Scilingo: "noventa por ciento de la Armada argentina pasó por los vuelos de muerte"
Estas declaraciones que realizó Scilingo ante el juez de la Audiencia Nacional española Baltasar Garzón en 1997 fueron escuchadas hoy en la quinta jornada del juicio que se celebra en este tribunal español en su contra por los presuntos delitos cometidos durante la dictadura argentina, entre 1976 y 1983
El ex militar argentino Adolfo Scilingo dijo en 1997 ante la Justicia española, según las grabaciones escuchadas en el juicio, que el "90 por ciento de la Armada (argentina) pasó" por los denominados "vuelos de la muerte" en los que los "insurgentes" eran lanzados al mar sedados. Estas declaraciones que realizó Scilingo ante el juez de la Audiencia Nacional española Baltasar Garzón en 1997 fueron escuchadas hoy en la quinta jornada del juicio que se celebra en este tribunal español en su contra por los presuntos delitos cometidos durante la dictadura argentina, entre 1976 y 1983. Las acusaciones particulares y populares piden para Scilingo -procesado por delitos de genocidio, terrorismo y torturas- un total de 6.624 años de cárcel. Según sus testimonios, Scilingo dijo que entre 1976 y 1978 se produjeron entre 180 y 200 "vuelos de la muerte" y que en cada uno de ellos viajaban entre 15 y 30 personas y de 10 a 20 oficiales. El ex militar también reconoció entonces su participación directa en dos de esos vuelos mientras estaba destinado en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), algo que, sin embargo, ha negado reiteradamente desde que el pasado viernes se inició el juicio. Tal y como se pudo escuchar hoy, Scilingo explicó ante Garzón con numerosos detalles cómo se realizaban estos vuelos, que según insistió no se podían haber realizado sin el conocimiento de la Armada ni del ex almirante Eduardo Emilio Massera. "Esto no fue cosa de un grupo de delincuentes sino de la Armada", aseguró Scilingo ante el magistrado, a quien le explicó también que los vuelos se realizaban los miércoles y que en algunas ocasiones también se ampliaban a los sábados. El ex militar indicó ante Garzón que el primer vuelo en el que participó se realizó en la primera quincena de junio de 1977 y que en él fueron lanzados al mar trece personas a las que previamente se les comunicó que iban a ser trasladadas al sur y que tenían que ser vacunadas. La idea, según dijo, era que "tenían que morir felices" y por ello, incluso les pusieron "música brasileña" para que bailaran antes de embarcar en un avión, en el que eran sedados y desvestidos y tras una hora de viaje hacia el sur fueron "lanzados por la popa". Respecto al segundo de los vuelos en los que él participó, Scilingo aseguró ante Garzón que éste se llevó a cabo en agosto y que en esta ocasión se trataba de un sábado y que 17 personas fueron arrojadas al mar. "Los vuelos de la muerte existían", afirmó el ex militar, quien también dijo que "era obligatorio" pasar por ellos y que no fue consciente de que se tratara de una "orden inmoral" porque no iba a dudar de lo que la Armada había decidido. El ex militar también afirmó que "nunca" se pidieron voluntarios para participar en estos vuelos y que eran "órdenes de servicio" que nunca nadie discutió. "En la ESMA lo insólito era la vida y la rutina era la muerte", se pudo escuchar decir hoy a Scilingo, quien también explicó que los oficiales de este centro rotaban para que "todos tuviésemos el honor" de luchar contra los subversivos. A una pregunta de Garzón sobre el motivo por el que otros militares no habían denunciado estos hechos, Scilingo aseguró que "no es un pacto de silencio, es un pacto de vergûenza", al tiempo que estimó que hasta que no se demuestre lo contrario todas las personas que fueron lanzadas al mar eran inocentes. El tribunal pudo escuchar hoy otras grabaciones con declaraciones en las que Scilingo relata que en la ESMA se quemaron cadáveres de personas detenidas y que en una ocasión presenció cómo se aplicaban descargas eléctricas en un interrogatorio a una mujer que después se hizo desaparecer. Scilingo también afirmó que vio en la ESMA a mujeres embarazadas, quienes, según dijo "por razones humanitarias no podían ser 'trasladadas' -eliminadas-", y explicó que existía un "plan" para quitarles sus hijos una vez nacidos y entregárselos a otras familias con el objeto de que no se "contaminaran" con la ideología de sus padres biológicos.




