Informes denuncian que la seguridad en aeropuertos de EEUU sigue sin mejorar
La seguridad en los aeropuertos de Estados Unidos no ha mejorado tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, según una serie de informes que se harán públicos a lo largo de los próximos días
La seguridad en los aeropuertos de Estados Unidos no ha mejorado tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, según una serie de informes que se harán públicos a lo largo de los próximos días. Tanto la Oficina de Contabilidad General (GAO), el órgano del Congreso encargado de examinar la gestión pública, como el Departamento de Seguridad Nacional, tienen previsto dar a conocer próximamente sendos informes acerca de los controles de seguridad implantados en los aeropuertos de EEUU tras los atentados. Después de que los terroristas de Al Qaida secuestraran cuatro aviones para utilizarlos como proyectiles contra las Torres Gemelas de Nueva York, el Pentágono y un descampado en Pensilvania, se creó la Administración federal de Seguridad en el Transporte (TSA) para hacerse cargo de la vigilancia en 450 aeropuertos de EEUU. Este organismo ordenó unos chequeos de seguridad más exhaustivos a pasajeros y equipaje, para lo que contrató a cerca de 45.000 trabajadores. Además, por orden del Congreso, en otros cinco aeropuertos son empresas privadas las que se encargan de esos chequeos, con la idea de que sirvan como comparación con el personal de la TSA. Los dos informes, según las fuentes, encuentran que ninguno de los dos grupos cumple su cometido como sería deseable. Una de las razones, explican las fuentes, es que la tecnología que se les ha proporcionado, en especial los aparatos de rayos X que deben escudriñar el equipaje, no es la más moderna disponible, al contrario de lo que ocurre en la Casa Blanca o el Capitolio. El portavoz de la TSA, Mark Hatfield, declinó hacer comentarios sobre el contenido de los informes en tanto no se hagan públicos. Sin embargo, matizó que "la gente normal verá que los trabajadores encargados de efectuar los chequeos de seguridad son los mejores que hemos tenido nunca". Estos trabajadores, alegó Hatfield, "sólo se ven limitados por la tecnología actual y los procedimientos de seguridad, que se ven influidos de manera considerable por la necesidad de respetar el derecho a la intimidad". Los inspectores del Departamento de Seguridad Nacional miden el rendimiento de los trabajadores de la TSA y privados viajando de incógnito y tratando de hacer pasar por los controles supuestas armas o posibles bombas. Además se utiliza el sistema conocido como Proyección de Imágenes de Posibles Amenazas (TIP). Este sistema refleja imágenes de objetos potencialmente peligrosos en las pantallas de rayos X que examinan los trabajadores, para determinar si pueden identificarlas. La TSA alega que las comprobaciones son mucho más estrictas en la actualidad que lo eran antes del 11 de septiembre de 2001. Si entonces el TIP operaba con cerca de 200 imágenes, hoy su banco de datos tiene más de 5.000 muestras diferentes, precisó el portavoz de la Administración. Hatfield recordó que, cada mes, los encargados de los controles de seguridad se incautan de medio millón de objetos potencialmente peligrosos, entre ellos 160.000 cuchillos, 70 armas de fuego y 2.000 cuchillas. La próxima publicación de los informes se produce después de que la semana pasada la TSA anunciara que su director, David Stone, dejará su puesto en junio, por motivos que no ha difundido. Stone es el tercer director de la TSA desde la creación del organismo hace tres años y dejará su puesto menos de un año después de su nombramiento. En marzo, un informe oficial señaló que la TSA sólo había respondido a una de las 10 cuestiones que el Congreso había exigido para que un controvertido programa de control de pasajeros, llamado Vuelo Seguro, pueda ponerse en marcha el próximo agosto. El anuncio coincide con la decisión del Gobierno de EEUU de poner en marcha a partir del mes próximo un nuevo sistema que empleará un anillo de luces láser en torno a Washington para alertar a los pilotos de que están entrando en un espacio aéreo restringido. El nuevo sistema se empleará de manera paralela al ya existente, que utiliza bengalas y aviones caza para alertar a los pilotos, según el Mando de Defensa Aeroespacial para América del Norte (NORAD).




