Europa recordó el horror de Auschwitz en sobrecogedoras ceremonias
Diez mil antiguos presos y combatientes de la resistencia antifascista, así como cincuenta delegaciones oficiales, han participado en el acto central del sesenta aniversario de la liberación del campo nazi de exterminio de Auschwitz, donde fueron exterminados millones de judíos, minusválidos, gitanos y homosexuales.
"El Holocausto, símbolo del mal, de la ruina, y de la destrucción del espíritu humano es parte de la tradición cultural universal... y toda la humanidad, sobre todo los europeos deben sacar de él un mensaje positivo de paz y compromiso con los valores humanos y con la paz". Con estas palabras el jefe del Centro israelí en memoria de las víctimas del Holocausto, Yad Vashem, se dirigió a los jóvenes y a las personalidades congregadas en el Teatro Nacional de Cracovia. Diez mil antiguos presos y combatientes de la resistencia antifascista, así como cincuenta delegaciones oficiales, han participado en el acto central del sesenta aniversario de la liberación del campo nazi de exterminio de Auschwitz, donde fueron exterminados millones de judíos, minusválidos, gitanos y homosexuales.En el antiguo campo han estado presentes el rey de Bélgica, Alberto II, la reina Beatriz de Holanda, el Gran Duque de Luxemburgo Enrique y representantes de las casas reales de Dinamarca, Noruega, Suecia y el Reino Unido. Han participado asimismo, entre otros, los presidentes de Israel, Moshe Katsav, de Alemania, Horst Koehler, de Rusia, Vladimir Putin, de Francia, Jacques Chirac y de Polonia, Aleksander Kwasniewski. El ucranio Víctor Yushchenko ha suspendido su viaje porque su avión no ha podido despegar por la nieve.En representación de Estados Unidos ha acudido su vicepresidente Dick Cheney, por la Unión Europea, el presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso y el del Parlamento Europeo, Josep Borrell. Como representante de España ha participado en el acto de Auschwitz el presidente del Senado, Javier Rojo.Junto al testimonio de distintos representantes de los colectivos exterminados han estado presentes dos antiguos presos de Auschwitz. También el nuncio apostólico en Polonia, el arzobispo Jozek Kowalczyk, ha leído el mensaje enviado por el Papa Juan Pablo II.El pontífice pidió que la tragedia de Auschwitz sirva para despertar conciencias, extinguir los conflictos y exhortar a la paz, a la vez que subrayó que lo sucedido allí durante la Segunda Guerra Mundial "no puede caer en el olvido". En el texto, escrito originalmente en polaco, el Papa afirma que el drama de Auschwitz fue "el trágico fruto de un odio programado" y recuerda a las víctimas que sufrieron un trato inhumano y murieron en las cámaras de gas, al tiempo que hace votos para que "nunca, en ningún rincón de la Tierra, se repita lo que afectó a millones de personas a las que lloramos desde hace sesenta años". El Pontífice afirmó que inclina la cabeza en señal de respeto ante quienes padecieron tanto sufrimiento y recuerda que en 1979 estuvo en ese campo de concentración "como peregrino" y se paró ante las lápidas dedicadas a las víctimas, escritas en una veintena de idiomas. Entonces se detuvo más tiempo ante la lápida en hebreo para reflexionar acerca del hecho de que el pueblo judío, "que había recibido de Dios el mandamiento de 'no matarás', experimentó en sus carnes y de manera particular el significado de lo que es asesinar". "Delante de esas lápidas no es lícito pasar con indiferencia" asegura Juan Pablo II, para quien ese modo programado de destruir a todo un pueblo "se extiende como una sombra sobre Europa y el mundo. Es un crimen que mancha para siempre la historia de la Humanidad". Por eso, el Pontífice anima a no ceder ante las ideologías que justifican la posibilidad de pisotear la dignidad humana sobre la base de las diferencias de raza, etnia, lengua o religión. En concreto, subraya ese llamamiento a los que "en nombre de la religión recurren a la vejación y al terrorismo". En su mensaje, el Pontífice rememora también las graves pérdidas humanas que la Segunda Guerra Mundial causó a la entonces Unión Soviética, el país que mayor número de víctimas tuvo, así como a los pueblos zíngaros o gitanos, "que, de acuerdo con los planes de Hitler, estaban destinados al exterminio total". Asimismo, el Papa hizo una mención especial para su país, Polonia, en cuya historia secular la experiencia de Auschwitz supuso una etapa "en la lucha por la defensa de sus derechos fundamentales entre los pueblos de Europa". Sin embargo, Polonia, "tras tantos sacrificios en la liberación de Europa de la nefasta ideología nazi, fue vendida a la esclavitud a otra ideología destructiva: el comunismo soviético". Hoy, sesenta años después de la apertura del campo a la libertad, el Papa reconoce que "sigue rezando sin cesar por la paz en el mundo, con la confianza de que al final vencerá el respeto a la dignidad de las personas, el derecho de cada uno a una búsqueda libre de la verdad, la observancia de las normas morales y el cumplimiento de la justicia". Asimismo, el Papa menciona en su mensaje que la tragedia de Auschwitz incluyó también casos de personas que demostraron amor no sólo a otros prisioneros, sino también a sus verdugos. Ese hecho mueve al Pontífice a considerar que incluso en un contexto de mal absoluto, éste "no tiene la última palabra. En el abismo del sufrimiento puede triunfar el amor. El testimonio de ese amor no debe caer en el olvido. Este es el sentido más profundo de esta celebración de hoy".Después han sido encendidas las llamas eternas ante las placas recordatorias colocadas en el Monumento de la Memoria de los Pueblos en Birkenau. Los fuegos eternos han sido encendidos por una delegación de antiguos presos, integrada por seis personas y una delegación de antiguos soldados del Ejército Rojo que participaron en la liberación del campo de Auschwitz, compuesta por tres personas.




