Alemania está conmocionada por la presunta infanticida
La alemana que supuestamente mató a nueve bebés ha reconocido que éstos eran sus hijos, mientras el país vive conmocionado por el caso y se pregunta por los motivos que pudo tener la infanticida
La alemana que supuestamente mató a nueve bebés ha reconocido que éstos eran sus hijos, mientras el país vive conmocionado por el caso y se pregunta por los motivos que pudo tener la infanticida. La mujer, identificada como Sabine H., recuerda el nacimiento de los dos primeros bebés que han aparecido muertos, informó hoy la fiscalía. De los otros siete partos, según dice, no recuerda nada debido a que estaba demasiado borracha tras haber empezado a beber en grandes cantidades en el momento en que empezaron las contracciones aunque es consciente de ser la madre de los nueve bebés cuya paternidad se atribuye a un hombre con el que estuvo casada hasta 2005. El matrimonio, según han averiguado las autoridades, tenía muchos problemas y el marido se ausentaba por largos periodos del domicilio común y su paternidad procurará ser confirmada a través de pruebas de ADN. En todo caso, lo que parece claro es que durante los nueve partos Sabine H. estuvo sola y dio a luz a los nueve niños sin asistencia médica alguna. Los embarazos parece haberlos podido ocultar ante su entorno ya que ninguno de los testigos interrogados parece haberse dado cuenta de ellos. El macabro caso, que permaneció oculto durante más de 15 años después del nacimiento y la muerte del primero de los bebés, salió a la luz después de que la policía reaccionase ante una llamada de un testigo que aseguraba haber encontrado, mientras limpiaba un garaje, algo que podía ser los huesos de un niño. La policía hizo practicar los correspondientes análisis forenses de los huesos, hallados entre la arena de un acuario, confirmó las sospechas del testigo y procedió a hacer un rastreo minucioso en el mismo predio donde encontró el resto de los cadáveres escondidos en macetas de flores. Las macetas con los cadáveres estuvieron durante mucho tiempo en el balcón de la casa de Sabine H. quien, según sus propias declaraciones, acostumbraba a pasar largos ratos entre las flores para estar cerca de sus hijos. Las investigaciones policiales han revelado que la mujer se llevó las macetas con los restos de los hijos en varias mudanzas Además de esforzarse por confirmar que los bebés muertos son hijos del ex-marido de Sabine H., los expertos de la policía procurán determinar con diversos exámenes de los restos el momento y la causa de la muerte de los niños. La acusada, según la fiscalía, no ha reconocido haber ejercido violencia contra los niños en ninguno de los nueve casos aunque todos los indicios hacen pensar a las autoridades que Sabine H. es la responsable de la muerte de sus propios hijos. La mujer tiene además cuatro hijos que viven: una mujer de 21 años, dos hombres de 18 y 20 años y una niña de dos años. La oficina de familia le retiró recientemente la custodia sobre la niña después de que la policía detectase que ésta estaba en un grado grave de abandono. Según la fiscalía, durante los interrogatorios Sabine H. dio la impresión de estar aliviada por el hecho de que sus actos hubieran sido descubiertos. La biografía de la presunta infanticida coincide en algunos aspectos con la de algunos ciudadanos del este del país que no se adaptaron a la reunificación de Alemania. Hasta la reunificación, Sabine H. trabajo como asistente de consultorios odontológicos y posteriormente estuvo pasando de un empleo a otro, incluyendo medidas de reintegración al mercado laboral, hasta quedar en el paro crónico a partir de 2002. El hecho de que una madre asesine a sus hijos, según algunos expertos, no es del todo algo fuera de lo común, al igual que la tendencia de unas mujeres a ocultar, con frecuencia de manera exitosa, sus embarazos. El rechazo interior a un embarazo, según la médica y etnóloga Edith Wolber, puede llevar a la madre a desarrollar un odio acérrimo contra su hijo y a quitarle el miedo a matar. Sin embargo, parece haber sólo un antecedente de dimensiones similares a lo ocurrido en las cercanías de Fráncfort del Oder y es el de una mujer estadounidense que confesó, en 1999 cuando tenía setenta años, haber matado entre 1949 y 1968 a ocho de sus diez hijos pocos meses después de los alumbramientos.




