Bush jura el cargo en un despliegue de seguridad sin precedentes
George W. Bush jurará al mediodía el cargo como presidente de EEUU para los próximos cuatro años y expondrá las prioridades de su segundo mandato entre un gran despliegue de seguridad, incluidos misiles en las inmediaciones de la Casa Blanca
George W. Bush jurará hoy el cargo como presidente de EEUU para los próximos cuatro años y expondrá las prioridades de su segundo mandato entre un gran despliegue de seguridad, incluidos misiles en las inmediaciones de la Casa Blanca. Bush prestará juramento en el Capitolio ante decenas de miles de seguidores y curiosos, en una jornada muy fría pero festiva y colorista que continuará con el tradicional desfile hasta la Casa Blanca y concluirá con los bailes de gala, aunque bajo las protestas de manifestantes y opositores al Gobierno. El presidente aprovechará la ocasión que brinda su discurso para exponer, en una intervención de unos 17 minutos de duración, sus principales prioridades y pedir la unidad nacional en torno a esos objetivos. "Quiero hablar de la libertad. Es la causa que une a nuestro país, da esperanza al mundo y nos llevará a un futuro de paz", afirmó anoche Bush durante un concierto. Bush "hablará en su discurso sobre los tiempos históricos que vivimos, y sobre su visión esperanzada para Estados Unidos y el mundo", avanzó el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan. Señaló que Bush, quien ha revisado su discurso en 21 ocasiones, "se dirigirá al pueblo estadounidense y al mundo" en su intervención. Por ello, se espera que el presidente hable sobre algunos de los asuntos más discutidos y polémicos, tanto dentro de EEUU como en el exterior, como la guerra de Irak y la relación de Washington con el resto del mundo. La continuación de la guerra contra el terrorismo, algo que Bush convirtió en el eje de su campaña electoral, promete ser otro de los elementos fundamentales de la intervención. En el terreno interno Bush podría mencionar el ambicioso -y discutido- proyecto de privatizar parcialmente el sistema de pensiones públicas, que será uno sus caballos de batalla. La toma de posesión de Bush será la primera desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, por lo que las medidas de seguridad de Washington, muy estrictas desde entonces, llegarán a un nivel nunca visto en este tipo de celebraciones. Unos 6.000 agentes de diferentes instituciones policiales, locales, estatales y federales participan en el dispositivo de seguridad, que incluye también a unos 7.000 militares, con el cierre de calles en buena parte del centro de la capital estadounidense. Además, el Pentágono ha desplegado misiles antiaéreos en varios puntos de la capital, así como aviones de combate, a fin de mantener a raya a cualquier aeronave que se salte el estricto cierre del espacio aéreo a los vuelos privados en un radio de 36 kilómetros en torno a los tres aeropuertos que sirven a la ciudad. Sin embargo y a pesar de que la toma de posesión de Bush se considera un evento de alto riesgo, el Departamento de Seguridad Nacional decidió no aumentar el nivel de alerta por posibilidad de atentados terroristas. También, a pesar del estrecho anillo de seguridad en torno al Capitolio y la Casa Blanca, numerosas organizaciones de manifestantes tienen previsto mostrar su oposición y repulsa a Bush, y concentrar a varios miles de asistentes. Grupos como ANSWER o Code Pink, que surgieron como oposición a la guerra en Irak, y organizaciones anarquistas, feministas y religiosas intentarán mostrar que buena parte de Estados Unidos repudia las políticas de su presidente. Sin embargo, su acción será bastante limitada, ya que las autoridades han restringido el espacio permitido a las protestas en el recorrido del desfile oficial desde el Capitolio hasta la Casa Blanca.




