Japón se une a la guerra comercial contra EEUU por una ley antimonopolio
Japón decidió hoy imponer aranceles a quince bienes de Estados Unidos, entre ellos las importaciones de acero, en represalia por una ley antimonopolio estadounidense, contra la cual ya han adoptado medidas similares Canadá y la Unión Europea
Japón decidió hoy imponer aranceles a quince bienes de Estados Unidos, entre ellos las importaciones de acero, en represalia por una ley antimonopolio estadounidense, contra la cual ya han adoptado medidas similares Canadá y la Unión Europea. Esta es, sin embargo, la primera vez que Japón lleva a cabo tal medida de represalia comercial -que se empezará a aplicar a partir del próximo 1 de septiembre- contra uno de sus socios comerciales. Los aranceles, del 15 por ciento, afectarán, entre otros bienes, a las importaciones de acero y estarán en vigor durante el tiempo en que Estados Unidos mantenga esa ley, indicaron representantes del Gobierno nipón. La Unión Europea, México, Brasil, Chile, India y Canadá ya denunciaron en enero de 2003 ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) la ilegalidad de la normativa estadounidense "antidumping" (contra la competencia desleal) conocida como "Enmienda Byrd". Esta ley -conocida por el apellido de su promotor, el senador Robert Byrd- permite a EE.UU. multar a las firmas extranjeras que venden productos por debajo de su coste (dumping), y distribuir el dinero recaudado entre las firmas nacionales que denuncian esas prácticas. Los países afectados por esta práctica (entre ellos Japón y Corea del Sur, además de los ya citados) han denunciado que se trata de una subvención disfrazada, que anima a las empresas de EE.UU. a seguir denunciando supuestos casos de "dumping". La OMC dio la razón a los países denunciantes de la "Enmienda Byrd" y demandó a Washington que cambiara la normativa antes del 27 de diciembre de 2003. Esa fue la primera vez que un número tan grande de países fue autorizado a aplicar sanciones por una misma disputa. Todos ellos representan, en conjunto, un 71 por ciento del total de la exportaciones estadounidenses y un 64 por ciento de las importaciones. EE.UU. se negó a dar marcha atrás, por lo que en enero de 2004 los denunciantes solicitaron a la OMC la autorización para imponer sanciones comerciales a aquel país, lo que fue autorizado el 31 de agosto pasado. En noviembre de 2004, la OMC dio su visto bueno a una lista de bienes contra los que tanto Japón como el resto de países críticos con la Enmienda Byrd pueden imponer sanciones económicas por medio del establecimiento de esos aranceles suplementarios. El ministro de Comercio japonés, Shichi Nakagawa, señaló hoy que Japón "ha apremiado a EE.UU. repetidas veces para que aboliera esa enmienda a fin de evitar la imposición de contramedidas". Sin embargo, dijo el ministro, "hemos constatado que es muy poco probable que (la ley) sea anulada en el actual año fiscal", que termina en septiembre de 2005 en EE.UU. Pese a todo, Nakagawa expresó su confianza en que EE.UU. recapacite presionada por las represalias comerciales anunciadas este lunes. "Esperamos que EE.UU. tome con seriedad la decisión adoptada por Japón e inmediatamente retire la Enmienda Byrd", dijo el titular de Comercio nipón. La aplicación de las represalias arancelarias supondrá una caída de las importaciones japonesas de EE.UU. en más de 52 millones de dólares anuales sólo en productos de acero. Aunque los economistas señalan que estas medidas de represalia no afectarán en una medida significativa al boyante comercio entre Japón y EE.UU., debido a la cuantía relativamente pequeña del castigo arancelario, sin embargo, sí ayudarán a aumentar la presión internacional sobre Washington para que retire la ley. La Unión Europea y Canadá ya introdujeron medidas comerciales de represalia por la misma razón en mayo pasado. El pasado 1 de abril, México anunció que también establecerá una "imposición de cuotas e impuestos adicionales" a los productos que importe desde EE.UU., "hasta por 20 millones de dólares", en el próximo año. El presidente George W. Bush, ha mostrado en varias ocasiones su disposición a revisar la enmienda, pero el Congreso de Estados Unidos ha rechazado tal posibilidad. Los expertos han indicado que si EE.UU. no acaba derogando la ley, ésta se convertirá en un auténtico desafío contra la propia razón de ser de la OMC. La semana pasada, el primer ministro japonés, Junichiro Koizumi, en antelación a la inminente imposición de sanciones confirmada hoy, subrayó que tales medidas comerciales de represalia no deberían afectar a las relaciones bilaterales. Japón es uno de los principales aliados de EE.UU., pero en el terreno comercial mantienen serias disputas. Entre ellas está la prohibición decretada en diciembre de 2003 por el Gobierno nipón a la importación de carne de EE.UU., después de que se descubrieran en ese país reses con el llamado "mal de las vacas locas".




