximo, pero ya atiende a actividades realizadas con otros niños al menos dos veces a la semana y "hace gimnasia dos veces al mes en el Palacio", añade la poco habitual nota.




