Lucio Gutiérrez viajó a EEUU para denunciar un golpe de estado en su contra y pedir elecciones
El derrocado presidente de Ecuador Lucio Gutiérrez renunció al exilio en Brasil para denunciar ante la opinión pública internacional lo que considera un golpe de Estado y promover unas elecciones que devolverían la constitucionalidad al país
El derrocado presidente de Ecuador Lucio Gutiérrez renunció al exilio en Brasil para denunciar ante la opinión pública internacional lo que considera un golpe de Estado y promover unas elecciones que devolverían la constitucionalidad al país. Gutiérrez se encuentra desde hace varios días en Estados Unidos, donde ha emprendido una amplia campaña en los medios de comunicación para defender su gestión y demostrar que su salida del poder fue obligada por una oligarquía "corrupta". Sus declaraciones se producen en un momento delicado para el Gobierno de Alfredo Palacio, quien era vicepresidente cuando gobernaba Gutiérrez y asumió la presidencia tras la destitución del ex coronel. El Ejecutivo de Palacio se ha visto envuelto en un escándalo debido a que varios de sus funcionarios se hallan incluidos en listas de morosos de la banca. En una entrevista con EFE, el ex mandatario ecuatoriano sostuvo que sectores del Gobierno, entre ellos el actual gobernante, y del Ejército fraguaron un complot en su contra. Prueba de ello sería que el actual ministro de Gobierno, Mauricio Gándara, tuvo confirmación de Palacio de que iba a ocupar el cargo antes del 20 de abril, fecha en la que él fue destituido por el Parlamento con el argumento de que había "abandonado el cargo". El ministro de Gobierno presuntamente presentó su declaración de bienes un día antes, lo que, explicó Gutiérrez, muestra que sabía que iba a ser destituido y a perder el respaldo del mando militar. El ex presidente, quien acusa a sus adversarios políticos de poner en peligro su vida, cree que fueron sus intentos de cobrar la deuda a los morosos de la banca ecuatoriana, su creciente popularidad entre la población pobre y la incomprensión de sus reformas sociales y políticas lo que motivó esa conspiración. En su opinión, las movilizaciones sociales que en abril pasado llevaron a su salida del país no fueron espontáneas sino incitadas por esos morosos, que han permitido que Ecuador tenga un Gobierno que califica de "ilegítimo" e "inconstitucional". Gutiérrez se declaró dispuesto a regresar "lo antes posible" a Ecuador, pero eludió precisar fechas, sobre si corría peligro si retorna antes de que se produzca un cambio político o cuáles son sus planes. Sólo señaló que puede permanecer hasta tres meses en Estados Unidos y, precisó que viajó a este país para "cumplir una agenda", y para contar a los ecuatorianos y a la comunidad internacional la verdad de lo que ocurrió en abril pasado en Ecuador. Su intención es buscar el apoyo de instituciones como la Organización de Estados Americanos (OEA), y, aunque no especificó si tiene previstas citas concretas con algún organismo, si aseguró que viajará próximamente a Washington. En Nueva York se ha entrevistado con representantes del sector económico y financiero, así como de organizaciones de derechos humanos, y anunció que también informará a la ONU sobre la situación. El canciller ecuatoriano, Antonio Parra Gil, dio a entender el jueves pasado que Gutiérrez tiene un visado de turista y confió en que las autoridades de Estados Unidos velarán para que no realice "actividades que afecten a la paz interna y la estabilidad democrática de Ecuador". El ministro excluyó que la OEA reciba al ex presidente, porque -dijo- el organismo no se reúne con personas naturales que no representan a los Estados. Gutiérrez, sin embargo, asegura que habla por el pueblo ecuatoriano, porque nunca renunció a la presidencia. Según el mandatario depuesto, quien durante la entrevista se refirió en varias ocasiones a sí mismo en tercera persona, la OEA tiene "una misión histórica", y si emprende alguna acción respecto a Ecuador hará comprender a los oligarcas y a los golpistas que no hay impunidad ante estos actos. Washington no ha reaccionado por el momento a la presencia de Gutiérrez en territorio estadounidense, aunque el propio ex mandatario cree que no debería plantear problema alguno porque en este país "hay libertad de expresión" y no ha desarrollado actos públicos. En Nueva York, todas las entrevistas fueron de carácter privado y Gutiérrez dio a entender que seguirá siendo así.




