Nueva técnica permite hacer instantáneas de actividad patógena
Científicos británicos trabajan actualmente en una nueva técnica que les permitirá hacer una especie de fotografía instantánea de la actividad de los genes de ciertas bacterias patógenas como la salmonella y eventualmente desarrollar una vacuna o antibióticos para combatirlas.
Londres.--- Científicos británicos trabajan actualmente en una nueva técnica que les permitirá hacer una especie de fotografía instantánea de la actividad de los genes de ciertas bacterias patógenas como la salmonella y eventualmente desarrollar una vacuna o antibióticos para combatirlas.Un equipo del Instituto de Investigaciones Alimentarias, de Norwich (Reino Unido), dirigido por Jay Hinton, trata de determinar qué genes permiten al organismo de esa bacteria adherirse a la superficie de los vegetales.Utilizando ese nuevo instrumento, los investigadores han identificado los genes que se activan cuando la salmonella infecta varios tipos de células humanas, informa hoy el diario "The Financial Times".Asimismo han detectado ciertas transformaciones que sufren los genes de un microbio llamado "shigella" cuando penetra en las células del cuerpo humano."Shigella" es responsable de unos 165 millones de casos de disentería al año en algunos de los países más pobres del planeta y mata a más de un millón de personas, en su mayoría niños.La labor que desarrollan los científicos británicos es significativa porque arroja luz sobre un requisito esencial de un agente patógeno: su capacidad de adaptarse rápidamente a una serie de situaciones hostiles y cambiantes.Así, cuando la salmonella entra en nuestro organismo, se ve expuesta en primer lugar a un baño de ácido en el estómago del individuo que la ha tragado antes de pasar al entorno cálido y libre de oxígeno del intestino delgado.Posteriormente pasa a las células del revestimiento interior de los intestinos donde escasean los azúcares y minerales que necesita normalmente la bacteria para subsistir.Esa debe por tanto adaptarse inmediatamente y ajustarse a la maquinaria celular interna para producir nuevos enzimas que la permitan alimentarse de otros tipos de azúcar y aprovechar todo lo aprovechable del nuevo entorno.El aparato celular de la bacteria está codificado por los genes: cuando un gen es activado, se fabrican en la célula nuevas proteínas.De ese modo, un eventual cambio en el perfil de la expresión del gen en cuestión revela el modo en que la bacteria se adapta al nuevo entorno.Hasta el año pasado, los microbiólogos consideraban extremadamente difícil observar la expresión del gen de una bacteria en el momento de infectar la célula.Los científicos miden la actividad del gen mediante el análisis de los niveles de la correspondiente molécula "mensajera", el ácido ribonucleico (ARN).Cuando más activo es un gen, más ácido RNA produce. El RNA de la bacteria se degrada en cuestión de minutos, lo que dificulta su detección en un momento determinado.Según el diario británico, el equipo dirigido por Hinton ha desarrollado un sistema relativamente simple de "detener" el RNA para obtener una especie de instantánea de la expresión genética en un momento dado.Así, descubrieron que gran número de los genes de la bacteria parecen estar involucrados en la actividad patógena.En colaboración con el Instituto Sanger, de Cambridge, el equipo de Norwich llegó a la conclusión de que una cuarta parte de los 4.850 genes de la salmonella y la misma proporción de los 4.434 genes de la shigella se activan o desactivan, según los casos, cuando una bacteria infecta las células humanas.Tras identificar los genes que pueden influir en el proceso patógeno, los investigadores podrán ahora crear versiones mutantes del microorganismo en cuestión, pero de las que se habrán eliminado determinados genes."Una vez eliminados estos últimos, veremos si la bacteria conserva su capacidad patógena", explica Hinton, según el cual si ése no es el caso, podría desarrollarse a partir de la misma una vacuna.Al mismo tiempo, es muy posible que los productos derivados de las proteínas de los genes tengan un papel clave en la infección del organismo, y sería posible entonces desarrollar nuevos fármacos para atacar con precisión esas proteínas e impedir que se desencadene el proceso patógeno.




